Episodio 4x19
La Inteligencia Artificial y la libertad
Cuarta temporada: Destapando la gran estafa
Hace unos días, mi amiga Nativel Preciado me hizo una pregunta para un libro que está preparando: ¿Hay que temer a la IA?
Mi respuesta fue un «no» rotundo.
Es curioso que el miedo lo estén alimentando los propios magnates de las grandes tecnológicas. Si demonizamos la tecnología, convertimos a un ente ficticio en el culpable de todo. Pero la IA no existe de forma aislada. Lo que existe es el «Sistema IA + humanos», y ese sí puede ser peligroso.
El verdadero peligro de la IA no es un apocalipsis robótico, sino su capacidad para amenazar nuestra libertad psicológica a través de tres vías:
- Control social automatizado
- Técnicas persuasivas personalizadas
- Debilitamiento de nuestra atención voluntaria para crear dependencia
Para defenderse, hay que entender cómo funciona la libertad por dentro.
Los antiguos griegos hablaban de la acracia: saber lo que debes hacer, pero hacer lo contrario. Platón lo explicaba con el mito del carro: la razón es el cochero, pero los deseos son caballos desbocados. Cicerón inventó más tarde la palabra «voluntad» como el puente para unir ambos mundos.
La voluntad no es lo que te dijeron. Olvídate de la vieja idea de que la voluntad es una fuerza innata con la que se nace o no. La neurociencia demuestra que es un conjunto de habilidades aprendidas que se procesan en nuestros lóbulos frontales.
Construir una voluntad fuerte frente a los automatismos de la IA exige tres etapas educativas urgentes:
- Inhibición del impulso: Detener la acción automática ante un estímulo solo para comprobar si es bueno o malo.
- Atención voluntaria: Aprender a elegir el estímulo en función de nuestros proyectos, en lugar de dejarnos arrastrar por la notificación más ruidosa o llamativa.
- El poder del hábito: La razón por sí sola no tiene energía para movernos. Necesitamos entrenar automatismos mentales (hábitos) que jueguen a favor de nuestras decisiones racionales.
Si la voluntad se aprende, el núcleo de la educación debería ser enseñarla. Hoy no lo estamos haciendo, y por eso somos tan vulnerables a las dependencias digitales.
¿Sientes que las pantallas eligen por ti o mantienes el control del cochero? Me encantaría conocer tu opinión.
Este es el último podcast de esta temporada. Nos encontramos a la vuelta.
¡Qué ustedes lo piensen bien!
Atribuciones:
- “Tango” – AllenGrey
- “La Cumparsita” – PremiumBeat
- Entradilla y cierre: “The Comedy” de plaincask
- Música de fondo: “Funny Spy Jazz Comedy” de StanNau
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Me temo que las respuestas que podamos darte no serán imparciales. Siempre habrá quien caiga en la falta y no quiera reconocerlo o no sea consciente de que se deja llevar. Conocemos el mundo más por las pantallas o la radio que por nuestros propios medios. Decir que a mí no me influyen las pantallas quizá sea como aquella frase que recibió Iñaqui Gabilondo en la radio. Preguntó, cuál era la frase más preocupante que habían oído sus oyentes. Uno dijo: «Tranqui tronco que controlo». Pues eso; yo controlo.