Desde la filosofía hay ataques más potentes. Graham Oppy analiza las pruebas de la existencia de Dios y explica por qué no son concluyentes. J. L. Mackie muestra que la existencia simultánea de un Dios omnipotente y totalmente bueno es incompatible con la existencia del mal real en el mundo. Este problema ha desconcertado a la teología, que ha intentado zafarse de él por muchos caminos: desde el maniqueísmo, que admite un principio del bien y un principio del mal, hasta teólogos como el judío David Blumenthal, que sostiene que Dios puede ser cruel, «es capaz de hacer el mal» y debe, por tanto, pedir perdón. El libro en que lo explica se titula Facing the Abusing God: A Theology of Protest. Michael Martin es defensor del ateísmo positivo, que intenta argumentar a favor de la incredulidad. Otros, como Michel Onfray en su Tratado de ateología, sostienen que la idea de Dios ha sido utilizada históricamente para reprimir el cuerpo, el placer y la vida terrenal, por lo que negar a Dios es el único camino hacia una verdadera liberación humana.
Recapitulemos. Demostrar la no existencia de algo solo es posible si se demuestra que encierra una contradicción. No puede haber un círculo cuadrado. Pero el problema de Dios se plantea más allá de la lógica formal, cosa que la matemática y la física ya reconocen al admitir que, cuando se introduce la noción de infinito en una ecuación, estallan las reglas de la lógica formal. La geometría enseña que una circunferencia de radio infinito es una línea recta, una propiedad que no es fantástica, sino que se usa en el trazado de mapas estereográficos o en los sistemas de geolocalización.
”Demostrar la no existencia de algo solo es posible si se demuestra que encierra una contradicción
Desde otro punto de vista, el pensamiento oriental aceptó la coexistencia de contrarios —el yin y el yang— como una característica de la realidad, lo que no resulta adecuado para el conocimiento de la realidad material, pero sí para una interpretación espiritual de la realidad. Vuelvo a decir que estamos asomándonos más allá de la lógica, lo que hace que nos sintamos perdidos.
Considerar que está cerrado el acceso científico a la Singularidad no desalienta a quienes defienden otro camino, que no es racional sino intuitivo, directo: la Presencia, una certeza que se basa en una experiencia directa, no comunicable. El caso más extremo lo presenta el hinduismo. El Absoluto (Brahman) está presente en el alma individual (Atman), una unión que cada persona puede reconocer si se libera de los engaños de lo que llamamos realidad. Todas las experiencias místicas tienen en común esa intuición inmediata de la presencia.
Acabo de leer el libro de Luce López-Baralt Asedios a lo indecible. San Juan de la Cruz canta al éxtasis transformante, en el que expone las notables semejanzas que hay entre las descripciones de la experiencia mística que hacen los místicos occidentales cristianos y los místicos sufíes. Henri Bergson ya quedó sorprendido de las semejanzas de todas esas experiencias, lo que le animaba a tomarlas como verdaderas.
Es llamativa, a la luz de todo lo que he explicado en estos posts, la importancia que dan los místicos a la oscuridad, a la noche. San Gregorio de Nisa, en su Vida de Moisés, escribe: «El alma, cuanto más se acerca al conocimiento de las cosas reales, más advierte la incognoscibilidad de las cosas divinas (…) va siempre más adentro, hasta que con una intensa búsqueda intelectual penetra lo que es invisible e incomprensible, y es aquí cuando ve a Dios. Porque en esto se halla el verdadero conocimiento de lo que buscamos: en ver a través del no ver nada, pues lo que buscamos es superior a todo conocimiento, está rodeado por todas partes de incomprensibilidad, como envuelto en tinieblas».
En el siglo XIII, Rumi, el más importante místico sufí, escribió:
”En la noche de mi corazón,
Yalāl ad-Dīn Muḥammad Rūmī, 1207-1273
por un camino oscuro
anduve a ciegas, y, de súbito, la luz
y el infinito espacio del día.
¿Qué puede hacer un científico con estas experiencias? Buscarles una explicación natural. Eso hace la neuroteología (Andrew Newberg, Michael Persinger, Roland Griffiths), que interpreta las experiencias místicas como acontecimientos neuronales.
Todo este recorrido ha sido solo un acopio de materiales con los que construir las respuestas a las dos preguntas que hice al principio de esta serie: ¿a estas alturas de la historia es inteligente seguir hablando de Dios? Si no existiera el concepto Dios, ¿qué nos impulsaría ahora a inventarlo?
Para saber más
- «Dios a la vista»: la primera parte de esta reflexión, sobre la existencia de Dios como Singularidad.
- «Dios a la vista II»: ciencia y religión, tres caminos hacia Dios.
- Dictamen sobre Dios: el libro en el que traté por primera vez estas preguntas.
- Nuevo ateísmo (Wikipedia): quiénes son los nuevos ateos y qué critican de la religión.
- The Problem of Evil (Stanford Encyclopedia of Philosophy, en inglés): el argumento de Mackie y las respuestas de la teología.
- Mysticism (Stanford Encyclopedia of Philosophy, en inglés): la experiencia mística como fuente de conocimiento.
- Asedios a lo indecible (Casa del Libro): el libro de Luce López-Baralt sobre San Juan de la Cruz y la mística sufí.






