Despertad al Diplodocus

Una conspiración educativa para transformar la Escuela ... y todo lo demás

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Despertad al Diplodocus
  • Autores José Antonio Marina
  • Editorial y ciudad Ariel, Barcelona
  • Fecha de publicación Octubre 2015
  • Páginas 223
  • ISBN 978-84-344-2277-3

“Despertad al Diplodocus” es una llamada a la acción, una invitación a sumarse a una conspiración para despertar a un sistema educativo que se encuentra dormido. La revolución que persigue busca promover una “Sociedad del Aprendizaje” a todos los niveles.

Para emprender un cambio educativo es necesario creer que puede producirse, querer hacerlo y saber hacerlo. Debemos iniciar un proceso de complicidad irradiante con un objetivo en mente, el “objetivo cinco años”, que persigue el éxito educativo, con una serie de metas, y su propia hoja de ruta y metodología, expuesta en el libro. La gestión del cambio educativo debe producirse a través de un pacto social sobre educación, que termine conduciendo a un pacto político, una “movilización educativa de toda la sociedad” que provoque el cambio que estamos buscando.

El libro expone un modelo de inteligencia integradora y práctica para la educación y desde la educación, la Teoría Ejecutiva de la Inteligencia, de gran importancia para la escuela. Y se habla de la mejor manera de emplear bien la inteligencia, determinada por la calidad de los proyectos que emprende, la elección de las metas adecuadas y el fomento de buenos valores. La Teoría Ejecutiva de la inteligencia descansa sobre una teoría de la personalidad flexible y amplia, que coloca al sujeto en el centro de la educación, más allá de las meras habilidades y destrezas. Presenta además el Proyecto Centauro, focalizado en la idea de “inteligencia aumentada”.

Los cinco “motores del cambio” que deben alimentar la conspiración educativa son la escuela, la familia, la ciudad, la empresa y el estado, y se presenta para cada uno una hoja de ruta, exponiendo las diferentes maneras en que pueden sumarse a la ella para lograr el objetivo a cinco años. Se trata de redes expansivas que operan en niveles ascendentes de complejidad, y en donde cada nivel depende del nivel de abajo, pero influye retroactivamente en él. Entra así en juego la “Ley de la Probabilidad Educativa”: no podemos en sistemas complejos pretender que nuestras acciones produzcan directamente un resultado concreto; solamente podemos aumentar la probabilidad de que ocurra un fenómeno, poniendo en marcha las fuerzas que pueden conducir a él.

Para poder provocar el cambio que buscamos hacia una “Sociedad del Aprendizaje”, necesitamos una teoría del cambio que los sustente. El autor defiende trabajar por un saber a nivel superior, que aglutine lo mejor de las diferentes ciencias: una “Ciencia de la Evolución Cultural y del Progreso educativo”. Esforzarse por comprender los mecanismos de la evolución cultural y aprender a orientarla es una tarea fundamental de la educación.

Los problemas a los que se enfrentan las diferentes sociedades son universales, pero las diferentes formas de resolverlos han sido específicos de cada cultura. Una “Ciencia de la Evolución Cultural” estudia las mejores soluciones a los problemas que ha dado la convivencia, e incluiría una crítica cultural que tenga la felicidad objetiva como finalidad en mente. Porque hemos de realizar nuestros proyectos más íntimos, como el de ser feliz subjetivamente, integrándolos en proyectos compartidos, como el de la justicia (la felicidad objetiva o política). Frente a las morales particulares de cada cultura, la Ética favorece una moral transcultural. La “Sociedad del Aprendizaje” debe por tanto enmarcarse dentro de un proyecto más amplio, el de la convivencia ética universal. Debemos aprender a ser felices subjetivamente, y debemos aprender a serlo objetivamente, tratando de construir sociedades justas que favorezcan nuestros proyectos personales.

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