Skip to main content
Episodio 4x13

¿Se hereda el ardor guerrero?

Cuarta temporada: Destapando la gran estafa

La evolución humana es tan compleja que el simple juego de mutación/selección natural no parece suficiente. La Ciencia de la evolución de las culturas nos indica que cambiando el entorno podemos facilitar la aparición de un tipo u otro de propenshttps://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Baldwiniones humanas, lo que abre el camino para un concepto más profundo de la educación.

Últimamente se ha despertado un gran interés por el llamado “efecto Baldwin”, una manera de explicar la posible transmisión de los caracteres aprendidos. De esa manera, el aprendizaje se convertía, sobre todo en el caso humano, en una potente fuerza evolutiva. Lo que resulta difícil explicar es cómo se puede explicar ese fenómeno sin caer en un lamarquismo rechazado por todos. Baldwin consideraba que no se heredaba lo aprendido, sino la capacidad de aprenderlo con más facilidad.

En la actualidad, periódicamente asistimos a colapsos civilizatorios, que suponen un embrutecimiento, un encanallamiento de la especie.

Estamos asistiendo a un proceso descivilizatorio. Siempre ha habido guerras, pero se intentaba legitimarlas o deslegitimarlas. En este momento, La guerra es la consecuencia de la expansión del poder. Se exhibe con orgullo. “Necesitamos doscientos mil millones de dólares más para matar”, ha comentado el Secretario de Defensa de EEUU. Es la obscenidad del poder, que nos coloca en una situación comprometida: Si vence, presionara evolutivamente hacia el triunfo de los violentos.

Si no vence, triunfará un régimen igualmente violento. Seguimos creando un nicho bélico lo que hace inevitable que sigamos recibiendo la guerra como triste herencia.

Puesto que podemos dirigir la evolución, deberíamos hacerlo de manera consciente y responsable. Hasta el próximo podcast.

¡Qué ustedes lo piensen bien!

Atribuciones:

  • «Also Sprach Zarathustra » de ihsandincer
  • Entradilla y cierre: «The Comedy»de plaincask
  • Música de fondo: « Sneaky Comedy»de honey_lemon

Acceso al podcast

https://d3ctxlq1ktw2nl.cloudfront.net/staging/2026-3-8/421651567-44100-2-e25c91a8cad4e.m4a
https://d3ctxlq1ktw2nl.cloudfront.net/staging/2026-3-8/421651567-44100-2-e25c91a8cad4e.m4a
Ep. 4x13: ¿Se hereda el ardor guerrero?
Cargando
/

Únete 2 Comments

  • Por muchas explicaciones evolucionistas, psicológicas, sociológicas, civilizatorias, culturales o pedagógicas que nos queramos dar, el impulso de la guerra siempre subyace en la condición humana, unas veces más oculto y otras más manifiesto. Está en la base de las relaciones individuales y grupales con los demás, en función de si esos «demás» son o pueden ser amigos o enemigos, son o pueden ser «de los nuestros» o «contra nosotros». Los individuos y los grupos nos pasamos la vida alimentando continuamente expectativas irrenunciables, las cuales sirven de justificación a todos nuestros deseos, pensamientos y comportamientos. Las expectativas actúan como un «totem» que da sentido a la vida y en torno al cual articulamos nuestra existencia. Todo lo que se mueve a favor de esas expectativas es «amigable» y «asimilable», y todo lo que las contraría, es hostil y perverso; ha de ser, por tanto, rechazado y a ser posible eliminado. En este punto se sitúa la guerra. La paz radical, como decía Sidharta Gautama (Buda), está en la falta absoluta de deseo, en el desprendimiento total, en la enajenación holística, en la dilución del «ego»…. Como los egos, los deseos, los intereses y las expectativas existen, no se pueden negar, los humanos hemos creado, para poder convivir en paz, las leyes, la política y la diplomacia. Pero, cuando estas herramientas no satisfacen, sobreviene la violencia y la guerra. Como bien decía Clausewitz, «La guerra no es más que el ejercicio de la política por otros medios».

Deja tu comentario