PANÓPTICO

El panóptico
15 de mayo 2021
Revista Nº 5
El Panóptico Nº 29

Napoleón y las herramientas del poder político

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Napoleón y las herramientas del poder político

Francia ha recordado el bicentenario de la muerte de Napoleón con gran cautela. La unanimidad acerca de su figura ha desaparecido, y los franceses no saben qué hacer con su historia. No es un caso excepcional, porque todas las naciones tienen problemas con su pasado. España también, por supuesto. Hace unos años, Lionel Jospin, ex primer ministro francés publicó, Le mal napoléonien. Escribe: “Si me pregunto si los quince años fulgurantes del gobierno de Napoleón han servido a Francia, o han sido beneficiosos para Europa, la respuesta es no”. Apelar a la “gloria nacional” ya no es suficiente.

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The War of the World, un intento de analizar la barbarie del siglo XX

Ferguson se hace la misma pregunta que intriga a muchos historiadores: ¿Por qué las naciones europeas se hicieron dueñas del mundo? Encuentra la respuesta en seis instituciones: el afán competitivo, la ciencia, los derechos de propiedad, la medicina y la ética del trabajo.

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La izquierda más enana del mundo. La izquierda francesa está preocupada porque no acaba de encontrar un discurso coherente. L’EXPRESS dedica a este tema su último número (La gauche la plus riquiqui du monde). Los comentaristas piensan que ha dejado de sintonizar con el mundo del trabajo y que no se dirige al pueblo en general, sino a lo que llaman una “yuxtaposición de minorías”, a las que apoyan en sus reivindicaciones. Fukuyama, en su último libro Identidades, afirma algo parecido: “La derecha nacionalista está atrayendo a gente que antes votaba a partidos de izquierdas”. “El problema de la izquierda contemporánea es que cada vez presta más atención hacia formas particulares de identidad, en lugar de fomentar la solidaridad en torno a grandes colectividades, como la clase trabajadora o los explotados económicos”. Dos ejemplos españoles: Ezquerra Republicana de Catalunya, y el Ministerio de Igualdad, de Unidas Podemos.

El ataque a la memoria. No solo la Ministra de Educación desahucia a la memoria. También lo hace el de Política Territorial y Función Pública al hablar del modelo de formación del funcionario. Lo repetiré una vez más: la memoria es el núcleo de la inteligencia humana, porque es el órgano del aprendizaje. Lo que no es biología es memoria. Curiosamente, han sido los Inspectores de Hacienda quienes han salido en defensa de la memoria: “Defendemos el modelo memorístico porque es bueno, nos ayuda a realizar un mejor servicio público. Es como tener un ordenador en la cabeza, nos permite tener toda la información”.

La libertad y la cerveza. Montesquieu escribió en tono irónico: “Los rusos creen que la libertad consiste en poder dejarse la barba larga”. En Madrid, se ha oído: “Venimos a emborracharnos, no nos importa el resultado. Viva la libertad”. Daré una interpretación benévola a esos gritos: Solo querían dar la razón a lo que expuse en el Panóptico 28: ¿Qué votamos cuando votamos libertad?

Las responsabilidades francesas. Emmanuel Macron encargó un estudio sobre la responsabilidad francesa en el genocidio ruandés de 1994. Su autor, Vincent Dulert, acaba de entregarlo. Acusa al gobierno de Mitterrand de haber sido ciego al apoyar a un régimen racista, corrompido y violento, al concebirlo como el laboratorio de una nueva política francesa en África. Le acusa también de haber desoído la inquietud de ministros, diputados, y altos funcionarios. Sobre los peligros de las decisiones personales hablo en la sección He leído.

Sarkozy y la memoria histórica. Interesante entrevista con Sarkozy en LE POINT, en la que también habla de Ruanda: “El lugar de los genocidios en la historia tarda en ser reconocido. Pero crece en la memoria colectiva según el tiempo pasa”. “Un gran país debe reconocer las horas oscuras de su historia tanto como las gloriosas. Se lo dije al presidente Erdogan a propósito del genocidio armenio. Es preciso ser fuerte para reconocer los errores cometidos en el pasado. Esto no nos debe conducir a odiar nuestra historia o a derribar nuestras estatuas. Hay que tener cuidado para no juzgar los hechos de ayer con los ojos de hoy”.

Biden y el genocidio armenio. Por fin, Estados Unidos ha reconocido el genocidio armenio perpetrado entre 1915-1923, en el que murieron más de un millón de personas. Desde que escribí Biografía de la Inhumanidad, continúo leyendo documentación sobre los genocidios. Por eso, sigo la colección “Estudios sobre genocidio”, de Editorial Prometeo, que acaba de publicar el libro compilado por Nélida Elena Boulgourdjian Negacionismo del genocidio armenio.

Desde El Panóptico se ve la evolución de las culturas, el modo como los humanos nos hemos enfrentado con problemas y los hemos ido resolviendo bien o mal. Necesitamos aprender de la Historia, porque es la experiencia de la Humanidad, pero para ello necesitamos una ciencia especial, la Ciencia de la Evolución de las Culturas.

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