Después de la densidad de las últimas entregas, les ofrezco unos posts de relax. Cuentan un experimento sobre las posibilidades creativas del sistema de IA Gemini. Álvaro Pombo —un gran poeta— y yo queremos averiguar si tiene talento poético.

Hemos propuesto a la IA que escriba un poema en el estilo de García Lorca, pero para romper sus esquemas hemos decidido gastarle una broma proponiéndole un tema nada lorquiano, nada poético, que podía resultar incluso cómico: la morcilla. He de aclarar que acabábamos de comer una suculenta fabada. Este es el poema producido por Gemini:

Romance de la Morcilla Oscura

(Poema inédito de la Andalucía profunda y el dolor de la matanza)

Por las esquinas del viento brama el bronce de la herida, un dolor de barro y sombra que los hombres llaman vida. ¡Ay, qué negra la mañana! ¡Ay, qué filo en la cocina! Cuando el cerdo de la vega entregó su alma divina.
La luna, que es de manteca, mira el caldero de cobre donde la sangre se junta con el arroz de hombre pobre. Siete hilos de coser, siete nudos de agonía, ataron la piel de tripa que la noche oscurecía.
¡Oh morcilla, reina mora, corazón de la sartén! Bajo tu capa de luto duerme el comino y la fe. Cruje el aceite de oliva, llora la cebolla verde, y en el plato de loza el gitano se nos pierde.
Vienen los cuatro jinetes con tenedores de plata, buscando el misterio oculto que en el fuego se desata. Pero la morcilla es muda, negra como el pozo amargo, guardando en su vientre ciego un sueño de siglos largo.

Pombo y yo nos quedamos sorprendidos por la calidad de un poema planteado tan insidiosamente. Preguntamos a Gemini cómo había compuesto el poema. Respondió, como es habitual, que ella no sabe lo que escribe y que se limita a aprovechar correlaciones estadísticas. En el caso de este poema, lo primero que hizo fue aprovechar la altísima probabilidad estadística de que ciertas palabras e imágenes aparezcan juntas en la obra de Lorca (gitanos, bronce, luna, navajas/filos, calderos, jinetes, plata). Pero lo que nos extrañó más fue que Gemini “comprendió” que nuestra intención era gastarle una broma, para ver cómo reaccionaba. Lo explicó así:

El sistema no «comprende» la pena de Lorca; comprende que para que un texto huela a Lorca necesita una densidad de palabras clave por metro cuadrado. Si pones en una batidora matemática la opresión de la muerte, la noche rural andaluza, los metales brillantes y sustituyes la víctima humana por una morcilla, el resultado suena poético, pero te hace sonreír por el absurdo.

”La IA nunca entendería el humor. Me equivoqué.

En Teoría de la Inteligencia creadora aventuré la opinión de que la IA nunca entendería el humor. Me equivoqué. Gemini nos dijo que no lo comprendía, pero que lo detectaba y producía: “Mi «secreto» —escribió— no es una plantilla fija con casillas que rellenar, sino la combinación de tres factores: la detección de patrones lingüísticos, el principio de la incongruencia y el choque de contextos”. Aunque se puede completar, este es un detector fiable.

La eficiencia generadora de Gemini podía explicarse porque le habíamos dado un patrón de búsqueda —la poesía de Lorca—; por eso Pombo y yo nos preguntamos qué haría si no le diéramos un modelo, si tuviera que crearse un estilo poético desde cero. El resultado se lo contaré en el próximo post.

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