Muchas de las equivocaciones que cometemos se deben a que nuestro cuerpo, incluido nuestro cerebro no fue diseñado de una vez, sino que se formó a lo largo de una evolución que iba resolviendo los problemas a salto de mata, según surgían. Con soluciones eficientes, pero que dejaban muchos agujeros sin tapar. Por eso las llamo “chapuzas”. Por ejemplo, nuestra columna vertebral estaba preparada para andar a cuatro patas. Cuando nuestros antepasados comenzaron a andar sobre dos pies, eso tuvo algunas consecuencias desagradables.
Los fallos cognitivos pueden considerarse provocados por el crecimiento de nuestra inteligencia, que nos permite avanzar en terrenos fértiles y a la vez pantanosos. Por ejemplo, la credulidad es nuestra situación básica. Todos nacemos crédulos, creemos lo que nos dicen. Si no lo hiciéramos no podríamos aprender.




