La guerra del talento

(Tiempo)

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A finales de los noventa, la consultora McKinsey acuñó la expresión “guerra por el talento”, que se extendió rápidamente. En una sociedad del conocimiento, basada en alta tecnología y, por lo tanto, en una investigación científica acelerada, el talento es la gran riqueza de las naciones. Por eso se ha convertido en un tema prioritario. El Global Talent Risk, publicado por el World Economic Forum, advierte que estamos entrando en una era de escasez de talento. Se prevé que en 2030 EEUU necesitará más de 25 millones de nuevos trabajadores de alta cualificación, y la UE, más de 45 millones. Pero no se cree que los sistemas educativos estén en condiciones de formarlos. El Global Talent Competitiveness Index, elaborado por el Human Capital Leadership Institute, Insead y Adecco, habla también de la escasez de talento y sitúa a España en el puesto 36 de 103 países. En el Global Talent Index, de la consultora Heindrick y Struggles, ocupamos el puesto 22 y se prevé que en 2015 habremos descendido un puesto. Son puestos que se corresponden aproximadamente con el que nuestro sistema educativo ocupa en las evaluaciones internacionales.

Esta concordancia no es sorprendente. La educación es la gran generadora de talento. Por eso resulta tan obvio que las naciones tienen que invertir en mejorarla. Si tuviéramos bajo nuestros pies un gigantesco yacimiento de petróleo parecería estúpido que no nos preocupáramos de extraerlo. Con el talento sucede igual. El paralelismo es aún más amplio. No basta con generar o extraer. Hay que gestionar bien lo conseguido. Hemos entrado en la sociedad del aprendizaje. Y si perdemos el tiempo en discusiones políticas, la escuela pública va a quedar fuera de la circulación. Todo va demasiado deprisa. Las grandes empresas de comunicación y tecnología están interesadas en introducirse en un área que, según la revista Forbes, será el próximo negocio del billón de dólares. Se están creando “entornos virtuales de aprendizaje” que pronto desbordarán el ámbito escolar. Microsoft, Cisco, Google, Samsung, Apple están elaborando potentes planes educativos. Pronto se va a implantar el “tutor electrónico individual”, las compañías van a permitir adaptar los programas al perfil del alumno, a su capacidad, a su estilo de aprendizaje, a su velocidad. Y se abrirá una brecha educativa mayor de la que hay ahora. El mundo está en ebullición, y temo que España, que perdió el tren de la Revolución industrial, pierda también el de la Revolución educativa. Necesitamos, por supuesto, mejorar la escuela, pero empieza a no ser suficiente. Tenemos que implantar una cultura del aprendizaje en todos los niveles, porque todo el mundo va a tener que aprender continuamente a lo largo de toda la vida. A partir del día 15, la fundación que presido va a comenzar la publicación de una revista online para informar a la ciudadanía de cómo es posible no perder la batalla del talento. La dirección es www.universoup.es  . Es gratuita. Espero que les sea útil

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