The Economist dedica su portada (5/9/2026) a Jensen Huang, el jefe de Nvidia, la mayor compañía del mundo en valoración bursátil, 5.4 billones de dólares.
La revista se pregunta si un crecimiento tan espectacular no corre el peligro de explosionar. Me interesa la mención que hace a los “hubristic tech bosses”, a los máximos responsables de las tecnológicas, que considera víctimas de la locura del poder, de la hybris, que decían los griegos. Me ha recordado otros casos en que esa soberbia empresarial condujo al desastre. A finales del siglo pasado, la empresa más valiosa en Bolsa era Cisco, que llegó a perder el 80% de su valor durante la crisis de las puntocom.
Su CEO, John Chambers se creyó invulnerable y se equivocó.
Otras equivocaciones garrafales fueron las de Nokia, que despreció el IPhone de Apple; Blockbuster, que pudo comprar Netflix por una cantidad ridícula y se rieron de esa posibilidad o Enron, donde la soberbia no solo nubló sus decisiones comerciales, sino que los llevó a crear un fraude sistémico creyendo que eran “los chicos más listos de la sala” (The Smartest Guys in the Room). Creo que había que sustituir la frase de lord Acton (El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente) por otra nueva: “El poder atonta y el poder absoluto atonta absolutamente”. Por eso, observo con preocupación la inaudita concentración de poder que tienen esos “hubristic tech bosses».





