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Competencia Heurística

La función principal de la inteligencia es resolver problemas, tanto teóricos como prácticos. Por ello, su competencia nuclear es la COMPETENCIA HEURISTICA, que integra capacidades cognitivas, emocionales y ejecutivas. Los problemas teóricos se resuelven cuando se conoce la solución; en cambio, los prácticos no se resuelven cuando se conoce la solución sino cuando se pone en práctica. Por eso exigen la movilización de más recursos de la inteligencia. Los problemas pueden resolverse de una manera rígidamente prescrito -soluciones algorítmicas- o de una manera creativa.

La Filosofía es la ciencia encargada de estudiar la COMPETENCIA HEURISTICA, precisamente por moverse en un nivel superior al del resto de las ciencias, lo que le permite una visión panóptica de sus resultados.

La economía china plantea un serio problema a los economistas. Tras los trabajos de la escuela austriaca, en especial de Friedrich Hayek, se admite generalmente que una planificación estatal de la Economía tiene forzosamente que fracasar porque no puede aprovechar el saber disperso del que dispone el mercado- es decir, el juego de oferta y demanda- que le sirve para orientar la producción y fijar los precios. Para funcionar correctamente, el mercado debe ser libre. Sin embargo, la economía de China está estatalmente dirigida en un país con libertad limitada, y, a pesar de ello está teniendo un éxito espectacular. En el libro "El gran sueño de China", su autor Claudio F. González considera que China aspira a gobernarse como una gigantesca empresa y estas son sistemas superjerárquicos, planificadores y poco democráticos. Esta es la tesis del libro de Phillips Leiegh y Michael Rozworski "The Peoples´s Republic of Walmart. How the World's Biggest Corporations are Laying the Foundation for Socialism (Jacobin)", (2019). La comparación entre las grandes empresas y los Estados no es disparatada. Walmart, la cadena estadounidense de supermercados, podría considerarse por su volumen la décima economía del mundo, detrás de Brasil. Con 2.2 millones de empleados, Walmart es el tercer empleador del mundo, detrás del ejército de EEUU (3.2 millones) y del ejército chino (2.3 millones). El éxito de estas grandes empresas (archiplanificadas, jerárquicas, no democráticas y con controles implacables) es un ataque a las teorías neoliberales. Por ejemplo, se dice con frecuencia que en una economía tan acelerada y competitiva las empresas necesitan empleados creativos. Esto es una media verdad. Si tomamos a Amazon como ejemplo, comprobamos que son dos empresas en una. Un prodigio tecnológico-que necesita formidables e inventivos técnicos- descansa sobre una masa de trabajadores no cualificados que lleva los pedidos a las casas. La polémica sobre la planificación y su eficacia económica (y de paso social y política) me ha hecho recuperar dos libros antiguos. Uno el clásico de Alfred D. Chandler "The Visible Hand: The Managerial Revolution in American Business" (1977) que critica el dogma de “la mano invisible” defendida desde Adam Smith por los economistas liberales, afirmando que es la acción de los directivos lo que ha cambiado el mundo de los negocios, y el interesantísimo de Johanna Bolckman "Markets in the Name of Socialism: The Left-Wing Origins of Neoliberalism" (2011) que recuerda que en los años 30 los economistas no oponían socialismo y mercado, ni planificación y competencia. De hecho, Leon Walras, una de las figuras claves de la revolución marginalista, fue un gran defensor de ambas cosas, el socialismo y la libre competencia. El economista británico H.D. Dickinson escribe: “El bello Sistema del equilibro económico descrito por Böhm-Bawerk, Wieser, Marshall y Cassel no es una descripción de la sociedad como es, sino una visión profética de la economía socialista del futuro”. El mismo Cassel, economista neoclásico, decía que la economía neoclásica ayuda al socialismo y el socialismo ayuda a la economía neoclásica. Para terminar, Kenneth Arrow, futuro premio Nobel de Economía, escribía en 1940 en “A Cautious Case for Socialism”: “El socialismo es la vía para lograr el mercado perfecto”. Sólo más tarde socialismo y mercado se consideraron opciones contradictorias. Desde el Panóptico observo intrigado si lo que está haciendo China no es innovar sino volver a viejos maestros.

Jose Antonio Marina

Los actuales movimientos migratorios me producen un angustioso desasosiego intelectual. Contemplo el sufrimiento y la muerte de miles de personas y no tengo ideas claras sobre cuál puede ser la solución. Es cierto que las naciones ricas pueden absorber una gran cantidad de inmigrantes que pueden incluso mejorar sus economías, pero los gobernantes de muchos países se niegan a aceptar esa solución. Otra posibilidad es intentar mejorar las condiciones en los países de origen, para aminorar el deseo o la necesidad de emigrar. Incluso se habla de una especie de plan Marshall para África. Pero la principal causa de las migraciones, aunque sea económica, en el fondo es política. Regímenes dictatoriales, instituciones precarias, sistemas educativos pobres, estructuras sociales discriminatorias, violencia armada, guerras civiles, persecuciones, no permiten el desarrollo económico ni una ayuda extranjera eficaz. L’Express se pregunta: ¿Qué modelo de inmigración para la Francia del siglo XXI? Se enfrentan dos modelos: asimilación e integración. La asimilación supone abandonar las costumbres del país de origen y aceptar los del país receptor. La integración es menos exigente: Solamente se le exige respetar la ley. El debate sigue abierto.

Jose Antonio Marina

Recupero un recorte de The Spectator, de 25 de junio, que menciona la opinión de Fredrik Erixon, director del European Centre for International Political Economy, a propósito del colapso del centro político sueco, acerca del problema que plantea la fragilidad del centro en la política europea. Cree que Europa es cada vez más ingobernable por el crecimiento de los partidos populistas de izquierda y derecha. En España sabemos muy bien las dificultades de un partido de centro. UCD desapareció. UPD desapareció y Ciudadanos está en una difícil situación. Posiblemente también desaparecerá. Y volverá a aparecer poco después otro partido de centro. En otros artículos he explicado por qué los partidos de centro son necesarios e imposibles a la vez. O, por lo menos, extremadamente difíciles.

Jose Antonio Marina

La pandemia ha planteado el tema de los límites de la libertad. El presidente Macron debate si imponer obligatoriamente la vacunación. En España, el Tribunal Constitucional está dividido sobre la legalidad del decreto del estado de alarma que el gobierno aprobó en marzo de 2020. Mientras tanto, China ha resuelto la pandemia con mayor eficiencia, lo que ha planteado el problema de si los regímenes autoritarios son más eficaces que los democráticos. Les recomiendo el artículo de Qin Hui, “Globalización después de la pandemia”, en la magnífica web del canadiense David Ownby Reading the China Dream. Qin es un campeón chino de la democracia y los derechos humanos, que critica el orden de prioridades de occidente. En casos de emergencia, piensa, la vida humana es lo primero. Considera ofensivo que se reivindique como un derecho humano el “no llevar mascarilla”. Me ha recordado el comentario irónico de Montesquieu: Los rusos piensan que la libertad consiste en poder llevar la barba larga. Bienvenida sea una reflexión sería sobre los límites y el contenido de la libertad.

Jose Antonio Marina
Panóptico 33 libertad o esclavitud

El discreto encanto de la esclavitud

Por Art. El Panóptico, Competencia Heurística y salud mental, Educación, Felicidad pública, Número 334 Comments

Desde el Panóptico, desde la altura histórica, se perciben relaciones que inmersos en la algarabía del presente pueden quedar ocultas. Una de ellas es la que existe entre las nuevas tecnologías, la economía de los datos, el capitalismo de la vigilancia, las democracias no liberales, el crédito social chino y la psicología conductista. Lo que enlaza todos estos fenómenos es que suponen una cierta devaluación de la libertad, que ya no parece tan importante como solía.

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La libertad es cansada. Jean-Claude Kaufmann es un sociólogo francés, especializado en microsociología de la vida cotidiana, al que sigo desde hace mucho tiempo por sus originales enfoques. Acaba de publicar C’est fatigant, la liberté. Me ha recordado a aquella niña que compungida dice a su maestra: ¿Y entonces hoy también tenemos que hacer lo que queramos? Su tesis es que la pandemia ha provocado en muchas personas una desconexión social de la que no quieren salir. Aparece un ideal de retiro, de encerrarse en la propia concha, de vivir en pijama. Lo interesante es que lo atribuye a que la libertad se ha convertido en un peso, en una carga insoportable de la que la crisis sanitaria nos habría liberado durante un tiempo. Lo que resulta cansado de la libertad es tener que estar tomando continuamente decisiones. Mucha gente estaría dispuesta a prescindir de ciertas libertades a cambio de una vida más tranquila. Eric Fromm habló del “miedo a la libertad” como precursor de la aceptación de los regímenes autoritarios. Espero que el “cansancio de la libertad” no tenga esas consecuencias. Por si acaso, habrá que observarlo con atención.

Jose Antonio Marina

Las ideologías no han muerto. Retornan al galope, primero a las universidades americanas, ahora a las francesas. De nuevo cunde la idea de que la ciencia es una ideología más. Bien es verdad que solo en las facultades humanísticas, lo que favorece el desdén hacia ellas de las “ciencias duras”. Se admite el activismo político como principal dinamismo de la investigación. Toda apelación a una verdad objetiva se interpreta como una “colonización del espíritu”. Toda defensa de la universalidad es opresiva. Para oponerse a esta corriente ha aparecido en Francia el “Observatoire du décolonialisme et des idéologies identitaires”, que acaba de publicar un “Rapport sur les manifestation idéologiques a l’Université et dans la Recherche”. Su objetivo, como lo explica el lingüista Jan Samowicz es oponerse a “la propagación de un discurso según el cual el individuo se reduciría a su pertenencia a una raza o a un género”. Es llamativo que, en términos generales, sea la izquierda la que ha enarbolado ahora la bandera contra la universalidad de los valores, cuando siempre había ocurrido lo contrario.

Jose Antonio Marina