La hora de los docentes

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He aceptado el encargo de redactar el libro blanco con la esperanza de que esta iniciativa suponga un cambio en las políticas educativas en España, especialmente en el interés por los profesores

Creo que todo comenzó aquí, en El Confidencial. Antes del verano publiqué una carta abierta al nuevo ministro de Educación. Le deseaba acierto para paliar los efectos de la catastrófica gestión del premiado Wert, y le decía que la educación no la mejora una ley, sino el comportamiento de los docentes dentro del aula. Es a ellos a los que hay que dirigirse. Hay que darles ánimo, formación, apoyo, reconocimiento. Hay que premiar a los buenos e intentar marginar a los malos. A la mañana siguiente, el ministro me llamó para decirme que estaba de acuerdo en que había que centrar el interés en el profesorado. Quedamos en hablar. Pasó el verano y volvió a llamarme para ver si estaba dispuesto a elaborar un libro blanco sobre la profesión docente. Acepté con la esperanza de que esta iniciativa supusiera un cambio en las políticas educativas en España. (No el libro blanco, sino el interés por los docentes).

Los informes McKinsey, y todos los estudios llevados a cabo por la OCDE en los últimos años, señalan de forma contundente que la calidad de un sistema educativo depende fundamentalmente de la calidad del profesorado y de las políticas llevadas a cabo con la profesión docente. En España hay muy buenos profesores, pero todos son autodidactas. Nunca se ha cuidado la formación inicial del profesorado, no hay un perfil claro de las competencias exigibles, tampoco hay una formación permanente ni una evaluación, ni existe una carrera docente que permita progresar a quienes lo merezcan. Los resultados del estudio TALIS muestran que cerca de un 40% de los profesores de Secundaria no han recibido nunca información acerca de si estaban dando bien o mal las clases. Para colmo de males, casi ninguno ha entrado en el aula de otros colegas para ver cómo lo hacen. El día 15 se presentó un número monográfico de la ‘Revista española de Pedagogía’, dedicada a la formación de los profesores de Secundaria. La conclusión es que seguimos formando mal a nuestros docentes.

En Finlandia, Singapur o Corea del Sur reclutan todos sus cuerpos docentes entre el tercio superior de cada promoción académica

Según el estudio de McKinsey titulado ‘Closing the talent gap: Attracting and retaining top third graduated to careers in teaching’, los alumnos estadounidenses consideran que la profesión docente es poco atractiva. Lo mismo sucede en España. Al comparar las políticas de EEUU -y lo mismo podríamos decir de España-, con un grupo de países con sistemas educativos de alto desempeño -Finlandia, Singapur, Corea del Sur-, el informe destaca que estos sistemas reclutan todos sus cuerpos docentes entre el tercio superior de cada promoción académica. El 30% de sus mejores licenciados se va a educación. Los investigadores de McKinsey consideran que esa política es esencial para la mejora de un sistema educativo. Esto plantea un serio problema. ¿Estamos en España preparados para iniciar una campaña así? Le pregunto al lector: si un hijo o una hija suya tuviera un expediente académico formidable, ¿le decepcionaría si decidiera dedicarse a la enseñanza? ¿Por qué?

Prestigiar la profesión es difícil. No se trata de ganar más. La retribución de los docentes españoles está ligeramente por encima de la media de la OCDE. Pueden verlo en Teacher’s Salaries 2014-2015. Pero lo están solo al comienzo de su carrera. Después los nuestros se estancan, y en otras nacionesprosperan. Entre otras cosas porque está diseñada una carrera docente donde los buenos progresan y los malos no. En España se mide a todos por el mismo rasero y eso es desalentador.

La revista ‘Newsweek’, en su número del 28 de agosto de 2010, publicó un riguroso estudio comparativo de 32 países desarrollados. La comparación en materia educativa situaba a Finlandia en la primera posición, y a nuestro país en la trigesimosegunda. Sin embargo, cuando la comparación se hacía sobre sanidad, Finlandia se colocaba en la posición decimoséptima mientras que España alcanzaba el tercer lugar en ese ‘ranking’. Esto significa que la sanidad lo ha hecho mejor que la educación. Y que tenemos que hacerlo mejor. Y la exigencia tiene que comenzar en nosotros, los docentes, porque debemos ser una profesión de élite.

El libro blanco sobre la profesión docente puede ayudar a centrar el problema, a ponerlo en la agenda política, a mostrar a la ciudadanía que podemos mejorar con bastante rapidez, y ¡ojalá! a atraer a nuestra mejor gente a la educación. Para redactarlo me gustaría contar con la ayuda de todos los interesados, en especial de mis colegas, los docentes. Por favor, envíen sus sugerencias, sus informaciones, sus propuestas aquí o a este correo.

Creo que ha llegado la hora de los docentes. O, para ser más exacto,necesitamos que llegue la hora de los docentes.

Como vivimos en una sociedad de la desconfianza, he decidido llevar un blog contando cómo vamos a elaborar ese Libro Blanco

Cuando ya había escrito el artículo recibo una protesta acerca del encargo. Por supuesto, en dos meses no se puede hacer un libro blanco, sino, en todo caso,un índice de libro blanco, aprovechando la mejor información disponible. Por eso les pido ayuda. Respecto al interés electoralista, me resulta extraño porque ni el ministro ni nadie sabe lo que va a decir ese documento. Recibo también una articulada propuesta para otra política educativa.

Naturalmente que la estudiaré. Todos tenemos un imperativo moral para colaborar en mejorar nuestra escuela. No podemos perder más tiempo en disputas ideológicas. Como vivimos en una sociedad de la desconfianza, he decidido llevar un ‘blog’ contando cómo vamos a elaborar ese libro blanco. Es una investigación y todos están invitados a ella.

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