El Vuelo de la Inteligencia

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El Vuelo de la Inteligencia
  • Autores José Antonio Marina
  • Editorial y ciudad Plaza & Janés, Barcelona
  • Fecha de publicación 2000
  • Páginas 220
  • ISBN 84-8450-028-4

La inteligencia es nuestro gran recurso, nuestro gran riesgo y nuestra gran esperanza. Es necesario saber en qué consiste para poder utilizar mejor todas sus posibilidades y estimular su desarrollo. Todos deseamos aprender, y lo hacemos siempre a partir de lo que ya sabemos: cuantos más conocimientos se poseen, mayores posibilidades vitales tendremos. El aprendizaje es el entrenamiento de la inteligencia, una exclusiva de la especie humana: debemos aprender a aprender y sobre todo disfrutar haciéndolo para desarrollar hasta el límite los propios recursos.

El libro resume las teorías de José Antonio Marina acerca de la inteligencia, con el objetivo de que puedan llegar a todos, e incluye además una breve antología de textos para ejercitarla. Define la inteligencia como la capacidad para dirigir bien el comportamiento, resolver con eficacia los problemas vitales, afectivos o profesionales, elegir las metas adecuadas y encaminar la actividad hacia su realización; es, por tanto, eminentemente práctica y encaminada a la acción.

La inteligencia humana comparte con la animal un gran número de funciones mentales; pero mientras el animal repite sus rutinas biológicas, es una inteligencia cautiva, la del hombre levanta el vuelo y se aleja cada vez más del mundo de los instintos: descubre posibilidades nuevas en la realidad, inventa soluciones para sus problemas, elige sus fines, elabora proyectos encaminados a conseguirlos y dirige sus propias operaciones mentales. Para ello cuenta con recursos de muchos tipos: innatos y adquiridos, intelectuales y afectivos, interactuando entre sí para configurar un desarrollo adecuado.

A través de los siglos el hombre ha ido construyendo su propia inteligencia sobre una base genética en una mezcla de conocimientos y afectos, razón y voluntad. El estilo afectivo, es decir, la propensión que tenemos a interpretar la realidad, y los sentimientos, que son el balance de nuestra situación en el mundo, pueden ser grandes recursos de la inteligencia o limitarla considerablemente. Entender lo que sentimos y una adecuada pedagogía de los sentimientos resultan imprescindibles para un desarrollo adecuado.

En el libro se habla también del lenguaje, recurso fundamental de la inteligencia, que transmite el modo que una cultura tiene de interpretar el mundo, y recoge la experiencia ancestral que el hombre ha adquirido sobre sí mismo. Mediante el lenguaje nos comunicamos con los demás y nos explicamos lo que nos pasa a nosotros mismos.

No se puede separar la inteligencia de la acción, todo proyecto está encaminado a su realización. Necesitamos fijarnos metas adecuadas y crear hábitos firmes que nos permitan pasar de la decisión a la acción. La inteligencia cuenta con herramientas valiosas que le permiten conseguir sus metas: el sentido del deber, la voluntad y la razón. Otro recurso imprescindible es la creatividad, la capacidad para inventar posibilidades en la realidad y nuevas soluciones a los problemas vitales.

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