El encargo

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El encargo

Antes del verano escribí una “Carta al nuevo ministro de educación”publicada en El Confidencial. En ella le decía que cualquier reforma educativa debía basarse en el profesorado, contar con él, planificar bien su formación, el diseño de una carrera profesional atractiva, la selección de los mejores. Al día siguiente, me llamó el Ministro para decirme que estaba de acuerdo con el planteamiento y que le gustaría hablar conmigo. Quedamos en hacerlo después de vacaciones. Así sucedió, y en la conversación me preguntó si quería redactar un Libro Blanco sobre la Profesión Docente. Ante la proximidad de elecciones y desconociendo si iba a permanecer en el Ministerio, le interesaba dejar el tema al menos planteado. No me dio más indicaciones ni mas precisiones. Era, pues, un encargo absolutamente abierto. Le pedí unos días para pensarlo porque me preocupaba la premura de tiempo, la cercanía de las elecciones, y sobre todo, mantener mi independencia profesional. Quería dejar bien sentado que mi contestación hubiera sido la misma fuese cual fuese el gobierno que me lo hubiera pedido. El tema, obviamente, me interesa mucho. Acabo de terminar un libro titulado “Despertad al Diplodocus” que trata de cómo gestionar el cambio educativo, de modo que tengo la bibliografía muy fresca. El viernes estaba en La Universidad de Lérida en un Congreso sobre Familia y Educación con Mariano Fernández Enguita y un grupo de profesores de Educación de esa Universidad y de la Universidad de La Rioja, con quien hablé del asunto y de la posibilidad de que colaboraran de alguna manera. En ese momento me llamó el Ministro y me preguntó si ya me había decidido porque en ese caso quería anunciarlo el lunes siguiente, Día Mundial del Docente. Dije que sí, y así me vi metido en este proyecto.

La primera persona a la que pedí ayuda fue a Carmen Pellicer, con quien comparto la dirección de la Cátedra de Inteligencia Ejecutiva y Educación en la Universidad Nebrija de Madrid, y con quien he escrito La inteligencia que aprende (Santillana). Tiene muchísima experiencia en formación y evaluación del profesorado, en procesos de transformación de Centros, y conoce bien los sistemas educativos de otros países. La Fundación Trilema que preside ha colaborado con más de 800 centros de enseñanza, y tiene un conocimiento muy profundo de la realidad educativa española.

La segunda persona con la que contacté fue el profesor Jesús Manso, de la Universidad Autónoma de Madrid, experto en formación inicial del profesorado, y en competencias docentes, a quien pedí un estudio sobre el modo como tratan la profesión docente en los países de nuestro entorno, y en las distintas comunidades autónomas españolas.

 

¿De qué temas debería ocuparse el Libro Blanco?
Esa era la cuestión que más prisa tenía en definir

 

75 comentarios

  1. Llevamos años pidiendo consenso; diciendo que se ha de tener en cuenta nuestra opinión. Y la respuesta del Gobierno es encargar el Libro blanco (otro más) a UNA SOLA PERSONA que tendrá muy buenas intenciones (no lo pongo en duda) pero que a mí, como docente, me suscita múltiples dudas. Una de ellas: dice aquí mismo que va a elaborar la tal libro con la colaboración de profesores… de Universidades varias, muy prestigiosas todas ellas… Pues empezamos mal. Otras más: ¿Alguno de los muchos artículos de esta página habla del esfuerzo del alumno? ¿De la actitud de los padres que socavan a diario nuestro trabajo, nos faltan al respeto y hasta nos insultan? ¿De los inspectores que nos solicitan unos documentos de evaluación disparatados en aras de una supuesta “objetividad”? Me temo que no. Y no lo hará porque solo le interesa una parte de la realidad, la que ha detectado que puede llamar la atención en la sociedad, porque es lo que esta quiere oír. ¿Alguno de los artículos de esta página habla de que muchos de los postulados que dominan hoy en la educación española están ya refutados incluso por los pedagogos? No, y no lo hará porque, en el fondo, este sistema es lo que interesa fomentar para crear ciudadanos dóciles y tontos. ¿Por qué no habla el señor Marina -filósofo- del destrozo que hacen en la enseñanza de esta materia? ¿No le importa? Y muchísimas otras que podría añadir; pero no voy a hacerlo porque estoy muy cansado tras dar cinco horas de clase y pelearme con los alumnos que no quieren aprender porque “no sé motivarlos”.

  2. Ignacio Fariña Cantero

    A las trincheras ! Ahí es donde se cuece TODO. Ministros, ministerios y demás organizaciones gubernamentales quieren observar la educación a vista de pájaro, pero resulta que son miopes.

  3. Francisco J. Grau Pontiga

    ¿Redignificar o revalorar o recuperar (…lo que se quiera) la formación profesional, dicen?…¿Formación…qué formación?…Y ¿…profesional?…¿…ahora que hace ya lustros que la profesionalidad ha desaparecido de nuestro catálogo de virtudes?…¿…Quién y cómo la va a recuperar ahora?…Como hace años que doy clases de ética (…o algo parecido), sé de lo que hablo…Recuperar una virtud perdida (…más bien, que se ha dejado perder) es como pretender recuperar una especie que se ha extinguido. Los que saben de estas cosas saben también que esto es, no difícil, sino imposible…¿Lo saben nuestros políticos?…Acabo de escucharle a Alberto Garzón su propuesta educativa: obligatoriedad de la educación hasta los 18 años (…cuando la principal causa del fracaso educativo en España ha sido la obligatoriedad de la educación hasta los 16); gratuidad casi absoluta (…imagino que el señor Garzón acompañará su propuesta de una memoria económica); y, no se lo pierdan: repetición de curso únicamente en casos extremos…Si esto no es populismo y hacer política pensando simplemente en los votos, que venga dios y lo vea. Y éste que les habla se considera de izquierdas…

  4. Bueno, una vez mas alguien intenta realizar “la reforma educativa que necesitamos”, esto empieza a ser uno poco el cuento de nunca acabar. Antes de empezar a plantear la reforma creo que debería ponerse de acuerdo todas las partes que tienen que hace que se lleve a cabo en su totalidad (me refiero a los políticos) y convencer a los responsables autonómicos para que no retuerzan la ley y la interpreten según sus conveniencias. En muy pocos comentarios estoy viendo a la “Formación Profesional” que tiene una singularidad propia y siempre se mete en el saco de la educación secundaria. He de reconocer que si que he leido un comentario sobre la Formación Profesional que decía que con la nueva ley se intentaba prestigiar y se apenaba por ello. He de decir que no llevo mucho tiempo como profesor de secundaria en la especialidad de formación profesional (solo 18 años), pero en el ámbito de la Comunidad de Madrid he visto como el prestigio de la Formación Profesional (de mi ámbito que es el que conozco) está cayendo en caída libre, que las dotaciones para los centros no son escasas, son inexistentes, que tenemos que adquirir equipamientos de segunda mano para poder intentar dar las clases con un mínimo de dignidad y que a las 20 horas de docencia directa con el grupo de alumnos tenemos que sumar otras tantas o mas para poder poner a puntos los equipos a emplear y para colmar el vaso, nuestros responsables desarrollan unos nuevos ciclos formativos en los cuales todos los contenidos impartidos en 5 trimestres ahora se imparten en 3 mandando a los alumnos otros tres trimestres a la empresa como mano de obra barata y de paso me ahorro los profesores de esos 3 trimestres que no están en el centro. Este es, Sr Marina, el punto en el que se encuentra una parte de la educación pública de esta Comunidad que no se parece ni por las pastas a la desarrollada “con la misma ley vigente” en otras comunidades de este país. En fin, creo que no es sitio para esparcir las bajezas de nuestro sistema educativo fracasado, caduco y mal diseñado que es desarrollado por burócratas de medio pelo que miran para otro lado cuando se les plantean las necesidades. Quedo a su disposición para aclarar cualquier término que crea necesario (y créame que son muchos y variados) sobre la Formación Profesional que es la gran desconocida de nuestro sistema educativo y en la que se basa el funcionamiento de una gran parte de nuestra sociedad y de nuestra economía.

  5. Francisco J. Grau Pontiga

    Profesores buenos y profesores malos. Muy bien…Y con ciertos padres, qué…Y con los gestores públicos de la educación, qué…Y con la mayoría de los inspectores, qué…Y con ciertos alumnos que ya llegan a los institutos como Víctor de Aveyron, qué…Si la educación “va” (…simplemente “va”) es gracias a los profesores, quienes la mayoría de las veces tienen que suplir lo que otros no hacen…Espero, sinceramente, señor Marina que tenga usted listo este libro blanco para que sirva de bala de oro en la campaña electoral. Al fin y al cabo usted es un profesor mediático…

  6. Francisco J. Grau Pontiga

    Un último comentario (…porque me he venido arriba) y ya no les molesto más, porque tampoco creo mucho en esto que estoy haciendo. Lo entiendo, más bien, como un desahogo. Como ya no voy a volver a ver los cincuenta, he sufrido muchas leyes educativas. Recuerdo que, cuando me enfrenté a la primera, pensé que ya no se podría empeorar; pero sí; sí que se podía y no una vez, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni cinco, ni…Es lamentable decirlo, pero es así: a cada nueva ley de educación, peor, mucho peor…Ahora escucho a nuestros posibles futuros presidentes (…del PSOE o de Ciudadanos) hablar de educación y me echo a temblar: obligatoriedad hasta los dieciocho años, gratuidad total (…¡qué gran mentira, qué gran embuste!): todo lo pagamos todos y caro de cojones…

  7. Francisco J. Grau Pontiga

    Una cuestión para la reflexión: los valores, los conocimientos, las actitudes…, en general, la cultura, se transmite generacionalmente. Esto no es nada nuevo. ¿Qué sucede entonces cuando una generación se pierde?…¿…cuando un eslabón de la cadena se rompe?…Pues ya hemos perdido no una, sino, al menos, dos y, posiblemente, tres…¿Serán los jóvenes que “estudian” hoy en los institutos públicos quienes eduquen a sus hijos?…¡Ay, Dios…!…

  8. Francisco J. Grau Pontiga

    Que nos evalúen a los profesores, que nos recompensen o nos sancionen: de puta madre. Que se seleccione a los alumnos que quieren aprender: absolutamente esencial, fundamental. (PD. A los docentes que participan en este proyecto: por favor, cuiden la ortografía, porque este blog es público y así no vamos a dignificar nuestra imagen nunca. Aunque también me provoca pensar que quienes publican estos comentarios con estas faltas de ortografía y de sintaxis, son ya víctimas irrecuperables del sistema putrefacto…Y lo siento, pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero…)

  9. Francisco J. Grau Pontiga

    Soy profesor de Filosofía desde hace veinticinco años y he perdido cualquier esperanza. Cuando empecé en esto, pensaba que a los políticos no les podía interesar generar desde el sistema analfabetos anómicos, porque eso era pensar a muy largo plazo y ellos sólo lo hacen a cuatro años vista (…el tiempo de una legislatura). Pero me equivocaba. Hoy lo sé. Y lo han conseguido: carne de cañón para meter periódicamente un papelito en un cubo (urna) que a nada compromete…A los políticos (…y entre ellos incluyo a los sindicatos de la educación) no les interesa un bledo arreglar lo que ya es irremediable…No se esfuerce usted, señor Marina; no les haga el caldo gordo a estos “saboteadores”…Si la educación en España tiene solución, ésta será revolucionaria o no lo será…Y permítame que me ría (…con todo el respeto) de esa idea en virtud de la cual esto se arregla en cinco años…Ni usted ni yo lo veremos (…somos de la misma quinta)…Y la solución, caso de que se deseara de verdad, sería muy sencilla: la podemos leer en “La república” de Platón: recuperar los valores (…como sea), promover la excelencia (…cueste lo que cueste) y ponernos el mono de trabajo obligando (“obligando”, sí) a los alumnos que quieran (…a los que “quieran”, sí y sólo a ellos) a leer, escribir y pensar. No he tenido (…en el pasado, hace ya mucho) ningún problema en enseñar de verdad a un grupo-clase masificado (…hasta cuarenta y tres alumnos) a condición de que los alumnos “QUIERAN”. A la contra, da igual tener a cuatro o cinco alumnos en el aula, si les importa un pito aprender…¿Es posible reconsiderar la obligatoriedad de la escolarización hasta los dieciséis años (…o hasta los dieciocho, como se nos amenaza para el futuro)?¿Es posible plantearla (…la escolarización, digo) como un derecho y no como una obligación?…Si sus respuestas son sendos “noes”, olvídelo y tire la toalla. A veces hay que saber cuándo abandonar…Y disculpe mi optimismo…Un saludo…

  10. Leo demasiadas críticas, ya sabemos que cada cambio político de cuatro años nos trae una nueva ley de educación y una reforma cada dos, dejemos de lamentarnos y aportemos ideas concretas, o ideas que se comentan en nuestro claustros, ahora tenemos la oportunidad de una forma sincilla.

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