
Estoy redactando el primer capítulo de El deseo interminable, titulado “Cuestiones de método”. Empieza así: “Los humanos obran siempre tendiendo a un fin”, advirtió Aristóteles….
Estoy redactando el primer capítulo de El deseo interminable, titulado “Cuestiones de método”. Empieza así: “Los humanos obran siempre tendiendo a un fin”, advirtió Aristóteles….
Acaba de publicarse el decreto con las enseñanzas mínimas para Educación Secundaria. La literatura pedagógica es complicada, por eso hay que aclarar que se ha optado por una educación basada en la adquisición de ocho competencias claves, a las que hay que añadir las competencias específicas de cada área, que deben aprenderse mediante unos saberes básicos.
La aparición de los currículos para Enseñanza Secundaria ha vuelto a plantear el tema de la filosofía, que ha desaparecido de ellos. La cuestión viene de lejos. Después de la cumbre de Lisboa del año 2000, la Unión Europea decidió organizar la enseñanza por competencias, y seleccionó ocho, que figuran en la nueva ley española.
Algunos lectores de la entrada de ayer se han extrañado de la relación que señalé entre “felicidad” y “derecho”. Supongo que al hablar de “derecho”…
Tras años de estudiar la evolución de las culturas y el esfuerzo de los seres humanos por encontrar la felicidad, he llegado a la conclusión…
Desde que me absorbe la Historia, dedico a las neurociencias menos tiempo del que me gustaría. Con la excusa de tener que escribir un prólogo…
En este momento trabajo mucho para escribir una historia de los deseos humanos, de nuestra permanente búsqueda de la felicidad, que ha ido produciendo a lo largo de la evolución esas colosales creaciones que llamamos “culturas”. ¿Hemos tenido siempre los mismos deseos?
Jugar es una de las actividades que caracteriza al ser humano y de la que nace la cultura entera. Sin llegar a tales extremos, el deseo de descansar y, posteriormente, el de dedicar ese tiempo libre a “actividades felicitarias”
Un sistema filosófico redactado por un gran escritor. Puestos a pedir, desearía lo mismo. La crítica a la filosofía sistemática me parece tan boba como la crítica hecha a la memoria mencionando la lista de los reyes godos.