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PAN√ďPTICO

El panóptico

Dea / M. Seemuller (Getty Images)

La ca√≠da de los imperios coloniales provoc√≥ la aparici√≥n de una disciplina acad√©mica -los estudios postscoloniales-¬† cuyo objetivo era estudiar el colonialismo con un enfoque m√°s amplio que el pol√≠tico. El colonialismo marcaba la psicolog√≠a e incluso el inconsciente del oprimido y el opresor. El wokismo¬†ampli√≥ el campo de estudios postcoloniales, y prefiere utilizar el t√©rmino ‚Äúdescolonizaci√≥n‚ÄĚ.

Este es un buen ejemplo de c√≥mo un comienzo acertado derrapa al basarse en una pobre filosof√≠a. En el lenguaje usual, ‚Äúdescolonizar‚ÄĚ designa el proceso por el que las colonias fueron liber√°ndose de la dominaci√≥n de la metr√≥poli, pero para el wokismo ese proceso no fue suficiente, porque la historia sigue cont√°ndose desde el punto de vista de los opresores y no de los oprimidos. Frantz Fanon, con su libro Los condenados de la Tierra, reivindic√≥ la necesidad de dar voz a los olvidados. Creo que es una reclamaci√≥n justa y, de hecho, en Biograf√≠a de la Inhumanidad insist√≠ en la necesidad de escribir la historia de las v√≠ctimas. Pero para el pensamiento woke eso tampoco es suficiente. Piensa que esa historia solo pueden escribirla los oprimidos, y que su objetivo¬†no es solo ‚Äúdeconstruir‚ÄĚ la versi√≥n actual, sino ‚Äúreconstruirla‚ÄĚ desde su punto de vista. Esto supone una cr√≠tica radical a toda la cultura occidental, por ser estructuralmente blanca y colonialista. La opresi√≥n no es una p√°gina m√°s de su historia: es el n√ļcleo b√°sico de su historia. Pensar, por ejemplo, que la esclavitud es un acontecimiento entre otros, de la historia de EEUU, aunque se condene, es insuficiente. La sociedad americana actual est√° construida sobre la esclavitud negra. Por eso, defienden que hay que ‚Äúcancelar parte de la cultura‚ÄĚ. No hay que atender al valor objetivo de una obra, sino a la caracter√≠stica de su autor. Una sociedad blanca, patriarcal, machista, es esencialmente colonialista, y sus creaciones padecen un vicio original y deben ser canceladas.

Este es otro derrape filos√≥fico, tomado esta vez de Michel Foucault: no es posible un conocimiento objetivo. Lo que llamamos ‚Äúverdad‚ÄĚ no es m√°s que lo que considera tal el poder vigente. La objetividad, la racionalidad como gran recurso intelectual, la universalidad de los conocimientos o los valores son creaciones occidentales, que han colonizado gran parte del mundo. Al hacerlo han desprestigiado o eliminado otros modos de conocer. Han ejercido una ‚Äúviolencia epist√©mica‚ÄĚ de la que consideran necesario librarse para volver a apreciar los conocimientos ind√≠genas, la emoci√≥n, las espiritualidades, las costumbres, el multiculturalismo.

1898 reparto de china

Caricatura ‚ÄúEl pastel chino‚ÄĚ, de Henri Meyer

Por eso, en Francia, los movimientos descolonizadores¬†han animado la aparici√≥n del ‚ÄúPartido de los ind√≠genas de Francia‚ÄĚ.¬† Seg√ļn Houria Bouteldja, una de sus fundadoras, supone ‚Äúel mayor √©xito pol√≠tico¬†desde la ca√≠da del muro de Berl√≠n y la aparici√≥n del movimiento ecol√≥gico. Lo que ha aportado en acci√≥n, reflexi√≥n, teor√≠a y propaganda marca un giro para el √©xito de los movimientos revolucionarios‚ÄĚ. Sin duda, est√° influyendo mucho en la Universidad francesa.¬† Desde el a√Īo 2000 se han presentado en ella 1.100 tesis de doctorado sobre estudios postcoloniales, algunas con temas verdaderamente sorprendentes. (‚ÄúDescolonizar a Venus: el mito de Afrodita, su recepci√≥n cl√°sica en el renacimiento y la constituci√≥n de un cuerpo te√≥rico est√©tico descolonial‚ÄĚ (Universidad. Toulouse 2). ‚ÄúPenser l‚Äôalimentation d‚Äôun point de vue descolonial‚ÄĚ (Strasburgo 2019).

Nacira Gu√©nif-Souilamas, profesora de la Sorbonne, directora de la obra colectiva Rencontres radicales. Pour des dialogues feministes d√©coloniaux‚ÄĚ (2018) da una descripci√≥n de esta escuela de pensamiento que muestra bien su car√°cter expansivo: ‚ÄúEs un campo en el cual la cuesti√≥n est√° en saber como salir de la colonizaci√≥n del poder, de un orden colonial que no ha desparecido con el fin de los imperios coloniales, sino que se ha reconfigurado y continua actuando, sobre todo a trav√©s de las estrategias capitalistas extractivas, que conducen a la sobreexplotaci√≥n de los humanos, de los recursos y al cambio clim√°tico. Hay una persistencia de jerarqu√≠as a la vez sociales y pol√≠ticas fundadas sobre una asignaci√≥n racial de los humanos. El pensamiento descolonial trata de articular esos par√°metros que est√°n separados en el pensamiento occidental‚ÄĚ. En ese grupo se incluye el patriarcado, la blanqueidad, las sexualidades binarias, el cisg√©nero, por ejemplo. El auge del wokismo ha animado en Francia la creaci√≥n de un ‚ÄúObservsatoire du d√©colonialisme et des id√©ologies identitaires‚ÄĚ.

En el libro Decolonising the University (dirigido por Bhambra, Genrial y Nisancr√≤glu)‚ÄĚ se defiende que el conocimiento no puede ser objetivo, ni neutral, ni estar libre de valores. No debe pretender ser verdadero, sino buscar la justicia. Esto anima a un revisionismo hist√≥rico al servicio de una agenda pol√≠tica. Con eso enlaza con la teor√≠a de la Justicia Social Critica, que ya he tratado en este Diccionario.

Junto al revisionismo hist√≥rico tambi√©n hay que revisar la racionalidad que es el camino occidental de pensar. En ese mismo libro hay un cap√≠tulo titulado ‚ÄúDecolonising philosophy‚ÄĚ. ‚ÄúEs imposible negar, afirma el autor, que¬†la filosof√≠a como campo acad√©mico en las universidades occidentales permanece siendo un basti√≥n del eurocentrismo, el blanquismo en general, y un privilegio estructural del macho blanco heteronormativo en particular‚ÄĚ. Para descolonizar la filosof√≠a no basta con ampliar los programas y estudiar las filosof√≠as orientales. Hay que cambiar radicalmente las jerarqu√≠as del conocimiento.

El rechazo de la objetividad y de la verdad, y la glorificaci√≥n de los saberes identitarios, produce unas consecuencias imprevistas. Por ejemplo, el Partido indigenista considera que los palestinos est√°n¬†colonizados por los¬†israel√≠es. Todos los √°rabes son un grupo oprimido por la presi√≥n occidental. Occidente no tiene legitimidad para criticar las costumbres √°rabes. De ah√≠ que en Francia se hable de un ‚Äúislamoizquierdismo‚ÄĚ. Para ellos el peligro isl√°mico es una creaci√≥n de los islam√≥fobos. Solo hay musulmanes que sufren discriminaciones sist√©micas.¬† Algunos de ellos, a√Īaden, osan valientemente¬†rebelarse contra la dominaci√≥n de un occidente opresor e islam√≥fobo, pasando a la lucha armada. Los occidentales los llama yijadistas o terroristas, pero deben ser considerados como v√≠ctimas de la hegemon√≠a blanca y del sistema opresivo que ha implantado.

Cada grupo identitario tiene su propia cultura, su propio conocimiento, que es intransferible porque se basa en la experiencia vital. Solo una víctima o un oprimido puede entender el conocimiento de una víctima o un oprimido.

Esta actitud plantea un problema. Defender la multiculturalidad hasta ese extremo, negar la posibilidad de una verdad y unos valores universales, implica tener que rechazar la validez de los derechos humanos. Una cultura no puede juzgar a otra, ni la ciencia puede juzgar a las creencias ancestrales de un pueblo.

Sigo pensando que el wokismo es una buena intención equivocada por una mala filosofía.

Por eso, en Francia, los movimientos descolonizadores¬†han animado la aparici√≥n del ‚ÄúPartido de los ind√≠genas de Francia‚ÄĚ.¬† Seg√ļn Houria Bouteldja, una de sus fundadoras, supone ‚Äúel mayor √©xito pol√≠tico¬†desde la ca√≠da del muro de Berl√≠n y la aparici√≥n del movimiento ecol√≥gico. Lo que ha aportado en acci√≥n, reflexi√≥n, teor√≠a y propaganda marca un giro para el √©xito de los movimientos revolucionarios‚ÄĚ. Sin duda, est√° influyendo mucho en la Universidad francesa.¬† Desde el a√Īo 2000 se han presentado en ella 1.100 tesis de doctorado sobre estudios postcoloniales, algunas con temas verdaderamente sorprendentes. (‚ÄúDescolonizar a Venus: el mito de Afrodita, su recepci√≥n cl√°sica en el renacimiento y la constituci√≥n de un cuerpo te√≥rico est√©tico descolonial‚ÄĚ (Universidad. Toulouse 2). ‚ÄúPenser l‚Äôalimentation d‚Äôun point de vue descolonial‚ÄĚ (Strasburgo 2019).

Nacira Gu√©nif-Souilamas, profesora de la Sorbonne, directora de la obra colectiva Rencontres radicales. Pour des dialogues feministes d√©coloniaux‚ÄĚ (2018) da una descripci√≥n de esta escuela de pensamiento que muestra bien su car√°cter expansivo: ‚ÄúEs un campo en el cual la cuesti√≥n est√° en saber como salir de la colonizaci√≥n del poder, de un orden colonial que no ha desparecido con el fin de los imperios coloniales, sino que se ha reconfigurado y continua actuando, sobre todo a trav√©s de las estrategias capitalistas extractivas, que conducen a la sobreexplotaci√≥n de los humanos, de los recursos y al cambio clim√°tico. Hay una persistencia de jerarqu√≠as a la vez sociales y pol√≠ticas fundadas sobre una asignaci√≥n racial de los humanos. El pensamiento descolonial trata de articular esos par√°metros que est√°n separados en el pensamiento occidental‚ÄĚ. En ese grupo se incluye el patriarcado, la blanqueidad, las sexualidades binarias, el cisg√©nero, por ejemplo. El auge del wokismo ha animado en Francia la creaci√≥n de un ‚ÄúObservsatoire du d√©colonialisme et des id√©ologies identitaires‚ÄĚ.

En el libro Decolonising the University (dirigido por Bhambra, Genrial y Nisancr√≤glu)‚ÄĚ se defiende que el conocimiento no puede ser objetivo, ni neutral, ni estar libre de valores. No debe pretender ser verdadero, sino buscar la justicia. Esto anima a un revisionismo hist√≥rico al servicio de una agenda pol√≠tica. Con eso enlaza con la teor√≠a de la Justicia Social Critica, que ya he tratado en este Diccionario.

Junto al revisionismo hist√≥rico tambi√©n hay que revisar la racionalidad que es el camino occidental de pensar. En ese mismo libro hay un cap√≠tulo titulado ‚ÄúDecolonising philosophy‚ÄĚ. ‚ÄúEs imposible negar, afirma el autor, que¬†la filosof√≠a como campo acad√©mico en las universidades occidentales permanece siendo un basti√≥n del eurocentrismo, el blanquismo en general, y un privilegio estructural del macho blanco heteronormativo en particular‚ÄĚ. Para descolonizar la filosof√≠a no basta con ampliar los programas y estudiar las filosof√≠as orientales. Hay que cambiar radicalmente las jerarqu√≠as del conocimiento.

El rechazo de la objetividad y de la verdad, y la glorificaci√≥n de los saberes identitarios, produce unas consecuencias imprevistas. Por ejemplo, el Partido indigenista considera que los palestinos est√°n¬†colonizados por los¬†israel√≠es. Todos los √°rabes son un grupo oprimido por la presi√≥n occidental. Occidente no tiene legitimidad para criticar las costumbres √°rabes. De ah√≠ que en Francia se hable de un ‚Äúislamoizquierdismo‚ÄĚ. Para ellos el peligro isl√°mico es una creaci√≥n de los islam√≥fobos. Solo hay musulmanes que sufren discriminaciones sist√©micas.¬† Algunos de ellos, a√Īaden, osan valientemente¬†rebelarse contra la dominaci√≥n de un occidente opresor e islam√≥fobo, pasando a la lucha armada. Los occidentales los llama yijadistas o terroristas, pero deben ser considerados como v√≠ctimas de la hegemon√≠a blanca y del sistema opresivo que ha implantado.

Cada grupo identitario tiene su propia cultura, su propio conocimiento, que es intransferible porque se basa en la experiencia vital. Solo una víctima o un oprimido puede entender el conocimiento de una víctima o un oprimido.

Esta actitud plantea un problema. Defender la multiculturalidad hasta ese extremo, negar la posibilidad de una verdad y unos valores universales, implica tener que rechazar la validez de los derechos humanos. Una cultura no puede juzgar a otra, ni la ciencia puede juzgar a las creencias ancestrales de un pueblo. Sigo pensando que el wokismo es una buena intención equivocada por una mala filosofía.