Como ocurre siempre cuando aparece PISA y sus resultados son malos, se despierta un efímero interés por la educación. Se descubren muchos Mediterráneos y se derriban falsos ídolos. Quiero hacer zoom sobre el hecho de que el descenso haya sido global, porque eso apunta -además de a fracasos nacionales- a un problema sistémico.
”La escuela, que es el rompeolas donde se manifiestan todas las contradicciones sociales, se encuentra en un momento de confusión que es mero reflejo de la situación del mundo.
Todos sabemos los gigantescos cambios económicos y culturales que se están produciendo -por ejemplo, con el acelerado avance de la IA- y nadie sabe cómo adaptar la educación al vértigo. Ya saben que pienso que la Filosofía es la súperciencia que busca soluciones de máximo nivel a los problemas. Por eso necesitamos una potente Filosofía de la educación, que en este momento no tenemos. Es una disciplina difícil, porque exige saber mucho y de muchas cosas. Ojalá los mejores talentos se dediquen a trabajar en ella. Al fin y al cabo, esa es la misión de la Filosofía como servicio público.





