En este capítulo utilizo la fábula del rey desnudo para hablar de la insensatez política. Os presento mi propuesta de la Psicohistoria para comprender la complejidad de los sucesos humanos a través de la psicología. Analizo además el modelo de Barbara Walter sobre las guerras civiles y por qué debemos despojar a la guerra de sus «ropajes gloriosos» para ver su verdadera desnudez. Solo comprendiendo las motivaciones reales de los agentes humanos podremos fortalecer nuestra capacidad de resolver problemas.

De Roma deberíamos activar su pasión por solucionar problemas públicos, y silenciar la insensibilidad con la que buscó a veces la eficacia. Deberíamos activar la noción de derecho como generadora de una nueva “raza humana”, y también la idea de que esos derechos son “ficciones salvadoras”, que solo se mantienen mientras los mantenemos. Deberíamos activar la noción individualizadora del ius civile, pero también la necesidad de prolongarlo en un ius gentium. Y poner todo esto bajo la protección de la diosa Felicidad.

En Mirabeau o el político, Ortega presenta un retrato poco agradable de esos especímenes humanos enamorados del poder: «Impulsividad, turbulencia, histrionismo, imprecisión, pobreza de intimidad,…

En La Coruña, invitado por la Fundación ABANCA, he hablado una vez más de la urgencia de darnos cuenta de que vivimos en una Sociedad…

El aniversario del inicio de la guerra de Irak me sorprende redactando un post sobre su predecesora, la guerra de Afganistán. Estudio las guerras para…

La construcción del objeto a odiar El odio puede nacer espontáneamente, pero puede ser inducido, educado, incitado, manipulado, también políticamente. En Ira y tiempo, Peter…

El resentimiento y el tiempo. El odio es la ira envejecida, enranciada. El resentimiento insiste más en esa referencia temporal. Es una emoción que muestra…

El resentimiento en la política La palabra resentimiento aparece por primera vez en francés en 1593 en Le dialogue du Français et du Savoyien de…

Llegará un día en que nuestros descendientes, indignados, queden estupefactos ante la lectura de nuestra historia y den a esta inconcebible demencia el nombre que…


