La evaluación docente

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Estos días me he convertido sin quererlo en personaje del espectáculo. Apareció en la prensa que iba a recomendar que la retribución docente estuviera ligada a su eficiencia educativa y el mundo explotó. Todas las cadenas de TV , todas las radios y periódicos  de cobertura nacional, y muchos locales, se han ocupado de la noticia. Los sindicatos la han criticado, las confederaciones de padres han adoptado posturas encontradas,  los docentes se han sentido amenazados. Este interés tiene un aspecto bueno –plantea un debate educativo- y un aspecto malo: el debate se basa en una equivocación. La evaluación del docente es necesaria, pero no se basa en la nota de sus alumnos. Hacerlo así da lugar a todo tipo de críticas: los profesores pueden dar aprobado general, los centros con un entorno difícil serían discriminados, se culpabiliza al profesor de todo lo que haga el alumno. Algún sindicato niega que haya profesores buenos y malos porque todos tienen la acreditación necesaria. Irene Rigaud, consejera de educación de Cataluña, dice que no está de acuerdo conmigo porque todos los docentes tienen que ser buenos. Muchos docentes se oponen a cualquier evaluación con el argumento de que no somos fabricantes de tornillos y nuestro desempeño no se puede evaluar. Es posible que yo me explique muy mal, y eso de lugar a tantos malentendidos, pero creo que hay algo más. En una entrevista al periódico ABC comenté que la Fundación Bill Gates es la que estaba dedicando mas dinero a investigar sobre la formación y evaluación del profesorado, y que había grabado 20.000 horas de clase para evaluarlas, comentarlas y que  sirvieran para formar a otros docentes. El titular de esa entrevista es   “Grabar las clases para evaluar al profesor”. Viene a verme un equipo de la Sexta para preguntarme si propongo instalar cámaras en las aulas para vigilar a los profesores. El programa de Bill Gates se llama “Measures of Effective Teaching” (MET Project), y hemos hablado de él en otra entrada.

Volviendo a la evaluación. No sólo se puede evaluar, sino que se debe hacerlo. Estamos revisando como se hace en otros países. Por de pronto, les propongo siete parámetros diferentes para evaluar a un profesor:

(1).-Su portfolio profesional, que es la documentación sobre toda su trayectoria académica y profesional, su itinerario profesional, los cursos a que ha asistido, las actividades que ha hecho, etc.

(2).- El aprovechamiento pedagógico del alumno. No la nota, sino el modo como  el niño o la niña ha progresado.

(3).- La opinión del alumno.

(4).- La observación del profesor en el aula. El modo como da clase, como se relaciona con el alumno, el clima del aula, etc..

(5).- La relación que mantiene con los padres de los alumnos. SI decimos que la familia tiene una gran influencia educativa, buscar la colaboración con las familias me parece esencial

(6).- El modo de colaborar con el resto de profesores del Centro. El claustro en muy importante.

(7).- La calidad del centro. ¿Por qué me parece importante este factor? Porque es una manera de preocuparse del modo en que el resto de docentes está  realizando su trabajo.

A esto, hay que añadir un coeficiente correctos, sobre todo en el apartado 7, atendiendo a las características del entorno, y a la situación de inicio del centro.

Supongo que en la documentación que tenemos aun sin revisar aparecerán otros criterios, pero estos son suficientes para mostrar que nuestra tarea se puede evaluar objetivamente.

El tema de la evaluación preocupa en todo el mundo. La OCDE publicó en el año 2010 el estudio “Evaluación docente: prácticas vigentes en los países de la OCDE y una revisión de la literatura” En este informe se examina la literatura académica y de políticas actual sobre evaluación del desempeño docente en la educación primaria y secundaria. Sirve también para actualizar y expandir la sección correspondiente incluida en el estudio “Los docentes son importantes: cómo atraer, formar y retener a los docentes eficientes” (Teachers Matter: Attracting, Developing and Retaining Effective Teachers), publicado por la OCDE en 2005. Otros informes que nos han interesado son “Teacher Evaluation 2.0″, de  The New Teacher Project, una asociación sin ánimo de lucro que fomenta la educación de calidad; y el informe Eurydice de la UE: “Autonomía y responsabilidades del profesorado en Europa“, en donde se trata en el capítulo 6 la evaluación y los incentivos.

 

 

50 comentarios

  1. Lo que tengo claro como padre es que se debe potenciar la selección tanto en la carrera de magisterio, como en las oposiciones y pruebas posteriores para que un maestro sea un tutor de excelencia. Yo me he encontrado habitualmente con profesores muy buenos, y con algunos que evidenciaban un coeficiente intelectual mediocre que debe competir con padres muchas veces ya universitarios y con una formación muchao más elevada que los mismos. El profesor debería ser excelente y eso se consigue seleccionando aquellas mentes más privilegiadas, dándoles la formación correcta, y recibiendo experiencia previa (como se dice tipo MIR). Eso bien, ese MIR debería ser nómada, es decir, que los profesores recorrieran varios centros para conocer las diferentes aplicaciones de los proyectos escolares que hoy en día son muy variopintas.

  2. Cualquier evaluación tiene siempre que ser entendida como un proceso de ratificación de una formación continua paralela, siempre atendiendo a contenidos de la materia impartida y no de contenidos volubles o morales (que es lo previsible); Si la evaluación se entiende como un proceso represor no tendrá efecto, además para evaluar hay que 1º estar más formado que al que evalúas (cómo sabremos eso de alguien que no está a pie de aula, teóricos salen como setas), 2º mostrar alternartivas a lo mejorable mediante formación paralela, 3º dejar claro qué evalúas y qué esperas evaluar positivamente, 4º dejar ya de poner en el punto de mira al docente y sí a los responsables de la educación ya que la formación del docente es considerable. Lo estudiado en la carrera y oposiciones resulta que hace unos años era estupendo y nos permitía estar en las primeras posiciones internacionales, y ahora de la noche a la mañana ya no sirve de nada. A los pedagogos y demás teóricos, por favor demuestren ustedes con videos y experiencias en vivo cómo hay que actuar (durante meses) en varios centros y contrastando vuestra valía a pie de aula, entonces tendremos referentes y sabremos qué es lo que quieren ustedes, me temo que esto desvelaría la cortina de humo que habéis montado y lo ineficar de vuestras propuestas.

  3. Gracias por borrar los comentarios que no os interesan y en los cuales no hay ofensas pero sí verdades.

  4. Para mi un buen profesor es el que intenta; sacar adelante a esos niños torpes ,energéticos ,que les cuesta concentrarse,que hacen la tarea ,pero que no terminan de despuntar, están en ese punto que unas veces aprueban y otras suspenden.
    Los niños aplicados que sacan buenas notas ,necesitan menos apoyo y muchas veces se vuelcan mucho mas en ellos,
    eso se debe a que hay que trabajar mucho menos con ellos.
    Si alguien hace mejor trabajo que otro ,se lo deben remunerar en un complemento.
    El mayor problema de España es que nos gusta” cafe para todos” al que hace buen trabajo y al que no ,con la escusa de algún día te puede tocar a tí.
    Eso si a los niños ,como no te esfuerzas ya sabes lo que hay ,suspenso y bajarle la moral.

    • El problema es que para evaluari de manera correcta al docente debe haber ganas de hacerlo, al final se tergiversa y se convierte en burocracia absurda.
      Para que sea correcto deberían ser evaluador por docentes funcionarios (formados para ello), independientes (lo garantiza su puesto de funcionario) y que hayan obtenido ese trabajo de evaluador por méritos y oposiciones.
      Evaluar no es ir 3 días al aula al año o grabarlo, evaluar es estar al lado de ese docente durante mucho mucho tiempo, cosa imposible por cierto, por lo tanto la evaluación va a servir para nada, tiempo al tiempo.

  5. Lo peor de todo, es que ya no es que opine un pedagogo determinado que lleva años sin saber a pie de pìzarra cómo está la educación, lo malo es que como en fútbol aquí sabe todo el mundo de todo y todo el mundo es libre para juzgar sin tener ni idea.

  6. En Andalucía ya pusieron lo del plan de calidad, vinculando sueldo a aprobados, no sirvió para nada, bueno sí, para esquilmar las cuentas públicas más aún.
    Evaluar al profesor por parte del alumnado es absurdo, no hay objetividad, ni por parte de las familias, totalmente subjetivo, si caes bien o apruebas al chaval no tendrás problemas, si no los tendrás.
    Las directivas (Marina no se entera) en Andalucía por lo menos, es manipulada por la administración, hasta el punto de que si eres de la cuerda de la administración seguirás en el cargo sin problemas. Por lo tanto ya hace tiempo que su elección es una falsa democracia. Si no eres del grupo del director, estás perdido, según la competencia de éste tendrás que hacer o deshacer en función de su voluntad, independientemente de que sea acorde o no al desarrollo educativo del alumno. Ejemplo: En un instituto intentaban obligar a profesores a hacer actividades a los alumnos de primaria para así conseguir más alumnado, esto como es obvio no tiene nada que ver con los alumnos matriculados ese año y además no es competencia del profesor de turno, pero si el director lo dice pues adelante ocurrencias miles y absurdas, un cargo atonta mucho a algunos.

    • Mire, como madre me parece muy pobre su comentario sobre que la evaluación de las familias al profesorado solo equivaldría a si su hijo aprueba=bueno y si suspende=malo. Estoy bastante cansada de este símil simplista que se emplea para echar por tierra la labor de muchos padres, que llevamos participando de la educación de nuestros hijos desde la primaría, en muchos casos, haciendo el 50% si no más de la labor del profesorado en nuestras casas. No quieren entender que como hay buenos profesores, los hay malos, como en todas las profesiones. De sobra saben Vds. los profesores, que compañeros son buenos profesores y quienes no. En la actualidad, en la escuela pública, que es la que conozco, hay de todo pero lo que si sé, es que como tengas la desgracia de que te toque un mal profesor, es prácticamente imposible despedirlo de un centro, salvo que sea demente o no aparezca por clase. Así que le digo que los padres tenemos que soportar a profesores malos como nos congratulamos y agradecemos lo buenos.

  7. Soy docente.
    Nunca he entendido el cometido del servicio de inspección educativa. Se supone que deben revisar que las actuaciones de un centro se basen siempre en criterios pedagógicos.
    Hay que revisar programaciones memorias, horarios escolares, actas de claustros y CCP…y yo no veo que se se haga.
    Mi clase está abierta y desde que me aumentaron el numero de horas, trabajo mucho más para dar respuesta a mis alumnos y que la calidad educativa no disminuya por los recortes.

  8. Estimado José Antonio:

    Soy un docente asturiano y trabajo en un colegio público. Le puedo decir con sinceridad que la manera en la que realizo mi trabajo, mejor o peor (no voy a valorarme ahora a mí mismo como profesional. Además, usted ha despreciado la autoevaluación en sus siete parámetros expuestos), no depende de mi sueldo. Cuando trabajo no me preocupo de lo que gano. ¿Cree que querré ser mejor profesor porque me vayan a pagar más?
    Otra pregunta. Usted que ha sido docente, mejor o peor, nunca le vi dando clase, ¿hubiera sido mejor profesor si le hubieran pagado más? ¿Para usted la importancia del docente está en lo que cobra?

    Le dejo hay estas cuestiones y, si usted es tan amable, tenga el favor de responderme.
    Un saludo.

    • Me permito la licencia de dejar en tu comentario unas cuestiones para que las responda el Sr. Marina, puesto que tú también requieres que él te conteste personalmente. Si esto supone interferir en tu exposición, la borro sin problema.
      Sr. Marina, puesto que la propuesta que hace de evaluación pasa por la evaluación del progreso del alumnado:
      -¿Considera que dicho progreso depende exclusivamente de la labor del profesorado?, ¿no interactúa ningún otro agente?
      – ¿Tiene las mismas opciones de progresar en el aprendizaje un alumno/a con un nivel sociocultural medio/alto que otro/a cuyo nivel sea bajo?
      Saludos.

    • Fé de erratas
      Donde dice “hay” debe decir “ahí”.
      Mil disculpas.

      • Juan Felipe Cuenca Jaramillo

        Andrés, las disculpas ¿son por un error tipográfico?; ¿por no tener automatizada una respuesta que se deriva del hábito de la lectura?; ¿por no haber revisado el texto, antes de darlo como definitivo?
        En tu pregunta a José Antonio está la respuesta a la necesidad de evaluación del profesorado. Aduces que no puedes evaluarle, porque no le “has visto dar clase”. ¿Podría de aquí deducirse que tampoco has revisado el valor de tus argumentaciones?
        ¿Y tú me lo preguntas, Andrés? La respuesta eres tú.
        Ni te conozco personalemente, ni es mi intención ofenderte. Sólo pretendo exponer tu actitud como representativa de un colectivo reacio a las propuestas de mejora y de dignificación de la función docente.
        Créeme, Andrés. La educación es algo demasiado serio como para dejarlo en manos de andreses. Nos jugamos el futuro como ciudadanos.

        • Estimado Juan Felipe:
          A usted no le preguntaba nada. Como bien digo desde el principio mi comentario y mi pregunta van dirigidos a José Antonio Marina. Entiendo que al hacerlo desde un medio público doy pie a que cualquiera me responda, pero no tengo el más mínimo interés en conocer sus opiniones. Mil disculpas.
          Sepa que no podría ofenderme ni aunque quisiera.
          Un saludo.

  9. Es necesario evaluar para comprender. Evaluar para mejorar. Resulta imprescindible imprimir a la evaluación una finalidad asentada en la racionalidad y en la justicia. Se puede evaluar para fines diversos. Unos son de naturaleza más rica (diagnosticar, comprender, dialogar, mejorar) y otros de naturaleza más pobre (comparar, clasificar, controlar, jerarquizar)
    …Podría darse el caso de un centro que abandonase proyectos de extraordinario calado educativo para ponerse a ganar puestos en la clasificación.

    El peligro de la evaluación. De un texto de Miguel Ángel Santos Guerra

  10. Rafael Fernández

    Es imposible evaluar al profesorado. Ésa ha sido siempre la función del servicio de Inspección. Cualquier otro sistema tiene el riesgo de caer en la arbitrariedad.
    El resultado de un profesor es la educación de sus alumnos ¿cómo vas a medir eso?
    Lo que sse debe evaluar es el sistema educativo

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