Skip to main content

PAN√ďPTICO

El panóptico

El mito del líder fuerte, de Archie Brown.

Hablo de lo que estoy leyendo, para poner de manifiesto las fuentes de información sobre la que baso mis comentarios. De su calidad depende su fiabilidad. Por eso he reclamado algunas veces que los políticos, los banqueros, los sindicalistas, los empresarios deberían decir lo que leen.

En esta ocasi√≥n he le√≠do, con cierto retraso, un interesante libro que tiene que ver con el modo como los gobernantes ejercen el poder. El mito del l√≠der fuerte, de Archie Brown, de la Universidad de Oxford. Analiza con ejemplos la eficacia del modo ‚Äúfuerte‚ÄĚ de gobernar, del l√≠der que se cree dotado de una perspicacia mayor que la de sus colaboradores.

Elijo mis lecturas de acuerdo a tres criterios.

  1. Libros que tratan sobre lo que estoy investigando, o sobre lo que he investigado en mis libros. Todos ellos est√°n en ‚Äúlibertad vigilada‚ÄĚ. Necesito saber si nuevas publicaciones confirman o invalidan lo que he dicho.
  2. Libros o revistas para comprender el presente, lo que incluye temas muy variados, que van de la política a la neurología, de la economía a la religión, del arte al deporte.
  3. ¬†Publicaciones que parecen no tener que ver con nada de lo anterior. Durante tres a√Īos hice cr√≠tica de libros en ABC CULTURAL todas las semanas, sobre temas de humanidades y de ciencia, para obligarme a leer por obligaci√≥n libros que no leer√≠a por vocaci√≥n. Esta experiencia result√≥ extremadamente interesante, porque me permiti√≥ encontrar relaciones que era imposible ver en los caminos de la investigaci√≥n especializada.

En este Pan√≥ptico aparecen dos casos: Napole√≥n y Mitterrand en el asunto de Ruanda. David Owen, pol√≠tico y psic√≥logo, ha hablado de un ‚Äús√≠ndrome de la hybris (soberbia)‚ÄĚ que afecta a los l√≠deres que pecan de un exceso de confianza y prepotencia, Entre sus s√≠ntomas se cuentan ‚Äúuna tendencia narcisista a ver el mundo como un escenario en el que pueden ejercer el poder y buscar la gloria, y no como un lugar repleto de problemas que hay que solucionar de manera pragm√°tica y no autorreferencial; la creencia de que no son responsables ante sus colegas, sino ante algo superior, como ‚Äúla historia o Dios‚ÄĚ y una ausencia de curiosidad por saber¬† lo que podr√≠a salir mal lo que suele llevar a una ‚Äúincompetencia a la hora de manejar su hybris‚ÄĚ. Las campa√Īas rusas de Napole√≥n y de Hitler son casos evidentes.

Brown estudia el modo de gobernar de cuatro tipos de gobernante: redefinidores, transformadores, revolucionarios, autoritarios/totalitarios. Algunos, como Napole√≥n, pueden incluirse en varias categor√≠as. Solo mencionar√© las dos primeras: Gobernantes redefinidores son aquellos que cambian el estilo de hacer pol√≠tica ampliando sus l√≠mites. Estudia en este grupo a Roosevelt, Johnson, Thatcher, Adenauer, Kohl, y varios m√°s. Los l√≠deres transformadores son los que introducen cambios sist√©micos en una naci√≥n, pero sin revoluciones.¬† Me ha interesado mucho los cuatro ejemplos que pone: De Gaulle, Gorbachov, Mandela y Suarez. Confieso que me ha alegrado ver a Su√°rez en tan buena compa√Ī√≠a.

Observar a los gobernantes en el ejercicio de su poder permite saber si ten√≠a raz√≥n el c√°ustico Kissinger cuando escribi√≥: los pol√≠ticos, al llegar al gobierno¬†no son capaces de aprender nada que vaya en contra de sus convicciones,¬†‚ÄúEstas son el capital intelectual que consumir√°n durante su mandato‚ÄĚ (The White House Years,¬†p.54). Es posible que tenga raz√≥n, pero si la tiene es un desastre. Los pol√≠ticos -al igual que las sociedades- deben aprender continuamente. Ahora que se habla tanto de learnability para todas las profesiones, deber√≠amos considerarla esencial para un pol√≠tico. Les recomiendo la lectura del libro de Ronald A. Heifez, de la Universidad de Harvard, Liderazgo sin respuestas f√°ciles (Paid√≥s).

Deja tu comentario