El encargo

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El encargo

Antes del verano escribí una “Carta al nuevo ministro de educación”publicada en El Confidencial. En ella le decía que cualquier reforma educativa debía basarse en el profesorado, contar con él, planificar bien su formación, el diseño de una carrera profesional atractiva, la selección de los mejores. Al día siguiente, me llamó el Ministro para decirme que estaba de acuerdo con el planteamiento y que le gustaría hablar conmigo. Quedamos en hacerlo después de vacaciones. Así sucedió, y en la conversación me preguntó si quería redactar un Libro Blanco sobre la Profesión Docente. Ante la proximidad de elecciones y desconociendo si iba a permanecer en el Ministerio, le interesaba dejar el tema al menos planteado. No me dio más indicaciones ni mas precisiones. Era, pues, un encargo absolutamente abierto. Le pedí unos días para pensarlo porque me preocupaba la premura de tiempo, la cercanía de las elecciones, y sobre todo, mantener mi independencia profesional. Quería dejar bien sentado que mi contestación hubiera sido la misma fuese cual fuese el gobierno que me lo hubiera pedido. El tema, obviamente, me interesa mucho. Acabo de terminar un libro titulado “Despertad al Diplodocus” que trata de cómo gestionar el cambio educativo, de modo que tengo la bibliografía muy fresca. El viernes estaba en La Universidad de Lérida en un Congreso sobre Familia y Educación con Mariano Fernández Enguita y un grupo de profesores de Educación de esa Universidad y de la Universidad de La Rioja, con quien hablé del asunto y de la posibilidad de que colaboraran de alguna manera. En ese momento me llamó el Ministro y me preguntó si ya me había decidido porque en ese caso quería anunciarlo el lunes siguiente, Día Mundial del Docente. Dije que sí, y así me vi metido en este proyecto.

La primera persona a la que pedí ayuda fue a Carmen Pellicer, con quien comparto la dirección de la Cátedra de Inteligencia Ejecutiva y Educación en la Universidad Nebrija de Madrid, y con quien he escrito La inteligencia que aprende (Santillana). Tiene muchísima experiencia en formación y evaluación del profesorado, en procesos de transformación de Centros, y conoce bien los sistemas educativos de otros países. La Fundación Trilema que preside ha colaborado con más de 800 centros de enseñanza, y tiene un conocimiento muy profundo de la realidad educativa española.

La segunda persona con la que contacté fue el profesor Jesús Manso, de la Universidad Autónoma de Madrid, experto en formación inicial del profesorado, y en competencias docentes, a quien pedí un estudio sobre el modo como tratan la profesión docente en los países de nuestro entorno, y en las distintas comunidades autónomas españolas.

 

¿De qué temas debería ocuparse el Libro Blanco?
Esa era la cuestión que más prisa tenía en definir

 

75 comentarios

  1. Juan Carlos López

    “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”, dice una variante del refrán.

    Hay algo que no acaba de cuadrar, Sr. Marina. Veamos, y no es cuestión simple ni baladí, las fechas. A usted le llega el encargo antes del verano. Es de creer que se pone usted manos a la obra después de vacaciones. Como se puede leer en la entrada de presentación (“Libro Blanco sobre la Profesión Docente”), ha de entregar la redacción inicial a finales de noviembre. Pide, consciente de la premura, “la colaboración de todo el mundo” y, para esto, abre el blog a comentarios el 30 de octubre. ¿Son maneras?

    El equipo que menciona arriba tiene que funcionar como un reloj, la documentación de todo tipo de que dice disponer y que asegura conocer ha de ser tan certera, seria y profunda como para que usted pueda resolver el encargo de manera decorosa. Porque, la verdad, por mucha voluntad que ponga, no ya en leer las propuestas que se hagan en los comentarios, dudo que la voluntad le dure para hacer algo con ellas con un mínimo de sistema: no hay tiempo ni la dinámica de un blog lo va a facilitar, más bien al contrario. Todo esto puede hacer pensar que se trata más de un brindis al sol que de una petición de colaboración seria, sobre todo si se leen cosas como esta: “La redacción inicial debe estar terminada a finales de Noviembre, para que intervenga en el debate educativo de la campaña electoral”. Ay, la campaña electoral…

    Gato, gato… ¿por liebre?

  2. Señor Marina:

    Ojala este proyecto sea el nuevo paradigma de la educacion. Estamos constantemente oyendo a nuestro alrededor que el sistema educativo debe cambiar, en mis 43 años de vida he sufrido en mi persona al menos 3 cambios educativos, cada cual peor … comence con EGB … y con 14 años ya eras libre del sistema si no querias seguir formandote legalmente, recuerdo que en esta epoca ya se oia que alargarian la edad hasta los 16(o sea son mis hijos los que lo estan viviendo aquella prediccion con la ESO .. se dice facil, pero son años y generaciones distintas que siguen sufriendo los cambios).

    Todo esto hace referencia a la duracion que un ser humano tiene de promedio de vidaen la tierra. En cada epoca existe un promedio y aqui lo que nos interesa saber es a edad comienza y termina la adolescencia … El ranking de la generacion de los 70 parece ser que era 13/14 años su comienzo y terminaba a los 20-26… pero a principios del siglo XXI hubo un gran cambio y es advertido por muchos especialistas (quizas el desarrollo de la tecnologia nos ha activado) y a los 10/12 años nuestros hijos ya comienzan teniendo movil y todo lo que conyeba socialmente… a los 30 todavia estudiando, o en casa con los padres … y a consecuencia de todo esto tenemos una generacion que no quiere salir de la eterna juventud. Normal que las jubiliaciones se planteen mas tarde .. por este problema que planteo.

    Partiendo de este punto deben darse cuenta de que la generacion que viene debe ser adaptada a su situacion aqui y ahora … no se le puede seguir engañando con sistemas antiguos de aprendizaje, porque no los necesitan!!! .. la memorizacion con las redes sociales es como una profanacion del ser.. por que? Porque la informacion esta en tu entorno .. es accesible a cada instante con las nuevas tecnologias .. debemos enseñarles a buscar la idonea y saber utilizarla. Y no olvidar que el objetivo de la educacion es preparar a generaciones futuras al mundo exterior donde tendran que desarrollar sus habiliades en la sociedad donde vivan (su ambiente … hay que recordar los principios basicos de la epigenetica porque al fin y al cabo nuestro organismo es el que es con sus dones y sus posibles desajustes en el desarrollo son lo que son) … o caso un niño etiquetado en su epoca escolar por ejemplo con problemas de atencion … en edad adulta no sigue teniendolos? … cuando tenga que ganarse la vida con su profesion … que profesion eligira? … A cuanta gente en el trabajo le han preguntado si fue diagnosticado de algun problema de aprendizaje en su epoca escolar? … vivimos en mundo rodeado de personas que realizan muchos roles (profesion, suhobbys, entorno familiar) y cuando vas al medico no se te ocurre preguntarle: ¿con media se saco el titulo? .. aunque a veces si tendrias ganas de preguntarlo.

    Pues todo esto es lo que hay que organizar, para que cada uno encuentre su lugar a traves de su vocacion, sus dones y capacidades. Como se hace? Detectando errores actuales, clasificandolos y poniendoles posibles soluciones … y esperemos que todo lo que recoja sea leido y escuchado por el gobierno … al que le toque, porque es verdad que todo depende de sus presupuestos. Pero estas aportaciones de todos nosotros ya son un movimiento mas por el cambio. Gracias por su labor y la de todas las personas que han dedicado su tiempo a pensar en una sociedad mejor!!

    Acuerdense del dicho masai: “La Tierra no es un regalo de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos” …

    SAludos!

  3. Una tarea titánica, la educación impartida por el Estado, no exenta de cinismo político: “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”.

    No voy a proponer soluciones, porque no las tengo y ni mi intelecto da para ello. Tan solo expondré como me llama la atención el divorcio existente entre lo que te enseñan en tu periodo escolar, y lo desnudo y vulnerable que llegas a sentirte cuando abandonas ese camino, que realmente lo interiorizas para toda tu vida, diseñado para hacer de ti un buen ciudadano. Una burbuja, la de la etapa escolar, de conocimientos y buenas intenciones que te deben dotar de las herramientas necesarias para guiarte cuando sales de la burbuja y te encuentras en esta jungla de extrema belleza y desconcertante horror al que uno nunca se acostumbra y en el peor de los casos sí. Siempre he creido que es más real la pompa que la jungla, pero es que en esta última los palos duelen más y eso confunde, pero mucho. Y ya se sabe que el dolor lo desvirtua todo y desde ahí cada cual saca su tajada

    Desde luego la educación importa, pero poco. Porque en estos años de dura crisis social, reflejada en nuestras economías, porque así hemos decidido relacionarnos, principalmente, desde la avaricia, y desde a ver quién la tiene más grande. Hemos alimentado a un Tiranosaurio Rex, que como no se de prisa el Diplodocus en despertar se lo zampará una y mil veces.

    Bueno, pues espero haber sabido transmitir un poco mi idea.
    Salud, fuerza y comprensión.

  4. Señor Marina, no creo que la mejor manera de desarrollar una educación moderna y que perdure a través de las diferentes legislaturas, sea comenzar a trabajar en ella con el objetivo de amoldarnos a los resultados PISA. Tampoco creo que sea la mejor manera de mejorar la enseñanza cuando el señor ministro no rechaza la LOMCE, una ley que según el apartado XIII busca prestigiar (léase desviar hacia) la Formación Profesional. El libro blanco de la Educación no debe tener varias páginas escritas de antemano, el libro blanco de la Educación lo debemos construir entre todos los profesionales interesados en que el proceso de enseñanza-aprendizaje mejore sin apriorismos: ni PISA, ni ministros, ni tratos de favor a la FP (tampoco lo contrario), etc.
    Vamos a intentar escribirlo entre todos los que sabemos de esto sin que ninguna formación política nos lo tenga que editar, cuando este acabado….. que se lo lean.

  5. Me parece fascinante el esfuerzo colectivo para la convocatoria de ideas respecto de la educación en España, y especialmente de la función docente, y creo que éste puede ser un buen camino para avanzar en este campo, en el que evidentemente llevamos años de retraso respecto de los países más avanzados.
    En este sentido, creo oportuno que el debate se abra en general a la sociedad, y no se quede en el reducido mundo de los docentes. Pienso que éste es el gran problema de la educación en nuestro país: que los docentes educan en función de sus prioridades profesionales y métodos particulares, y no en función de las aspiraciones de los profesionales que demanda el mundo que viene. Los docentes deben pensar menos en sí mismos, y más en sus alumnos.
    Con el esfuerzo y el talento de otros padres, promuevo desde hace años una iniciativa educativa , que aspira a proporcionar a los escolares el foco necesario para que su rendimiento académico sea cada día más alto. Es decir, que comprendiendo hacia dónde van, quiénes son y cuál es la razón de su progreso, entiendan el sentido de su conocimiento y mejoren sus resultados académicos. Y esta forma de educar solo es posible, a mi juicio, si, además del talento, la formación y tantas cosas más, el docente sale de su burbuja e intenta comprender qué está ocurriendo en el mundo que viene, qué va a requerir la sociedad de los que hoy son sus alumnos.
    Aplaudo el esfuerzo de su libro blanco Sr. Marina, pero estará cojo, si no escucha y entiende lo que está ocurriendo ahí fuera, lo que demanda la sociedad, las empresas, el futuro.

    • Es muy interesante eso que dice, José Montero, pero sería interesante también analizar su validez.

      Veamos: dice que su iniciativa educativa aspira a “proporcionar a los escolares el foco necesario para que su rendimiento académico sea cada día más alto”. ¿A qué se refiere con “rendimiento académico”? ¿Quizá a que aprendan muchas cosas distintas? ¿O tal vez a que las pocas que aprendan lo hagan con mucha profundidad?

      En el primer caso, que aprendan muchas cosas distintas, se estaría contradiciendo con el planteamiento de que el alumnado aprenda lo que la sociedad demanda, puesto que bastaría con formarlos para ocupar puestos muy determinados: si el futuro económico de Europa pasa por la especialización tecnificada, ¿qué necesidad tendría un alumno de aprender cómo funciona el lenguaje humano, cuál es la historia del mundo en el que vive o incluso qué son y de dónde viene los juicios morales?

      Si se refiere a lo segundo, que aprendan pocas cosas pero útiles para las empresas y que lo hagan con mucha profundidad, está usted abogando por la creación de mano de obra disciplinada y, de alguna manera, rehén de la empresa que pueda ofrecerle el puesto de trabajo para el que se ha preparado.

      En serio, lo que usted dice no es serio. Bienintencionado, sí, no lo dudo. Pero no es serio.

  6. Al señor Marina
    No está entre mis aficiones ir opinando por escrito al variopinto mundo atrevido de personas que incesantemente, creo que con buena intención, hablan sobre el mundo de la enseñanza.
    Por ello, a partir de hoy y con la experiencia que me dan mis casi treinta años de servicio, viendo muy cerca el final de este camino, voy a empezar, apoyándome en el recorrido realizado, a expresar en algunas líneas algunas observaciones que le puedan ayudar.
    Siempre que se habla de Educación y de buenos resultados aparece la comparativa con Finlandia y sus exitosos resultados y ahora veo que se empieza a comparar el mundo de la Sanidad con el mundo de la Educación. Por ello voy a atreverme, de modo muy sucinto, a hacer lo que no suelo y es el comparar escenarios, que con similares objetivos, son muy distintos.
    La Sanidad, la Educación y Finlandia
    La clase médica, quiero recalcar el término clase, se ha encargado desde hace muchos años de establecer números clausus en sus facultades, lo que ha hecho que en la profesión médica no exista paro, no solo eso sino que la mayoría de ellos estén pluriempleados. Esto significa que con los valores de la sociedad actual, no es extraño, que aquellos mejor dotados intelectualmente opten por esta vía asegurándose unos más que suculentos ingresos a medio plazo. (En Finlandia el salario de los profesores es equivalente al español, pero los de secundaria y primaria cobran lo mismo. Tienen un poder adquisitivo medio en comparación con el resto de la sociedad). Parece que no es el móvil económico el que los dirige a la profesión
    Podríamos hacer lo mismo en las otras vías académicas y admitir a un número limitado de personas en función del mercado laboral, entonces muchas facultades tendrían que poner la cancela, entre ellas posiblemente algunas de filosofía.
    Nuestra sanidad, que yo sepa, no solo ocupa este puesto por los buenos profesionales médicos, no nos confundamos, las medias mentiras suelen ser las más dañinas. ¿Qué harían unos profesionales médicos si no dispusiesen de las ultimísimas tecnologías diagnósticas? ¿Serían tan buenos? Hay algo de lo que las administraciones públicas se han encargado sistemáticamente y es el dotar a sus hospitales de las últimas tecnologías diagnósticas. Sabemos todos, incluso los políticos, que esto debe ser así, está a su alcance elegir centros educativos privados pero no hospitales del mismo tipo. ¿Tiene la administración la misma sensibilidad económica con respecto a los centros educativos?
    Otra cuestión importante que hace que nuestra sanidad esté tan bien valorada exteriormente es, hasta donde llega mi memoria, que ha sido y es universal. No en todos los países tiene ese carácter.
    Por otra parte, muchos se olvidan, que en la sanidad pública trabajan otros muchos colectivos valorados internacionalmente como enfermería, ATS (que me perdonen estos por no utilizar sus nuevas categorías profesionales), estos profesionales tienen las puertas abiertas cuando salen de nuestro país. Por cierto, los requisitos de ingreso no son tan elitistas.
    Sistema de acceso
    Y ahora, como la sanidad está bien valorada, se está planteando hacer una prueba de acceso a la enseñanza tipo MIR.
    Jamás había oído disparate igual, realmente cree usted que los médicos son tan buenos porque se les hace una prueba de estas características, o no será que lo único que hace esta prueba, en este colectivo, es ordenarlos para que puedan elegir sus destinos, la selección ya se ha hecho mucho antes. ¿Evaluaría usted a sus alumnos en sus clases de filosofía a través de una prueba como esta?, yo desde luego no, ¿dónde se evaluaría aquí la creatividad del profesor, su pedagogía y su didáctica? (En Finlandia en una primera parte del proceso de selección se analiza el perfil del candidato o candidata, para escoger los mejores. Los aspectos más valorados en los aspirantes son su capacidad educativa y su sensibilidad social. La segunda parte del proceso de selección se lleva a cabo en cada facultad y en ella participa también el profesorado de educación. Consiste en varia pruebas: Entrevista personal, explicación ante una clase de un tema, prueba matemática o prueba de tecnología. En Finlandia la pedagogía y la didáctica ocupan 10 veces más tiempo que en España. El profesorado de secundaria se forma en las facultades de su especialidad y, después de superar la prueba de acceso, entra en la facultad de educación, donde debe completar 1400 horas de formación pedagógica, en España son 140 horas)

    La educación no cabe en un examen y ¿qué es el MIR?
    ¿Cree usted que en Finlandia los docentes aspiran a serlo por aspiraciones económicas?
    Yo pienso que más bien lo hacen porque entienden el papel fundamental que tienen en el mantenimiento de una sociedad justa y solidaria, donde prevalece lo colectivo sobre lo individual. Se sienten suficientemente recompensados con la responsabilidad que la sociedad pone en su quehacer diario.
    ¿No cree usted que a muchos médicos les haría falta un poco de pedagogía? y sobre todo ¿ no cree usted que les falta, no digo a todos pero a bastantes, sensibilidad social?.
    No hace mucho pude ver un excelente programa realizado en un país nórdico, en él se preguntaba a diferentes personas sobre cuál había sido el último caso de corrupción del que la persona tenía conocimiento. En primer lugar se extrañaban de la pregunta, después pensaban y a continuación contestaban decir no conocer alguno hasta donde su memoria les permitía. ¿Tendrá esto algo que ver con la capacidad educativa y la sensibilidad social?
    Creo que esta es la base para conseguir que los individuos piensen antes en el bien general que en el particular o cuando menos estén al mismo nivel. Gracias a estos mimbres estas sociedades tienen un mayor nivel de desarrollo. Por cierto, ¿no cree usted que las clases de filosofía podrían ser una buena herramienta para trabajar estos valores?
    Es fácil entender por qué aquí, en este país llamado España, cada vez que se escarba un poco, afloran, por decirlo de un modo no hiriente, nuestras miserias humanas, como está sucediendo actualmente.

    Siguiendo con la comparativa entre el mundo de la sanidad y la educación, añadir que lo mismo puedo decir del colectivo de enfermería, no son buenos por la prueba de acceso sino por extraordinaria formación previa.

    Las consejerías de educación están llenas de escapistas prematuros de las aulas que curiosamente son los que después nos evalúan, inspeccionan y elaboran normas, la mayoría de los cuales habían pasado brillantemente nuestras oposiciones.

    Evaluación

    Yo quisiera ser evaluado, inspeccionado y cumplir normas elaboradas por profesionales con dilatadas y experimentadas carreras docentes, por aquellas personas que están en nuestros centros, que están llenas de las virtudes docentes y que nunca se les ha pasado por la cabeza abandonar una profesión que aman, por personas que los que estamos dentro de los centros conocemos, docentes que realmente podrían ayudar a corregir los defectos profesionales, pero no por aquellos que en función de sus legítimos intereses un día abandonaron el aula y que tienen un conocimiento de las aptitudes docentes mucho menor que yo. Para ellos, funciones administrativas pero no pedagógicas. Por cierto en Finlandia no existe servicio de inspección.

    Señor Marina, yo no sé si en sus años de docente ha tenido un grupo como alguno de entre los varios que yo tengo el presente curso. Voy a describírselo:
    Grupo con 30 alumnos/as
    10 alumnos/as repitiendo con diferentes niveles curriculares
    1 alumno diagnosticado de altas capacidades, otros dos no diagnosticados y que podrían serlo.
    2 alumnos hiperactivos muy disruptivos (no diagnosticados)
    5 alumnos de nuevo ingreso con desfase curricular.
    12 alumnos progresan adecuadamente.
    ¿Usted realmente cree que en Finlandia habrá algún grupo como este? Yo estoy convencido de que no, porque en el momento que se detecta el menor desfase curricular en el inicio de su trayectoria académica se interviene (en Finlandia los mejores profesores se destinan a la primaria, para ser maestro/a de primaria se requieren 6 años de carrera, 6400 horas de formación y una tesis de final de carrera) de manera individualizada sobre el alumnado y se invierte en prevenir y no en curar. Al alumnado con dificultades se le asigna un profesor individual para que lo tutorice, o bien puede estudiar una o dos veces a la semana con un pequeño grupo. Se asegura que ningún alumno/a se quede atrás desde los siete años. Por cierto, edad de comienzo de su proceso de aprendizaje.
    Aquí yo ya he realizado una prescripción de este alumnado y sé, como le he indicado antes, cómo se debió actuar mucho antes con ellos. Mire, la experiencia me dice que la mitad del alumnado de este grupo no titulará en la ESO, y yo tendré, este curso,que hacer lo que pueda con los treinta.
    Un médico, con la enorme batería de medios diagnósticos, los realiza y prescribe un tratamiento, que por supuesto no realiza él, se limita a hacer su seguimiento.

    He sido cargo en centros de secundaria y el despilfarro de la repetición es mayúsculo. Me gustaría conocer el dinero dedicado en atender la repetición de curso anualmente en las diferentes Comunidades Autónomas, debe ser astronómico. Mientras fui cargo pude verlo en centros concretos, tristemente sin resultados positivos. Si ese dinero se emplease en los centros de primaria para evitar los desfases de aprendizaje, cada vez que estos se producen, los resultados serían, sin lugar a la duda, mucho mejores. Pero ojo, como se hace allí, recuerde “ nadie se queda atrás”.
    Por ejemplificar, estuve trabajando en un centro de línea seis. Desde primero a tercero, en cada nivel, había uno de repetición, el alumnado repetidor se repartía como era lógico entre todos los grupos. Me imagino que usted conoce el valor monetario de treinta horas docentes. Piense usted que algo parecido sucedía en el resto de niveles: segundo y tercero. En total entre setenta y ochenta horas. El dinero dedicado a este alumnado anualmente no bajaría de los ciento veinte mil euros anuales. Dinero dedicado a una ineficiente cura.
    Trasladen ese dinero a primaria, realicen buenas intervenciones individualizadas, establezcan mecanismos que aseguren que nadie se queda a través en los niveles obligatorios, no dejen que haya repetición en secundaria.
    Ojo, pero no se haga como se hizo con el PROA, otra dilapidación monetaria, horas de refuerzo impartidas por profesores del centro, que utilizaban las mismas metodologías que no funcionaban por la mañana, en horario de tarde. Se necesita profesorado que ponga en funcionamiento las prescripciones.
    Los malos y los buenos
    Mire, que utilicen estos calificativos personas ajenas a la enseñanza puedo entenderlo pero que lo utilice usted duele. ¿Sabe por qué? porque ya algunos políticos, en su ignorancia, nos han dado bastante y nos han desprestigiado (en Finlandia el prestigio social del profesorado es mucho mayor que en España).
    Cierto es, que hay unos pocos dentro de este gremio que puede decirse que necesitan o necesitamos mejorar pero no me atrevería yo a calificarlos o calificarme mal profesor. Sabe por qué, me decía mi madre que a un profesor aunque se equivoque se le respeta, se le habla con educación y se le expone el problema para buscar una solución, también me decía que quien su nariz corta su cara afea, por favor, no nos afeemos.
    Dice usted que los malos deben cobrar menos que los buenos. Mire, en ese peligroso campo de las opiniones, yo podría decir que los profesores de filosofía deberían cobrar menos que los de ciencias. ¿Por qué? muy fácil, me imagino que usted conoce la rapidez con la que evolucionan los conocimientos científicos y por ello nuestra materia ha cambiado en los últimos años y no digamos las ciencias medioambientales, casi no existían cuando yo empecé a trabajar. Creo que la filosofía clásica sigue siendo la misma a tenor del temario que le he visto a mi hija. ¿Sabe las horas que he dedicado y dedico a preparar y actualizar las clases? Mire, actualmente estoy elaborando todo el temario de una materia nueva. Aparte de esta permanente y continua actualización ¿Sabe usted que los profesores de biología y geología tenemos laboratorios?, pues bien todo el material fungible como no fungible lo tenemos que buscar nosotros. Por poner un ejemplo, este mes todos los domingos tengo que buscar setas, musgos, líquenes y helechos para la realización de la práctica en curso.
    Se imagina usted a un cirujano preparando el quirófano y después limpiándolo. Nosotros lo hacemos: preparamos, operamos y limpiamos.
    Por favor, no utilice usted el término malos profesores.
    Me imagino que usted conocerá mejor que yo el modelo francés, no sé si desde que yo realicé allí una estancia profesional ha cambiado, pero en secundaria estaban establecidas once categorías diferentes que podían alcanzarse según un baremo de méritos. Cuando el profesorado lograba los correspondientes a su categoría superior ascendía a la siguiente, lo que llevaba implícito un incremento salarial.
    Los otros actores
    En sus opiniones nos focaliza, otra vez, como los causantes del mal funcionamiento de la enseñanza. En la mía, vuelvo insistir, creo que nos hace mucho daño y que está equivocado.
    No se debe olvidar a los otros actores de este proceso.
    Administración. El profesorado en este momento tiene que dedicar una parte importante de su tiempo a elaborar nuevamente programaciones, en vez de dedicarlo a la preparación de sus clases. Como bien sabrá usted, esto sucede cada vez que hay un cambio político.
    Por favor apunte hacia arriba y ahora que le han dado cancha sáqueles los colores, porque estamos cansados de estos vaivenes. ¿Cree usted que en Finlandia la educación es una herramienta política?, ¿cree usted que el poderoso colectivo médico español permite estos frecuentes cambios normativos? A propósito, ya que el ministro le ha encargado esta tarea, por favor puede decirle que si fuese posible se nombre a alguno procedente de nuestro mundo, lo digo porque así tendría que rodearse de menos asesores, sabría de lo que está hablando y creo que todos podríamos vernos más representados. Dígale también que si llega a diseñar algo nuevo que se responsabilice hasta el final de su funcionamiento. ¿Qué credibilidad tiene el diseño de una obra si el profesional que lo ha hecho no supervisa su construcción y posterior funcionamiento?
    La primera pieza que hay que colocar adecuadamente de esta maquinaria es esta y con compromiso de no moverla porque si se mueve el resto se cae o va a funcionar deficientemente.
    Familias. Esta es la pescadilla que se muerde la cola. En Finlandia el 55% de las familias se consideran las primeras responsables de la educación de sus hijos y participan activamente en ella, insisto participan activamente. Las familias tienen un buen nivel socioeconómico y cultural lo que proporciona un entorno de aprendizaje más adecuado.
    ¿Sabe usted cuántos padres/madres acuden a las reuniones con el profesorado? ¿Sabe usted cuántos progenitores participan en las AMPAS? ¿Sabe usted cuántos padres respaldan las actuaciones del profesorado ante cualquier problema disciplinario? Creo que sí lo sabe. (En Finlandia las familias no cuestionan la autoridad del profesorado, la disciplina es muy alta, se mandan deberes y se potencia el esfuerzo).
    Usted debe saber el poder que tiene la educación para instalar en las sociedades un determinado estado de opinión y funcionamiento (mírese lo que está pasando actualmente en alguna parte de España) Una sociedad que tiene docentes con capacidad educativa y sensibilidad social iría instalando en la misma la importancia de la familia en el proceso educativo de sus hijos, generación tras generación estos porcentajes de implicación en la participación se irían incrementando y la sociedad en general cambiaría a mejor.
    Creo que me estoy alargando en exceso, podría comentarle algo más detallado de los entresijos organizativos de los centros educativos, pero ahora tengo que preparar materiales.

    No sé si llegará a leer estas opiniones pero aquí están por si lo hace.

    • Centro mi comentario en lo dicho sobre los profesores ‘buenos’ y ‘malos’. Aunque la terminología pueda ser discutible, creo que siempre es mejor usar términos simples y huir de los excesivamente ‘políticamente correctos’. Todos sabemos intuitivamente qué es un profesor bueno y qué es un profesor malo; cosa distinta es que no lo sepamos definir. Todos recordamos a ciertos profesores con cariño y admiración y a otros con aversión (y a otra porción de ellos no los recordamos). Quizá sería fácil decir que son los profesores que recordamos con aversión los ‘malos’; creo que los realmente ‘malos’ son los que no recordamos.

      Decir que en este país son unos pocos los profesores ‘que necesitan mejorar’ (para no decir ‘malos’) es o bien una inexactitud (pensemos que bienintencionada), o bien un desconocimiento de la realidad, o bien una tremenda suerte en lo vivido. Ello no quiere decir automáticamente que la mayoría de los profesores sean ‘malos’; es simplemente aceptar una realidad dolorosa, que necesita de una intervención radical e inmediata. Negar que hay una cantidad significativa de profesores inadecuados, y culpar directa o indirectamente de esa circunstancia al sistema educativo, a las condiciones laborales, al clima social, etc.,es procurar evitar la radicalidad y la inmediatez de la solución necesaria.

      Profesores (y esto puede perfectamente aplicarse a cualquier otra profesión -si la docencia es una ‘profesión’ en el sentido estricto-, lo que constituye un tema fundamental), profesores, digo, instalados en la queja y en la exigencia asimétrica, en colocar fuera de sí la responsabilidad por la calidad de su desempeño, en compensar su frustración con la desgana y el desinterés (lo que supone una espiral de negatividad), en hacer lo estrictamente requerido y con los que no se puede contar para ninguna iniciativa que no encaje en su horario estricto, que se ciñen al programa, que no introducen variedad en su aula, que no se forman más que las horas necesarias para acreditar sexenios, profesores, en una palabra, que pasarán sin pena ni gloria por la memoria de tantos y tantos alumnos, o quedarán en ella con disgusto. A estos hay que identificarlos y exponerlos, tienen que saber que no pueden ocultarse en ‘el todos somos iguales’, porque esa máxima, lejos de ponerlos a ellos a salvo de sospecha, degrada a aquellos otros que son muy diferentes, y que siempre serán recordados con admiración por aquellos que han tenido la suerte de estar en sus clases.

      Es urgente lograr que eso sea cada vez menos una cuestión de suerte.

    • El tema de las FAMILIAS creo que es un tema a tratar en mayor profundidad; para mí, el gran tema.

      Se está hablando mucho sobre los profesores, y poco de la familia.
      Ellos tienen una ratio aproximada de 1 adulto/25 alumnos.
      Nosotros, como padres, tenemos en casa una ratio aproximada de 1 adulto/2 alumnos,
      algo parecido a tener 10 profesores en clase,

      ¿Somos conscientes?,
      ¿rendimos nosotros como padres en esa estupenda ratio 1/2?,
      ¿valoramos a los ‘profes’ de nuestros hijos que tienen 10 veces más carga que nosotros,
      ¡y no son sus hijos!?,
      ¿formamos equipo con ellos?,
      . . .

      He pensado mucho al respecto y compartido ideas con muchos padres, madres y profesores.
      Creemos que se debería fomentar e incentivar una implicación mayor de las familias.
      La experiencia de la “Universidad de Padres” puede arrojar mucha luz.
      Se pueden hacer propuestas concretas y materiales que beneficien a todos.
      Intervendré próximamente para ampliar mi opinión sobre este tema.

      Saludos.
      Manuel Toscano.

  7. He sido estudiante de un cole público, un instituto público, una universidad pública. Ahora estudio un máster para poder ser profesora de filosofía. El lunes empiezo la primera fase de prácticas en un IES del barrio periférico de Valencia en el que vivo. Empiezo con nervios y ganas de aprender. Mi tutor, que ha aceptado su labor por puro amor al arte de enseñar, me puso los pies en la tierra en la primera entrevista que mantuve con él: todos los grupos que tiene este año superan los 30 alumnos. En uno de ellos hay 35 estudiantes, de los que 9 tienen necesidades especiales de distinto tipo.

    Pensaba en esos números mientras leía una entrevista en la que usted defendía algunas de las ideas que quizá incluya el Libro Blanco, un documento que está elaborando por encargo del Ministerio de Educación. Las ideas, en abstracto, las comparto. Sin embargo, cuando trato de leerlas desde el hecho cotidiano, desde mi día a día de estudiante en el maltrecho sistema público de educación valenciano, me veo forzada a adoptar hacia ellas una actitud defensiva. Una sensación de desconfianza similar me invade con frecuencia mientras leo muchos de los textos pedagógicos que forman parte del temario del Máster de Profesorado; textos sobre los que versan las preguntas tipo “test” que me veo obligada a responder en los exámenes finales. Estos textos hablan a menudo de “enseñanza de élite”, “inclusión”, “coevaluación”, pero no suelen referirse a las condiciones históricas y socio-económicas concretas en las que estos conceptos han contribuido a la mejora tangible de un sistema educativo particular.

    Creo que es necesario reflexionar sobre lo que puede ocurrir si estos conceptos se proyectan sobre la realidad educativa concreta de nuestro país; una realidad marcada, de forma determinante, por variables tales como la histórica falta de inversión económica en la red pública, los generosos conciertos económicos a centros privados laicos y religiosos, las desigualdades sociales acentuadas por la política de recortes, el compromiso de los dos partidos mayoritarios con el Concordato, etc. No dudo de que los cambios respecto a la función docente que usted propone hayan demostrado su eficacia en otros contextos educativos, pero me pregunto si su aplicación en España se complementará con medidas que aborden las grabes deficiencias básicas del sistema -el hecho dolorosamente real de que mi tutor tiene una media de 32 alumnos por aula.

    Si estas cuestiones no se abordan de forma holística, los resultados no sólo pueden ser decepcionantes sino contraproducentes. Hay soluciones pedagógicas que parecen progresistas sobre el papel, pero tienen consecuencias perversas cuando se aplican a la realidad concreta de un sistema educativo. Que los profesores que obtengan mejores resultados reciban beneficios salariales adicionales parece razonable cuando se considera en abstracto, pero en realidad los perfiles socio-culturales de los estudiantes que acuden a los diferentes centros son heterogéneos y hay institutos y escuelas en los que hay una mayor concentración de estudiantes con dificultades. A los profesores que trabajan en estos institutos les resultará más difícil obtener esos beneficios. ¿Qué ocurrirá si los mejores profesores eligen su destino en función de la facilidad con la que podrán optar al suplemento salarial? ¿No se acentuarán las desigualdades existentes? Estoy segura de que podemos dar con una respuesta satisfactoria a esta dificultad, pero implicará una inversión de recursos notable: será necesario dotar al sistema de medios de revisión y evaluación de la tarea docente sensibles a las condiciones particulares y reales en las que los profesores tienen que desarrollar su tarea. Todo ello en contra de las inercias imperantes en España en el área de la revisión y evaluación docente. A un gobierno del PP no le resultará atractivo este desembolso -sobre todo cuando las repercusiones negativas de esta dinámica favorecen intereses conservadores.

    Por otra parte, hay ocasiones en las que las consecuencias dañinas de una propuesta pedagógica son un resultado desafortunado del esfuerzo bien intencionado de un legislador. Pero hay otras, en las que son un efecto buscado. Con respecto a esta cuestión, los antecedentes de partido que le ha encargado el Libro Blanco son funestos. Recuerdo con tristeza como el conseller de educación Font de Mora se sirvió de conceptos relacionados con la “innovación educativa” -en concreto, la implementación del inglés como idioma vehicular en algunas asignaturas- para dificultar que se impartiera “Educación para la ciudadanía”. Este es sólo uno de los muchos ejemplos que ilustran el uso perverso de la pedagogía por parte de la derecha española.

    En resumen, creo que es crucial reflexionar detenidamente sobre las repercusiones que las medidas pedagógicas del Libro Blanco pueden tener en el marco del sistema educativo español, en las condiciones que nos es dado esperar que éste se encuentre si el PP sigue gobernando. ¿Podría un legislador conservador interpretar y aplicar las propuestas de tal modo que acaben agravando las desigualdades o protegiendo de forma ilegítima a los más privilegiados? Me inquieta profundamente no percibir la presencia de este interrogante en el trasfondo de sus declaraciones.

    Mi inquietud aumenta al leer, en varias de las entrevistas concedidas, que usted considera el Libro Blanco como un texto pedagógico al margen del debate político. Muchos especialistas invitaron a los españoles a interpretar de un modo parecido la política económica del gobierno del PP durante la crisis. De acuerdo con esta narración, los recortes eran movimientos tecnocráticos, al margen de cualquier ideología política, que garantizarían la recuperación económica. La neutralidad siempre me ha parecido una ficción peligrosa. En demasiadas ocasiones, se utiliza para revestir de autoridad medidas políticas que sólo benefician a unos pocos afortunados.

  8. Me parece perfecta la idea de un Libro Blanco sobre la Profesión Docente aunque no se si el hecho de que sea un particular el que encabece la propuesta y no sea ésta encabezada por una agrupación de profesionales o de varios grupos del Congreso puede limitar su incidencia y su orientación. No obstante intentaré aportar mi grano de trigo.

  9. Hola, soy Filósofa y estoy acabando ahora la carrera de magisterio en primaria. Lo que en estos momentos me inquieta mucho y desde hace bastantes años es que cada gobierno juegue con la educación como si fuera una pelota de fútbol, no podemos permitir que se siga jugando con éste bien que tenemos entre las manos y que tanto castigan, estamos jugando con el futuro de los chavales, me da mucha pena cuando un niño o chaval no presta atención o es un poco más movido que lo “normal”, ya se le etiqueta con algún diagnostico para quitarlo de encima sin saber o querer admitir que simplemente es que se aburre, se aburre muchísimo en las clases, los chicos están desmotivados, ya no saben que tienen que estudiar o aprender, no saben a que atenerse. Entre todos tenemos que construir unas bases de la educación sólidas, seguras y estables donde nuestros chicos se sientan seguros y motivados, sabiendo que el esfuerzo que van a hacer vale la pena y es enriquecedor.
    También pasando a otro tema pero muy relacionado con la educación, quisiera que se tuviera en cuenta una materia de Filosofía a partir de primaria, una materia donde los chicos hablen, piensen, reflexionen, se hagan preguntas, se formen como personas y vayan adquiriendo habilidades sociales tan importantes para la vida, pido que se tenga en cuenta esto a la hora de redactar ese libro blanco.
    Un saludo muy fuerte y gracias por tus enseñanzas Marina, le sigo desde hace años además de estar apuntada a la universidad de padres que tanto me ha ayudado y me ayuda.

  10. Sr. Marina, acabo de leer en el diario Público un titular (otro más) sobre los efectos que está teniendo entre los docentes este proyecto de libro blanco de nuestro sistema educativo y siento vergüenza de mi condición de funcionario docente. Es impresentable ver como parte del profesorado de este país muestra su condición de “casta”, es lamentable ver ese corporativismo retrógrado que nos deja muy lejos de esa figura de referencia merecedora del respeto de la sociedad que pretendemos ser.
    Si, queremos ser respetados y que se entienda que hacemos una labor de la máxima importancia en nuestra sociedad. Lo que leo en la prensa de boca de docentes (incluso sindicatos docentes) no va por ese camino. Preferimos que se nos respete a base de leyes que “nos protejan del alumnado y sus familias”. No vemos que ese alumnado y sus familias son fruto, en buena parte, de nuestro trabajo dentro de un sistema educativo viciado y construido a base de parches, aunque en muchas ocasiones se haga con buenas intenciones.
    En nuestro trabajo estamos evaluando continuamente a nuestros alumnos, es habitual elogiar a quienes más trabajan y nos indignamos cuando se pretende evaluarnos e incentivar el buen hacer de algunos maestros.
    Sinceramente, sr. Marina, admiro su fortaleza y su energía al abordar esta titánica labor, pero pondría la meta en algo de más de cinco años.
    Y gracias por hacer algo que cualquier docente siempre ha pedido cuando se habla de reformas educativas: escuchar a quienes estamos en las aulas día a día.

    • A eso le llamo yo “síndrome de Estocolmo”.

      Caray, ¿que no queremos ser evaluados? Pero si no paramos de sufrir evaluaciones continuas: por parte de inspectores, de directivas y de padres y madres. El problema está en que esas inspecciones son siempre desordenadas y no necesariamente dirigidas a mejorar la educación formal del alumnado.Todos conocemos a inspectores, directores y jefes de estudio que hacen clara dejación de funciones ante clamorosos casos de maestros y profesores que no realizan el trabajo por el que se les paga. Mire, en mi centro hubo a finales del curso pasado la visita durante mes y medio de un equipo de cuatro inspectores (hemos sido lo que denominan “centro de referencia”) que estuvo mirando hasta debajo de las piedras. ¿Pero qué miraba ese equipo? No los aspectos pedagógicos de las clases, no el nivel del alumnado, no el trabajo real del profesor: los señores inspectores miraban exclusivamente que todos los documentos estuvieran puestos al día y que las estadísticas de notas fueran agradablemente altas, sin importarles si las cifras estaban maquilladas o no. Sólo eso. Nada más que eso. Un mes y medio para simplemente mirar que todos los documentos estuvieran redactados según el último capricho del tipo o tipa a cargo de la Delegación de Educación correspondiente.

      ¿No querer ser evaluado? Pagaría yo por que hubiera una evaluación real y seria y que se expulsara del sistema educativo a todos los elementos perniciosos, empezando por ministros más preocupados por los futuros votos que por la enseñanza.

      • Francisco J. Grau Pontiga

        No puedo estar más de acuerdo con usted. Yo también he sufrido en mi centro (…de referencia) una evaluación similar llevada a cabo por un equipo de incompetentes mercenarios como los que usted acertadamente describe…Las conclusiones de esta inspección minuciosa las expuso el jefe del equipo de inspectores en el último claustro del curso y se resumían en que:…las programaciones de los distintos departamentos tenían que seguir un mismo modelo, para que, cuando algún inspector las solicitara, pudiera encontrar con rapidez el apartado que buscaba…De vergüenza…Y, entretanto, los alumnos cada vez más aborregados…Y sí, es cierto que algunos profesores, entre los que me incluyo sin pudor, ante este panorama nos aburrimos y, seguramente, debiéramos abandonar el sistema…Y que nos sustituyan payasos profesionales…Decía Unamuno que el “…el profesor que enseña jugando termina jugando a enseñar, y que el alumno que aprende jugando termina jugando a aprender”…En ese mismo sentido se pronunció uno de los Goytisolo y hasta el mismísimo Richard Rorty…

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