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1.4.2022.- ¬ŅSirve para algo la filosof√≠a?

Siempre que hay una nueva ley educativa empiezan a escucharse decepciones, reivindicaciones, ataques y excusas. La aparici√≥n de los curr√≠culos para Ense√Īanza Secundaria ha vuelto a plantear el tema de la filosof√≠a, que ha desaparecido de ellos. La cuesti√≥n viene de lejos. Despu√©s de la cumbre de Lisboa del a√Īo 2000, la Uni√≥n Europea decidi√≥ organizar la ense√Īanza por competencias, y seleccion√≥ ocho, que figuran en la nueva ley espa√Īola.

1

Comunicación en lengua materna
2

Comunicación en lengua extranjera
3

Competencia matemática, científica y técnica
4

Competencia digital
5

Aprender a aprender
6

Competencia cívica y ciudadana
7

Sentido emprendedor
8

Sentido y expresión cultural

En esta mezcolanza no figura la filosof√≠a. Es un programa de un solo nivel, en el que no se fomenta la reflexi√≥n cr√≠tica sobre lo aprendido. La ‚Äúdemocracia cr√©dula‚ÄĚ que tenemos es una consecuencia de esa decisi√≥n. Cuando la UE public√≥ esa lista de competencias, comenc√© una campa√Īa reclamando una ‚Äúnovena competencia‚ÄĚ -la filos√≥fica-, sin ning√ļn √©xito.

Elaborar los curr√≠culos, es decir, decidir lo que hay que aprender, es una dif√≠cil tarea, porque el √°mbito de los saberes es enorme y el tiempo limitado. Por eso, he propuesto copiar en este asunto una t√©cnica hacend√≠stica llamada ‚Äúpresupuesto base cero‚ÄĚ. El modo acostumbrado de elaborar los presupuestos de un Estado es tomar como referencia el presupuesto anterior y ajustar subidas o bajadas a cada ministerio. La t√©cnica ‚Äúbase cero‚ÄĚ exige empezar justificando la misma existencia del ministerio. En educaci√≥n supondr√≠a que, a partir de leer, escribir y las cuatro reglas, todo lo dem√°s habr√≠a que justificar con rigor por qu√© habr√≠a que aprenderlo. Llegamos as√≠ a la pregunta sobre la filosof√≠a. ¬ŅQu√© es lo que hay que aprender y por qu√©?

Creo que la respuesta s√≥lo puede darse desde el Pan√≥ptico, es decir, desde la Ciencia de la evoluci√≥n de las culturas. Pensar esto me preocupa porque no si s√© si estoy viendo esa ciencia con los mismos ojos con que los boticarios antiguos ve√≠an la ‚Äútriaca m√°xima‚ÄĚ, un medicamente que curaba todas las enfermedades. Si no todas, la Ciencia de la evoluci√≥n de las culturas nos aclara muchas cosas.

Comprobar la resistencia de las creencias recibidas es lo que denominamos ‚Äúpensamiento cr√≠tico‚ÄĚ

Desde el Pan√≥ptico se ve la filosof√≠a como una corriente de experiencia humana que al igual que la poes√≠a, el arte, la ciencia o la religi√≥n, tiene una larga genealog√≠a. Desde su origen, responde al deseo -o a la necesidad- de conocer el mundo, de saber c√≥mo se debe actuar y de qu√© nos podemos fiar, de c√≥mo organizar la sociedad. Es un impulso para resolver de la mejor manera posible los problemas que la vida plantea. Para ello tiene que someter a escrutinio las soluciones propuestas previamente. Por ejemplo, las ofrecidas por el pensamiento m√≠tico. Comprobar la resistencia de las creencias recibidas es lo que denominamos ‚Äúpensamiento cr√≠tico‚ÄĚ. Por aplicarlo, todos los dogmatismos han considerado peligrosa a la filosof√≠a. El af√°n filos√≥fico de buscar la verdad dio origen a las ciencias que, al llegar a su mayor√≠a de edad, se independizaron de ella. En cierto sentido, todas las ciencias son matricidad. La filosof√≠a qued√≥ como un ‚Äúsaber de frontera‚ÄĚ, movi√©ndose siempre en el l√≠mite de lo conocido e intentando ampliarlo. Una situaci√≥n que la hace muy vulnerable. Los saberes consolidados que nacieron su impulso, la han dejado bailando con la m√°s fea: la pregunta aun no respondida. Los fil√≥sofos pod√≠an verse retratados en el poema de Guillaume Apollinaire:

Piedad para nosotros,

 Que combatimos siempre en la frontera,

De lo innominado y el absoluto.

Este sentido de b√ļsqueda es lo que significa etimol√≥gicamente la palabra filosof√≠a. No es sabidur√≠a (Sof√≠a) sino el deseo (filo) de poseerla. La historia de la filosof√≠a es la biograf√≠a de esa pasi√≥n, que deber√≠amos contagiar a todos los ciudadanos.

Pero dicho esto se nos plantea un problema: ¬Ņexiste tambi√©n la filosof√≠a como un cuerpo cierto de conocimientos, que valga la pena conocer? Este es el asunto crucial desde el punto de vista educativo, porque muchos fil√≥sofos profesionales van a decir que no. Algunos dir√°n que lo propio de la filosof√≠a es hacer preguntas, no encontrar respuestas. Eso significa decir que s√≥lo existe la filosof√≠a como actitud, como experiencia, como un deseo siempre activo y siempre insatisfecho. Si es as√≠, lo √ļnico que debe incluirse en los planes de estudio es, en todo caso, la historia de ese af√°n de saber y de sus protagonistas, la historia de la filosof√≠a.

Seg√ļn la filosof√≠a postmoderna, de gran actualidad en este momento, incluso la noci√≥n de verdad est√° en entredicho. Lo que llamamos verdad -o saber- no ser√≠a m√°s que el dictamen del poder. La ciencia considera esta afirmaci√≥n como una simpleza, y se ha alejado de la filosof√≠a. A m√≠ me parece algo m√°s: me parece un error y un error peligroso. La verdad no es la manifestaci√≥n del poder, sino un nivel adecuado de verificaci√≥n. Por haber olvidado esto, hemos ca√≠do bajo el imperio de la opini√≥n no justificada, de las fake news, de las ideolog√≠as, incluso de los hechos alternativos, de una profunda vulnerabilidad cognitiva. Tengo la convicci√≥n de que la filosof√≠a, adem√°s de amor a la sabidur√≠a, es una parte de ella, un corpus de conocimiento que se puede y se debe aprender en la ense√Īanza secundaria. Responde a las cuatro preguntas kantianas: ¬ŅQu√© puedo saber? ¬ŅQu√© debo hacer? ¬ŅQu√© puedo esperar? ¬ŅQu√© demonios somos? Esa convicci√≥n me llev√≥ a escribir libros de texto de filosof√≠a para ense√Īanza media. Permite el conocimiento de c√≥mo funciona la inteligencia humana y de sus l√≠mites, los criterios de evaluaci√≥n cient√≠ficos y √©ticos, y la comprensi√≥n de las creaciones humanas a lo largo de la historia: ciencia, arte, religiones, sistemas pol√≠ticos, sistemas normativos, tecnolog√≠as. Vuelvo a arrimar el ascua a mi sardina: La Ciencia de la evoluci√≥n de las culturas permite integrar la filosof√≠a como experiencia y la filosof√≠a como corpus cient√≠fico.