Los docentes interinos

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Estamos estudiando en profundidad el tema de los docentes interinos, que nos parece importante. Virginia Rodríguez Cuezva, Coordinadora en Madrid del Colectivo Por un Sistema de Acceso Justo, organizados a nivel estatal y autonómico, nos presenta una propuesta común para resolver el problema Acceso a la función pública Docente y la gestión de las plantillas docentes de la Educación Pública. En esta propuesta está trabajando numerosos grupos en comunidades como Murcia, Andalucía, Madrid, Castilla – La Mancha, Aragón, Canarias, Extremadura, La Rioja…, y existe un grupo de coordinación general a nivel estatal que abarca a más de 8500 docentes de todo el país.

El Nuevo Acceso Docente (NAD) que proponen se basaría tanto en la no caducidad de las notas como en el reparto de plazas por Concurso con los siguientes objetivos:

1. garantizar la selección de los mejores profesionales docentes.

2. asegurar una selección justa desprovista del factor suerte.

3. promover la estabilidad laboral de los docentes.

El inspector Carlos Marchena  nos habla de la cuestión de la interinidad de los distintos cuerpos docentes en Andalucía, que afecta a un total de 16.621 personas, de sus reivindicaciones y de su posible tratamiento.  Carmen Cañedo nos informa de la situación de los profesores interinos de la Comunidad de Madrid.   Estos y otros testimonios que vamos recogiendo nos hablan de su situación precaria y de la falta de estabilidad, que en muchos casos afecta al funcionamiento de la escuela. El problema de la evaluación de su labor y el de la formación continua son dos de los que se presentan más habitualmente al enfrentar la situación de los interinos.

41 comentarios

  1. Yo he sido interina, pero los vaivenes de la bolsa me obligaron a buscar un trabajo estable ajeno a la educación. Muchas personas no pueden seguir siendo interinas porque no tienen un sostén económico detrás, de manera que valorar la experiencia docente implica favorecer positivamente unas determinadas circunstancias económicas, lo cual supone un agravio comparativo. Además, no se valora la calidad de esa experiencia docente ( no voy a relatar todo lo que llegué a ver, pero algunas cosas eran increíbles), tan solo la presencialidad del profesorado. Sin solucionar estas problemáticas, en mi opinión, no debería valorarse la experiencia docente.

  2. Pues yo soy andaluza y oposité en 2010 en Castilla- La Mancha. Me llamaron en noviembre de 2016 para cubrir una jubilación, así que he estado todo el curso. He estado en Guadalajara capital, a 630 km de mi casa y de mi familia.
    Han sido los 7 meses más malos de mi vida, cuando llegué estuve 2 semanas viviendo en un hotel porque era casi imposible encontrar piso y los pocos que quedaban eran bastante caros y estaban en muy malas condiciones.
    Guadalajara es una ciudad dormitorio anclada en los años 70. La gente tiene un carácter distinto y salen muy poco de sus casas, porque hace mucho frío en invierno y porque hace mucho calor en verano. Yo soy de un pueblo costero de Málaga y eso lo he notado mucho.
    El único atractivo que tiene es tener Madrid a tiro de piedra, que creo que es lo único que me ha salvado de entrar en depresión.
    Me sentía muy sola porque era bastante difícil hacer amigos allí.
    Unos amigos míos de la facultad también estuvieron allí y tuvieron la misma experiencia que yo.
    Supongo que mucha gente tiene historias parecidas, ya me gustaría a mí estar a 200 km de mi casa, al estar tan lejos no podía venirme todo lo a menudo que quisiera.
    Pero es trabajo, a mí también me gustaría que hubiese más estabilidad en cuanto a los interinos porque igual que mucha gente, esté en Málaga, Guadalajara o donde sea, no sé si me llamarán de nuevo o no, de dónde lo harán y por cuanto tiempo.
    Y es verdad que así no se puede vivir.

  3. SI ESTO ES DIGNIDAD
    El calvario de ser docente interino

    Reconozco que nunca había imaginado (y en este caso no es una frase hecha) que el calificativo interino aplicado a maestro o profesor conllevase, no ya las connotaciones, sino la realidad intrínseca que comporta. Llega un punto en el que esta realidad, este ser que te caracteriza, se convierte en algo insufrible.
    Ni se me había pasado por la cabeza siendo estudiante, cuando uno se ilusiona con su futuro profesional, que ser docente comportase pasar en un alto porcentaje (aun aprobando la oposición) por el calvario de ser interino. Calvario sí, no exagero ni lo más mínimo. Un particular viacrucis que lleva a que una persona llegue hasta el punto de plantearse seriamente su profesión.
    Ser maestro o profesor interino es hoy en día uno de los más vivos ejemplos de la temporalidad y precariedad laboral, porque implica (dependiendo de la posición en una lista) estar continuamente de aquí para allá, en una especie de tiovivo profesional: un curso escolar en un Centro, al otro en el de más allá, al siguiente en otro,…, y así sucesivamente. O en un mismo curso en cuatro o cinco Centros distintos. Da igual que te hayas comprometido con tal o cual proyecto formativo o educativo, porque puede que al curso siguiente no estés en ese colegio o instituto. Pero, todavía hay más: un curso a media jornada, al siguiente a dos tercios y al otro, a un tercio, si tienes suerte. Con razón el sobrenombre de temporero de la educación le viene al docente interino que ni pintado.
    Pero el colmo de la injusticia llega cuando hay que elegir vacante para el siguiente curso escolar: alguno, en julio (y por lo que pueda pasar en septiembre), coge un tercio de jornada en Villarriba de la Cuesta, a 80 km de su residencia y en septiembre, mes en el que salen más vacantes y sustituciones, sale una jornada completa (previsible y conocida ya en julio) en la puerta de su casa, siendo cogida por alguien que está detrás en la lista de interinos. Increíble, pero cierto.
    A todo este tinglado hay que sumar el hecho de que en algunos institutos (los menos, la verdad) parece que al profesor interino le tienen vetado los cursos superiores de bachillerato, reservados para los profesores de pata negra que llevan veinte años impartiendo las mismas materias en los mismos cursos. Así que, a veces, se deja para el interino aquellos grupos que nadie quiere o en los que resulta más difícil impartir clase por el perfil de los componentes del grupo o por la impartición de materias no afines con su especialidad. Para más inri, todavía quedan algunos (pocos) fantoches de “compañeros” que, haciendo gala de su ridícula desfachatez y grotesca actitud chulesca, se presentan ante los interinos alardeando que ellos ya aprobaron las oposiciones y echándoles en cara que todavía no hayan obtenida plaza.
    Este triste suma y sigue aumenta todavía más en época de crisis y de recortes drásticos en educación, como los pasados en años anteriores. Los primeros que los sufren, los docentes interinos (quizá por ser los más débiles de cara a la Administración): intento de establecer contratos quinquenales para evitar pagar las vacaciones de Navidad y Semana Santa, multiplicación de las jornadas a tiempo parcial, reducciones de plantilla, pérdida de las retribuciones en los meses de verano,… Han hecho con los interinos lo que han querido y los recortes se han cebado, de manera principal y casi exclusiva, con nosotros. Nos hemos sentido atacados, insultados, menospreciados y ninguneados. Personalmente, no había tenido la sensación de sentirme tratado como un cacharro de usar y tirar hasta que no he sido interino.
    ¿La solución a esta situación tan triste y caótica desde el punto de vista personal y profesional? Sacar plaza en las oposiciones, siempre y cuando se convoquen con criterio. Sí, con criterio, porque esto de las oposiciones es otro de aquellos aspectos que también clama al cielo. Unas veces, la Administración se mantiene meses y meses en la duda de si convocará o no, decidiendo despejarla en el mes de enero o febrero, cuando los exámenes son en junio. Otras, tocaría convocarlas en el año presente, pero resulta que deciden posponerlas para el siguiente. Esto suma todavía más desesperación, nerviosismo y crispación entre los interinos.
    En otras ocasiones (en el menos malo de los casos), se convocan procedimientos selectivos para cubrir tres plazas, obligando a la amplia marea de interinos a presentarse, volver a dedicar horas y horas al estudio, aun sabiendo que lo más probable es que no consigan salir de su situación actual. Es comprensible que el nivel de hartazgo y de cansancio físico, psíquico y emocional llegue en los docentes interinos a límites extremos.
    Un sistema, este de las oposiciones docentes, que implica presentarse y examinarse continuamente de lo que ya se ha aprobado. Un sistema que se caracteriza por su total subjetividad y su incapacidad para medir, en varios aspectos, si la persona que oposita es válida para la función docente. Un sistema, al que los opositores se presentan (en algunas Comunidades) a ciegas, sin conocer los criterios de calificación de las distintas pruebas. Eso sí, la administración educativa bien exige darlos a conocer al alumnado al comienzo del curso escolar. En fin, ¡qué sabio el refranero español!: “Consejos vendo…”
    Un sistema en el que parece que se ha extendido entre los distintos tribunales el violento e injusto criterio de que si te sabes el tema de pe a pa y con todos sus puntos, no vas a pasar de la calificación de cinco o seis. Un sistema cuyo principal objetivo parece que es tirar a cuanta más gente mejor y así acabar cuanto antes. Prácticos imposibles que incluso los propios miembros de los tribunales reconocen que, a priori, no sabrían resolver y que nada o bien poco tienen que ver con lo que un futuro docente impartirá en sus clases. Ahí tenemos los ejemplos de las oposiciones de Secundaria en Geografía e Historia en Aragón 2014 y La Rioja 2015.
    Con semejante panorama, permítanme que me encrespe todavía más si encima me da por pensar en la “selección” del profesorado en muchos colegios concertados (pagados con dinero público), es decir, el enchufismo y la elección a dedo. Este procedimiento es la pura contradicción de la educación que se está intentando ofrecer, pues supone un atentado contra valores que se imparten a los alumnos como la igualdad de oportunidades, de mérito y de capacidad. Pero, esto ya sería para tratarlo en otro artículo. En fin, que me hierve la sangre.

  4. Buenas, comento mi caso y posicion particular, soy amante de la docencia desde que era pequeña,opte estudiar quimicas y mas adelante el master de profesorado. Durante años he dado clases particulares de casa en casa , he trbajado en una academia sufriendo malas condiciones durante dos años, me he preparado oposiciones a la vez que he trabajado, las primeras en mi comunidad que me dejaron. A puertas de aprobar y las segundas en otra comunidad donde he aprobado las dos fases y gracias a ello estoy trabajando este curso eso si a casi 400km de mi casa y mi vida. El prox curso el futuro se me hace incierto, aun habiendo aprobado oposiciones. Se qu este año debo volver a estudiar a dejar tiempo a prepararlas en lugar de a formarme mas como docente. El sistema de acceso deberia ser mas justo para los que entran por primera vez. Y la experiencia no dudo que sea importante pero la oportunidad de demostrar que valemos debemos tenerla todos.

  5. 30 años como interino y no estar fijo = vergüenza

  6. Hola, me llamo Sonia y soy interina desde hace una año y unos pocos meses. Aprobé las oposiciones sin plaza en Canarias 2 veces, una en 2008 y otra en 2010. Las dos veces me encontré con el mismo problema, la falta de experiencia. En las oposiciones de 2010 si hubiera tenido un solo año de experiencia hubiera sacado plaza.

    Tengo dos licenciaturas con expediente académico de sobresaliente, una diplomatura, un master, el título del B2 de inglés, más de 1000 horas en cursos de formación, estoy sacando el B2 de francés y el C1 de inglés… y alguna cosa más que no recuerdo ahora.

    Tardaron en llamarme años para poder trabajar por primera vez, consiguiéndolo con 32 años. Ahora trabajo y me preparo las oposiciones de 2016 de nuevo. He dejado de lado durante estos próximos meses mis estudios de C1 de inglés y B2 de francés para volver a estudiar unas oposiciones que ya he aprobado dos veces.

    Tengo 34 años, quiero ser madre y no puedo porque se que mi trabajo de interina es inestable y debido a la nueva configuración de listas y los extraños criterios de corrección que se están dando en las últimas convocatorias podría bajar puestos en la lista de interinos y no trabajar al siguiente año… que por cierto es algo que me quita el sueño por las noches y me está generando una gran ansiedad, aislándome además de mi familia con la que apenas hablo porque estoy todo el día estudiando para las oposiciones además de preparar mis clases, corregir etc.

    De sacar plaza ni hablamos… es prácticamente imposible a día de hoy, ya que me enfrento casi en las mismas condiciones que en las dos últimas convocatorias, añadiéndole a eso, la presión de no poder estudiar tantas horas al estar trabajando.

    Voy yendo de una isla a otra sin tener domicilio fijo, me veo viviendo sola y aislada de mi familia, teniendo que empezar todos los años una vida totalmente nueva en lugares donde no conozco a nadie ni tengo amigos.

    Conozco a amigos interinos que por cubrir una sustitución de 20 días en otra isla han dormido hasta en el coche… porque si renuncian pierden su puesto en la lista.

    Todos los días oigo cosas como que los docentes estamos mal formados y pienso que la gente que lo dice no tiene ni idea y estoy cansada de tanta mente pensante que habla sin saber lo que dice; parece que todo el mundo atribuye el fracaso escolar a la mala preparación de los profesores pero nadie habla de clases de 36 alumnos con un alto número de alumnos con NEAE; padres que pasan de sus hijos por completo; niños que acuden a clase sin dormir porque se pasan la noche jugando con videojuegos; alumnos que acuden a clase bajo los efectos de las drogas; alumnos extranjeros que vienen de otros países sin saber absolutamente nada de español etc.

    Puede parecer que soy un caso excepcional con mis tres carreras pero os aseguro que tengo muchos amigos interinos que no sólo tienen lo mismo que yo en formación sino mucho más. Soy defensora del NAD, que desde mi punto de vista es la única propuesta sensata que existe hoy en día para dar solución al problema de los interinos.

    Cuando no podía acceder por mi falta de experiencia llegué a pensar que los interinos eran los culpables de mi situación… hoy, con más experiencia de la vida, empiezo a entender que los interinos no tienen la culpa del sistema y que, más bien, son víctimas de un sistema que no han generado ellos, sino el Estado.

    Espero que en las cabezas de nuestros políticos entre un poquito de cordura y dejen de proponer medidas alegremente que lo que generan es mayor inestabilidad a las personas que trabajamos como docentes dentro de este injusto sistema.

    Los profesores no somos vagos, ni incultos, ni estamos poco formados como se está queriendo dar a entender a la sociedad proponiendo cosas como el famoso MIR.

    Por último, decir, que con mis 34 años que tengo, he sacrificado toda mi juventud estudiando, dejando de disfrutar muchas cosas de la vida por ser profesora, que es mi sueño, para que ahora, después de tanta lucha, me salga mal un examen que ya aprobé dos veces, baje puestos en la lista de interinos y pase a engrosar las filas del paro de nuevo.

    Por favor tengan sensatez y piensen que los profesores interinos somos personas y estamos sacrificando muchas cosas (familias, hijos…) para poder ejercer con dignidad una profesión que amamos y a la que nos entregamos las 24 horas del día.

  7. Como ya han comentado, creo que lo primero es que haya un temario oficial desarrollado y al menos una prueba de tipo test, que evite la subjetividad del tribunal a la hora de evaluar.

    No entiendo tampoco que en algunas comunidades se haga lectura del tema: es imposible que el tribunal escuche con atención a todos y que pueda evaluar de forma justa, además de que eso supone que te vean la cara y da pie a favoritismos. Corrección por escrito y exámenes anónimos.

    Por otro lado, debería haber una única prueba a nivel estatal.

    En cuanto al MIR docente, me parece interesante para los que están empezando, pero hay que resolver de otra forma la situación de los interinos y de aquellos que ya se han presentado a oposición.

    No comparto la idea de hacer dos accesos; las personas que, como yo, acabamos de comenzar de interinos saldríamos claramente perjudicadas.

    Y no me parece bien que se exijan más méritos. ¿Cuánto dinero hay que desembolsar para tener el apartado cubierto y cuánto tiempo hay que destinar? ¿Se creen que somos superhéroes ricos?

    Cuestionable también (aunque sé que muchos lo criticarán) es el mantenimiento de las notas de oposición. Los que sabemos un poco de qué va el tema somos conscientes de que los criterios para aprobar se han endurecido mucho últimamente; programaciones de 9 sacan ahora un 5 raspado, y gente que aprobó con nota en el transitorio o a saber cuándo ahora suspende o va a firmar y te adelanta en las listas gracias a la nota antigua.

    Me parece bien si quieren que oposición aprobada=plaza, pero entonces partamos de cero y que se haga a partir de la próxima oposición para jugar todos en igualdad de condiciones, no teniendo en cuenta a antiguos aprobados bajo criterios de evaluación distintos.

    En cuanto a la evaluación de los docentes, estoy con lo que se ha dicho de los médicos. ¿Cuántas evaluaciones se les hacen a ellos?¿Por qué la coherencia que se aplica con ese colectivo no se tiene con el profesorado? Y, por supuesto, totalmente fuera de lugar condicionar salario a notas del alumnado. El que los alumnos estudien o no depende mucho más de otros factores que del profesor.

    Y ya que estamos, ¿qué ocurre con la Educación Primaria? Los niños llegan a primero de ESO con un nivel bajísimo, al menos en Lengua Castellana. ¿Qué han hecho durante seis cursos? Quizás, junto con la subida de la nota de corte para acceder a la carrera, deberíamos plantearnos una mayor especialización del profesorado en Primaria; damos por hecho que los maestros controlan todas las áreas pero la triste realidad es que no es así. Al final el que mucho abarca poco aprieta, no dominan lo que dan y las carencias del alumnado se notan en secundaria, cuando es ya difícil reconducir la situación.

    Finalmente, el sistema necesita también más recursos o destinar los que hay de forma más eficaz. Bajar la ratio de alumnos por aula sería una buena medida. A menor número de alumnos, mejor se puede atender a cada uno.

  8. Buenos días, yo soy maestra interina de la consellería de educación de Galicia , llevo 10 años como interina, antes ya trabajé en la privada. Tengo dos especialidades primaria e infantil. Todos los años estudio las oposiciones y siempre lo mismo , ya me quede en puertas de la planta por dos décimas, la verdad es que estoy aburrida. Tengo compañeros buenísimos de todo tipo ( fijos, interinos) pero si es cierto que he tenido que aguantar desprecios de compañeros que porque tienen la plaza se creen superiores a mí y a los que luego da pena ver trabajar. Mientras que yo a pesar de estudiar y aprobar ,pues tengo que estudiar y estudiar cada año , para nada, porque en las opos se ven cosas a veces sangrantes.
    Pienso que cuando se ofertan las plazas habría que dividirlas unas de promoción libre y otras para los que llevamos años para poder competir entre nosotros en igualdad de condiciones. Pero la cosa está así , la historia es dejarnos siemore quedar mal a los profes, a pesar de que trabajamos horas y horas en casa, pero bueno en todos los trabajos hay de todo, pero duele ver que tú te esfuerzas y no tienes la plaza y otro porque tiene amistades la tiene y encima no trabaja . Algún día lo conseguiré aunque sólo sea por aburrimiento.

  9. Está claro que existe un gran descontento que al parecer es mudo para nuestros políticos, tanto a nivel laboral como legislativo.
    Se debe organizar mejor, está claro, pero tampoco se puede dejar atrás a gente que han aprobado una y otra vez las oposiciones, con mejor o peor nota, o mejor dicho con más o menos suerte en los juegos d azar, pero aprobada. Y ¿ por qué hay personas que están trabajando con nota de oposición más baja que otros que no trabajan? Hay que regularizar esto, no es que en una hayas sacado buena nota o haya corrido más o menos la bolsa y te haya tocado, es que cada vez que te presentas “demuestras” que vales.
    Ya está bien de esta hipocresía y desigualdad.

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