La actualidad me ha hecho leer de nuevo a B.F. Skinner, el psicólogo más influyente del siglo XX, según todas las encuestas. Fue la principal figura del conductismo, que arrolló en las Facultades de Psicología durante dos décadas. En Más allá de la libertad y de la dignidad, plantea un problema que se ha vuelto actual. Pensaba que aplicando las técnicas de “condicionamiento operante” podía lograrse que las personas se comportasen virtuosamente. Afirmaba que lo importante es que una acción sea buena, no que sea libre, y se encrespaba contra los que, en la mejor tradición kantiana, defendían que lo importante es que una acción sea libre, aunque sea mala. China, con su “crédito social” está de acuerdo con Skinner. Si se premian las buenas acciones, la gente acabará obrando bien, por condicionamiento. Lo que en Skinner era un sueño lejano, ahora está al alcance de las nuevas tecnologías. ¿Tenemos algún argumento en contra de esta idea, más allá de repetir que lo más importante es la libertad? Conviene pensarlo, porque China está iniciando una ofensiva ideológica, y son gente muy inteligente.
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