Evaluación y mejora de la docencia

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Para hacer un LIBRO BLANCO hay que recabar toda la información posible. Pero ¿cómo? Sería estupendo poder preguntar a todos los docentes su opinión, organizar una especie de “wikidocencia”, en la que un trabajo de participación y autocorrección aprovechara el saber compartido. La fiabilidad de un procedimiento así depende (1) del número de participantes (2) del rigor crítico de los participantes. Vamos a intentarlo, siguiendo el procedimiento que el MIT puso en práctica para elaborar el Handbook of Collective Intelligence. Se pidió colaboración sobre un índice. Nosotros empezaremos elaborando el índice. En ese momento, lo que estamos mandando a personas expertas y a cualquiera que desee participar es el índice previo que he publicado aquí. Estamos recibiendo muchas respuestas, pero que no suponen cambios importantes. Para mayor seguridad, estamos revisando los estudios nacionales e internacionales, como si fueran también participantes, aunque deben ser ponderados de manera diferente.

Del estudio de la OCDE Creating Effective Teaching and Learning Environments: First Results from TALIS (2009) me ha llamado la atención la escasa evaluación y feedback de los docentes españoles, y la casi nula repercusión –en premios o sanciones- que tiene su desempeño. Parece que da lo mismo que se den bien o mal las clases. Otro tema es la poca importancia que se da al liderzgo educativo. No forma parte de nuestro vocabulario profesional. El estudio Teachers for the 21st Century: Using Evaluation to Improve Teaching (2013), también de la OCDE proporciona un método de evaluación muy interesante.

Instrumentos de evaluación:

  • Observación en el aula
  • Establecimiento de objetivos y entrevistas individuales
  • Auto-evaluación del profesor
  • Portfolio del profesor
  • Pruebas de test
  • Resultado de los estudiantes
  • Encuestas de estudiantes y padres
  • Otros indicadores del desempeño del profesor
  • Mejorar la enseñanza y el aprendizaje a través de la evaluación del profesor
  • Empleo de multiples fuentes de evidencias para la evaluación
  • Emplear encuestas de grupos de interés formativamente.

¿Quien debe evaluar?

  • El rol de la inspección
  • El rol de las organizaciones profesionales de profesores
  • El rol de las escuelas y el liderazgo escolar
  • Los compañeros de los profesores
  • Otros evaluadores
  • Empleo de múltiples evaluadores

Esta importancia dada a la evaluación obliga a desarrollar las capacidades evaluadoras de los implicados, y a usar adecuadamente el resultado, para que tenga relevancia en la carrera profesional, premiando los buenos desempeños y sancionando los malos.

Me ha parecido interesante el protagonismo de los asociaciones de profesores, que en España tienen muy poca relevancia. Para conseguir información, me he puesto en contacto con el Ilustre Colegio Oficial de Doctores y licenciados en Filosofia y Letras y en Ciencias, que es el Colegio Profesional de la Educación. En otros paises los Colegios profesionales infliuyen en la determinación de los curriculos. Los docentes tienen dos modos de agrupación: desde el punto de vista del contenido de su profesión, los colegios. Desde el punto de vista laboral, los sindicatos. ¿Deberíamos copiar ese sistema?

También he enviado el índice a los sindicatos de educación.

Esta mañana ha dado una conferencia en el Consejo Escolar de Madrid con Ildefonso Méndez, autor de “Prácticas Docentes y Rendimiento Estudiantil: Evidencia a partir de PISA 2012 y TALIS 2013”. Fundación Santillana, Gobierno de La Rioja e Instituto Nacional de Evaluación Educativa. En este estudio, se conectan las bases de datos de PISA y TALIS para comprender cómo las condiciones de enseñanza y aprendizaje se ven afectados por las características, actitudes, motivación y comportamiento de los alumnos. En él se estudian qué aspectos de la profesión docente tienen mayor influencia en el rendimiento de los alumnos, destacando:

  1. El trabajo con grupos reducidos
  2. Los recursos TIC
  3. Ayudar a los alumnos a valorar el aprendizaje
  4. Trabajar la motivación.

Ha aparecido el artículo “El PSOE, la Iglesia y la religión” en La Gaceta, otro artículo criticando de entrada este Libro blanco.

83 comentarios

  1. Terminado de leer el LibroBlanco de la Educación (diciembre, 2015), mantengo dos conclusiones críticas ante un documento que me convenció más en su introducción y en su primer capítulo que en los tres restantes apartados:
    1. Primero, insistir en la necesidad de un tipo de motivación “intrínseca” para el profesorado.
    El documento llama a atraer gente competente y comprometida a la profesión por medio, fundamentalmente, de incentivos y mejoras salariales, llegando a admitir los sexenios como un trámite en el sistema actual, o el casos problemático de las diferencias normativas entre profesorado funcionario, profesorado interino y profesorado dependiente de un centro de titularidad privada.
    Así mismo, me convence más la vía en la mejora de la propia “carrera docente” inicial, continua y permanente. No obstante, y por ello, no deberíamos confundir la “vocación” y la “progresión profesional” con “motivación extrínseca” (Selligman, J. Burón), expresión que sitúa el foco del prestigio (valor) fuera de la propia tarea a realizar con un incentivo o premio.
    Como respuesta a esta vía “gratificada” para la mejora del profesorado, recuerdo aquella frase tan representativa que advertía César Bona, esa que debería ser más habitual si se desea un compromiso ético (al que aspira Marina): “yo no haría mejor mi trabajo si me pagaran más”.
    Desde luego, una perspectiva completamente diferente a la que intenta fundamentar el autor en su libro blanco dedicado casi en exclusiva al profesor… un dulce.
    2. segundo, una cuestión de base y que ya cuestioné de la calidad LOCE (2002) y recuerdo ahora en la mejora LOMCE (2013).
    La propia elaboración y difusión compartida de los resultados sobre el conjunto de proyectos e investigaciones presentados, tanto en centros escolares como en el sistema educativo en general. Su organización y presentación conectada, compartida y transparente.
    De poco sirve investigar si no hay una difusión compartida y transparente, de poco sirve entregar Q´s de plata si esas propuestas no son presentadas al conjunto de centros que comparten información y experiencias en esa producción de proyectos.
    Es por ello que no existe nada así, provecho hasta ahora de diferentes editoriales que sustituyen ese trabajo, y con lo que se haría deseable su organización y adaptación por parte de los centros, de manera que queden ordenados por nivel, asignaturas, competencias… proyectos, actividades, materiales, programaciones… de poco sirve que presenten las premiadas sin que exista un lugar donde todas y cada una de ellas puedan estar recogidas.
    En definitiva, el documento habla de premiar alumnos, escuelas, profesores, autoridades, estos últimos como base a mejoras salariales especiales e incentivos por los éxitos de sus alumnos, mientras las medidas acerca de la divulgación de los proyectos no parecen tomar la importancia suficiente. No sé, si tanto invertimos y celebramos, es un poco extraño que no tengamos un espacio donde compartirlo.
    Esa difusión de programaciones y proyectos es algo que considero, tanto o más, necesario que la visibilidad de un premio, pues es algo que al fin y a la postre refleja y deja constancia cronológica tanto del trabajo individual y “talentoso” de los participantes como de la “excelencia” en el trabajo de equipo, algo que implica en cualquier caso: responsabilidad, organización, transparencia, consenso, coordinación…
    Conclusión.- Por último, para no extenderme, creo que está bien debatir desde documentos “blancos” y conjuntos de propuestas que traten de estar justificadas. En este caso, estaría bien que el debate se trasladase a un espacio de mayor horizontalidad y participación. Celebro en muchos aspectos la propuesta, pero indico mi inquietud a que sea el texto del señor Marina el que sirva de soporte único a tal discusión y, como tal, el único considerado.
    De hecho sería estupendo que fuera presentado de acuerdo a lo que pretende ser, un documento abierto al debate para realizar y recoger propuestas, que considere diferentes puntos de vista, y de tal forma que lleguen a consenso entre la comunidad educativa.
    ¿preguntas por niveles? ¿u otro sistema de enmienda total? de momento, el procedimiento parece que es recoger comentarios en su página web, un primer paso, que no debería ser el único antes de realizar una revisión de calado, al menos si se quiere comprender la situación desde diferentes puntos de vista de la profesión docente, el sistema educativo y el concepto de Educación en su conjunto.
    PDA.- Hay cosas en el documento que tienen potencial de debate incluso de considerarse bastante aceptables. Tal vez por eso me tomo la molestia en compartirlo y mostrar cuáles son las partes que más dudas me plantean.

  2. Manuel Pérez Andría

    Sr. Marina:
    La hoja de ruta del sistema educativo, que le ha encomendado el Ministerio de Educación, requiere algo más que construir el Libro Blanco de la Profesión Docente, puesto que, los profesores son un eslabón más en la cadena educativa o escolar. Pero, antes de expresarle mis pensamientos, desearía rendirle un homenaje y darle las gracias infinitas, a la comunidad dedicada a la enseñanza, por su labor y entrega, no siempre reconocida, y muy señalada como responsable del mal funcionamiento del sistema educativo, mejor dicho, del sistema escolar, que hay implantado en España, y en otros muchos países desarrollados. Y al mismo tiempo, pedirle a usted que, cuando lea dichos pensamientos, no los interprete cómo una crítica destructiva, sino, como la aportación de un colaborador. Dicho esto, Sr. Marina, no tengo claro que el Libro Blanco de la Profesión Docente sea el único documento que necesite usted para desarrollar el supuesto sistema educativo, si bien, podría ser el lugar donde recoja la planificación, estructura y organización de la profesión docente. Creo, también, que deberían ser los docentes los que confeccionaran su propio Libro Blanco, y así, agregarlo al Libro Blanco sobre la Educación, el cual, debiera recoger, también, los Libros Blancos de otras comunidades educativas como la familiar, la política, la cultural…y así, en su conjunto resultara el único Libro Blanco sobre la Educación que debiera existir. Mi primer pensamiento, y que llevo madurándolo, hace ya muchos años, es que lo que se utiliza, para planificar, estructurar y organizar la Educación, en España y en muchos países desarrollados como EEUU, Alemania, Francia, Japón, Inglaterra…, son sistemas escolares (no sistemas educativos) que escolarizan pero no educan. Se puede decir que son válidos para formar personas, que posteriormente, ocupen ciertos puestos de trabajo. De tal manera que, lo que se hace realmente, es implantar la Escolarización o sistema escolar. Por ello, para entender la diferencia entre ambos sistemas (educativo o escolar), se hace necesario definirlos y plantear sus problemas.
    Por una parte, los sistemas escolares públicos, se definen, cada uno de ellos, como el invento que han implantado, en los países desarrollados, las personas ricas, las poderosas, las manipuladoras de pensamientos, y las aprovechadas de las circunstancias, a partir del año 1945, una vez terminada la II Guerra Mundial, para seleccionar a las otras personas, en unas determinadas etapas de sus ciclos vitales, para así, emplearlas en sus cadenas de producción, y obtener los beneficios suficientes como, para que se conviertan cada vez más ricas y poderosas, sin importarles las condiciones de vida de las personas que trabajan ni de las que no han sido seleccionadas. Los sistemas escolares privados, de siempre han existidos, pero solo podían y pueden acceder los ricos y poderosos, y sus descendientes. Desde hace algunos años se han inventado los sistemas escolares concertados, vamos, una mezcla entre los sistemas escolares públicos y privados. Con el desarrollo de estos tres tipos de sistemas escolares, se ha pretendido educar a toda la población española, y a la de los demás países, promulgando leyes tras leyes, sin que diera resultados positivos, en ningún caso. Todo lo contrario, se abre cada vez más la diferencia entre ricos y pobres.
    Por otra, los sistemas educativos, que dicen, que están implantados, no están definidos, porque, realmente no existen, aunque en su lugar lo ocupe un sistema escolar nacido del gobierno que presida en esos momentos a la nación. Se inicia cuando un partido político después de unas elecciones generales, gana, entonces, el Presidente elegido designa al Ministro de Educación, no siempre con las capacidades y competencias educativas y/o escolares adecuadas. Dicho Ministro, suele desmantelar lo realizado por su rival anterior por pertenecer a otro partido que no es el suyo, e implanta sus ideas no siempre acertadas a las necesidades educativas del país. Y así, empieza a desgranarse por todo el país, todo el peso burrocrático y administrativo, hasta llegar a los sufridos profesores que han de enseñar unos conocimientos planificados por los cerebros pensantes del Ministerio, aunque eso sí, refrendado por el Parlamento o Congreso de los Diputados, sin saber o sin querer saber, las verdaderas las necesidades de los docentes, de los discentes y de los progenitores o tutores familiares.
    Sin embargo, un sistema educativo, real, sería el que contemplara el rol que ha de desempeñar cada ciudadano en el contexto mundial, teniendo en cuenta que, el objetivo de cualquier ciudadano debe ser el alimentarse para poder trabajar en su formación, y posteriormente, poderse educar para el trabajo que le permita sus capacidades, de tal manera que, con sus beneficios obtener los alimentos necesarios para no morir por inanición. Este es el único sentido que tiene cualquier ser humano en la Tierra. Desde el origen de la persona, han existido múltiples formas de alimentarse, requiriendo una planificación, estructura y organización, según el lugar y la época, que le haya tocado vivir. Y también, que las personas han tenido que relacionarse entre ellas, para obtener los valores o cosas valiosas que les permitieran y les permitan obtener alimentos. Esa relación debió estar reflejada en el sistema educativo de cada lugar y época, y a su vez, todos ellos, debían y deben, ir encaminados a preservar la vida de todos los seres vivos. En un momento determinado de la historia de la Humanidad, esos sistemas educativos debían y deben haber sido asimilados por las personas mayores, para transmitírselos a sus descendientes de generación en generación. Sin embargo, la desigualdad física y mental, de un ser vivo respecto a todos los demás, provocó que unas cuantas personas implantaran, en cada lugar y época, el Patriarcado, como modelos de vida y como modelos de hombre, afectando dicho sistema organizativo, a cada grupo social que fue apareciendo en el contexto mundial. El resultado, en los tiempos actuales, es que hay múltiples Patriarcados enfrentados entre sí, e incluso, dentro de cada Patriarcado hay sus diferencias. El Patriarca dicta una serie de leyes y normas para que se cumplan por las buenas o por las malas, existiendo en todas las facetas la bipolaridad de pobres y ricos.
    Para ello, las propuestas que puedo presentar para incluir en el Libro Blanco sobre la Educación serían para desmantelar paulatinamente los diferentes Patriarcados, porque éstos no reconocen la posible existencia de sistemas educativos.

  3. Cristina Pérez-Yarza

    Una profesora preguntó a la actriz Lola Herrera sobre la doble sesión en las representaciones teatrales y muy certeramente respondió que cómo le podía hacer esa pregunta alguien que enseña lo mismo, año tras año, día tras día, sesión tras sesión, sin transparentar su estado de ánimo, sus emociones, el frío o el calor, la fatiga, a un público ruidoso, con ganas de saber lo que no sabe.
    A los actores los evaluamos, criticamos, pagamos o no por ir a verlos, los elogiamos o despreciamos. Unos son mas “taquilleros” que otros. Y me preguntó: ¿Por qué no al profesorado?
    Los que hemos estudiado durante años contamos con los dedos los “buenos” profesores, aquellos que despertaron nuestra conciencia y nuestro gusto por algo. Me da igual que ese algo sea Matemáticas, Música, Latín, Gimnasia…
    Pero el problema surge cuando tenemos que fijar el evaluador.
    No conozco a un solo profesor que se considere”malo”.
    No conozco a un solo Director de Centro que haga la diferencia.
    No conozco a un solo Inspector que pueda responder por escrito a esta cuestión.
    Sí conozco a alumnos que, si pudieran elegir, elegirían a unos y no a otros.
    Sí conozco a profesores que eligen, dentro de su Claustro, quién debe estar en clase con sus retoños y quién no.
    Sí conozco a padres que se echan las manos a la cabeza cuando saben quién se responsabiliza del aula de sus hijos.
    ¿Qué quiero decir? Que sabemos de sobra quién es un buen profesor y quién es un mal profesor.
    “La pregunta del millón” estar en saber ¿Quién, cómo, cuándo, dónde se le evalua?

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