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17.11.2022.- Pasiones políticas. Entrada 3: La obediencia tóxica

La primera parte de El deseo interminable se titula ‚ÄúLa era de la obediencia‚ÄĚ.¬† La especie humana es una especie obediente. La obediencia est√° en el origen de todas las culturas y religiones. Est√° tambi√©n en el comienzo de toda educaci√≥n infantil. Dada su importancia, me ha sorprendido que no haya -hasta donde conozco- una ‚Äúhistoria de la sumisi√≥n‚ÄĚ. Hay en cambio, muchas ‚Äúhistorias del poder‚ÄĚ, sin que nos hayamos percatado de que son fen√≥menos rec√≠procos. No hay poder sin obediencia. Hay obediencia por miedo, por pasividad, por sentido del deber, por costumbre, por convicci√≥n, pero en esta entrada voy a hablar de una que me sorprende: la ‚Äúobediencia admirativa no justificada‚ÄĚ. Podr√≠a llamarla ‚Äúveneraci√≥n t√≥xica‚ÄĚ. Tiene como condici√≥n imprescindible la abolici√≥n de toda cr√≠tica al poder.

La ‚Äúobediencia t√≥xica‚ÄĚ no es solo una pasi√≥n pol√≠tica, sino que se da con

terrible frecuencia en todo tipo de relaciones de dependencia

Adam Smith ya llam√≥ la atenci√≥n acerca de la disposici√≥n de los seres humanos a secundar las pasiones de los ricos y poderosos. ‚ÄúEl pueblo admira y adora la riqueza y la grandeza, incluso, por extra√Īo que parezca, de forma desinteresada‚ÄĚ. Archie Brown, en El mito del l√≠der fuerte, ha hablado de ‚Äúl√≠deres t√≥xicos‚ÄĚ, que suscitan una ‚Äúobediencia t√≥xica que les permite mantenerse en el cargo‚ÄĚ. Marx en su estudio El dieciocho brumario de Luis Bonaparte pone como ejemplo el hecho de que los campesinos franceses, en contra de sus intereses, votasen en 1848 a Luis Bonaparte. ‚ÄúEn momentos de desesperaci√≥n y humillaci√≥n se volvieron a la imagen ancestral del padre, a una autoridad superior, como una potencia gubernamental absoluta, que les protegiera contra las otras clases y les enviara desde lo alto la lluvia y el buen tiempo‚ÄĚ.¬† He de advertir que la ‚Äúobediencia t√≥xica‚ÄĚ no es solo una pasi√≥n pol√≠tica, sino que se da con terrible frecuencia en todo tipo de relaciones de dependencia.

Freud en Psicolog√≠a de las masas y an√°lisis del yo, habla de la obediencia al jefe. Sostiene que las t√©cnicas de los gobernantes para suscitar sentimientos de apego son universales. Todos ellos se rodean de ‚Äúgestionadores de emociones‚ÄĚ sociales. Un caso hist√≥rico bien documentado ha sido el fomento del ‚Äúamor al rey‚ÄĚ en muchos periodos de la historia. Pero de eso hablar√© en la entrada siguiente.

 

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