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19.11.2022.- Pasiones políticas. Entrada 4: El amor político

Pierre Ansart, en su libro La gestion des passions politiques, dedica un cap√≠tulo al ‚Äúamor al rey‚ÄĚ y se centra en los fastos celebrados el 26 de agosto de 1660 para la fiesta de la ‚ÄúEntrada triunfal‚ÄĚ de Luis XIV en Par√≠s. Toda la ciudad fue transformada, para inflamar los sentimientos mon√°rquicos. La sociedad francesa estaba dividida, desgarrada por enormes desigualdades. Por eso se emprende una campa√Īa para inculcar ‚Äúbuenos sentimientos pol√≠ticos‚ÄĚ, en esencia, el amor al rey y a la ‚Äúgloria‚ÄĚ del monarca. A partir de 1660 se tomaron muchas iniciativas. Colbert reorganiza las academias art√≠sticas para difundir el mensaje mon√°rquico, el pintor Le Brun define el papel de la nueva pintura; buscar el bien y la gloria del Estado. La poes√≠a deber√° cantar ‚Äúlas maravillas que su Majestad ha hecho‚ÄĚ y la historia ser√° escrita para dedicarle las alabanzas que merece.

Luis XIV era muy consciente de la importancia de ese programa de seducci√≥n. Escribe a los miembros de la Academia: ‚ÄúOs conf√≠o la cosa del mundo que me es m√°s preciosa: mi gloria‚ÄĚ. Lo que pretende es la obediencia. ‚ÄúObtener la obediencia por el apego¬†a la persona del rey-escribe Ansart- constituye un tema familiar y claramente expuesto‚ÄĚ. Luis XIV vuelve a ello repetidas veces en sus Memorias, como uno de los principios de su pol√≠tica. Se trate de los nobles (de los que escribe que hace falta ‚Äútocarlos‚ÄĚ, ‚Äúencantarlos‚ÄĚ), se trate de gentes del pueblo (de los que escribe en varias ocasiones que se trata de complacerlos, de apoderarse de su esp√≠ritu y su coraz√≥n), la pol√≠tica se dedica esencialmente¬†al control de los comportamientos, al mantenimiento de la obediencia. El ‚Äúcoraz√≥n‚ÄĚ como s√≠mbolo amoroso se introduce tradicionalmente en la relaci√≥n de dependencia pol√≠tica. Caso paradigm√°tico era el compromiso del vasallo de entregar su coraz√≥n al se√Īor feudal. (Nagle, Jean, La civilisation du coeur. Histoire du sentiment politique en France du XIIe au XIXe si√®cle, Par√≠s, Fayard, 1998).

El trabajo¬†de producci√≥n mensajes emotivos¬†encargados de repetir la grandeza y la gloria de rey se insertan l√ļcidamente en una estrategia de mantenimiento de la conformidad pol√≠tica‚ÄĚ (p. 36). Por eso Luis XIV recomienda¬†a su hijo ‚Äúsaber manejar los grandes resortes; el apego, la fidelidad, el temor, la esperanza. Es preciso, escribe, estar pendiente de mantener en los s√ļbditos la fidelidad y la voluntad de complacer al rey. ‚ÄúLa ambici√≥n de complacerle les obliga a vigilarse a ellos mismos continuamente‚ÄĚ. El sentimiento cala en las clases populares. En enero de 1789 un colectivo de mujeres francesas muestra su amor al rey. ‚ÄĚCuando podemos ver a su augusta persona, las l√°grimas se escapan de nuestros ojos, la idea de Majestad se desvanece y no vemos en vos m√°s que un¬†padre tierno por el cual dar√≠amos mil veces la vida‚ÄĚ.

Debo a los magn√≠ficos estudios de Jos√© Antonio Jara Fuente informaci√≥n preciosa para entender las emociones pol√≠ticas y, en especial, la que estoy mencionando ahora: el amor al rey. (Jara Fuente, J.A. ‚ÄúEmociones pol√≠ticas: un estado de la cuesti√≥n (con especial referencia a la Edad Media‚ÄĚ, en Jara Fuente (coord.) Las emociones en la historia. Una propuesta de divulgaci√≥n, Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2020; Jara Fuente, J.A. (coord.) Emociones pol√≠ticas y pol√≠ticas de la emoci√≥n. Las sociedades urbanas en la Baja Edad Media, Madrid, Dykinson, 2021). En la Edad media las emociones pol√≠ticas giran alrededor de la monarqu√≠a, en dos dimensiones distintas: las emociones vinculadas al arte de gobernar y¬†las emociones ligadas a las relaciones pol√≠ticas que se establecen entre rey y s√ļbditos. Son relaciones de ‚Äúmiedo‚ÄĚ y ‚Äúamor‚ÄĚ que manifiestan la ‚Äúveneraci√≥n t√≥xica‚ÄĚ de la que habl√© en la entrada anterior. Resulta dif√≠cil comprender la relaci√≥n entre ambas que se expresa en las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio, donde se lee: ‚Äútemer es cosa que se tiene con el amor que es verdadero, ca ning√ļn home nos puede amar sinon teme‚ÄĚ. Supongo que esta contradicci√≥n tiene un origen religioso, porque en la Biblia se valora mucho el ‚Äútemor de Dios‚ÄĚ. En Deut 10,12-13 se lee:‚ÄĚ Y ahora, Israel, ¬Ņqu√© te pide tu Dios, sino que temas a Yahveh tu Dios, que sigas todos sus caminos, que le ames, que sirvas a Yahveh tu Dios con todo tu coraz√≥n y con toda tu alma, que guardes los mandamientos de Yahveh y sus preceptos que yo te prescribo hoy para que seas feliz?‚ÄĚ. Esta relaci√≥n de los sentimientos hacia Dios y hacia el rey es un lugar com√ļn literario. El infante don Juan Manuel escribe: ¬ęE pues los Reyes tienen lugar de Dios en la tierra, deben ser muy amados et muy temidos de los suyos¬Ľ (‚ÄúLibro Enfenido‚ÄĚ, Don Juan Manuel, Obras, Barcelona, 1955, p√°g. 106; Bermejo, J.L. ‚ÄúAmor y temor al Rey (Evoluci√≥n hist√≥rica de un t√≥pico pol√≠tico‚ÄĚ, Revista de Estudios Pol√≠ticos, n¬ļ 192, 1973, pp. 107-128).

‚ÄúLa fascinaci√≥n por el poder es una de las pasiones pol√≠ticas de las que nadie est√° libre y que, por lo tanto, conviene vigilar m√°s‚ÄĚ

¬†La ‚Äúveneraci√≥n t√≥xica‚ÄĚ es una constante humana poco agradable. En plena Revoluci√≥n francesa, una viuda de Nantes pide a Robespierre que se case con ella: ‚ÄúEres mi divinidad suprema y no conozco ninguna otra en la tierra‚ÄĚ. Es cierto que fueron tiempos extremadamente emocionales. En 1793, Charlotte Corday, la asesina de Marat, se convierte en un √≠dolo. Vi√©ndola pasar camino del pat√≠bulo, el diputado Adam Lux pide que le guillotinen en su honor, lo que acab√≥ sucediendo poco despu√©s. La ‚Äúveneraci√≥n t√≥xica‚ÄĚ que se profes√≥ a Hitler, Stalin o Mao Zedong fueron extremas.¬† La fascinaci√≥n por el poder es una de las pasiones pol√≠ticas de las que nadie est√° libre y que, por lo tanto, conviene vigilar m√°s. Esta entrada ha comenzado recordando un gran espect√°culo, dedicado a glorificar a Luis XIV. La teatralizaci√≥n ha sido siempre un instrumento usado por el poder (en especial el pol√≠tico y el religioso), por eso dedicar√© la pr√≥xima entrada a la relaci√≥n entre el espect√°culo y la pol√≠tica.

 

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