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Cuestión previa nº 1

La pretensión de una teoría científica o filosófica es ser verdadera. Por ello, debe aclarar previamente lo que entiende por “verdad” y enunciar los criterios que permiten reconocerla.

150 comentarios

  1. Me incorporo con preocupación.Voy a realizar un esfuerzo y comienzo:
    No me atrae la idea de codificar la filosofía aunque las ideas vayan pasando la prueba de la verificación.Si me atrae ” el saber multiplicado” ,que es a su vez , casi incompatible con el saber codificado e inmutable.Cualquier tipo de codificación filosófica debe estar abierta a la inmigración o emigración de ideas.

    Cada época tiene una forma de expresar la inquietud interior que es el motor inicial de la filosofía.Así surgen nuevos lenguajes expresivos en todos los campos de la cultura.Esta inquietud también puede alterar los criterios para valorar las verdades.
    Un código “científico” de filosofía, si se pudiera realizar,tendría que aprender a convivir con los “criterios particulares” sin menospreciarlos.De otro modo recortaría la individualidad del ser humano y regularía , en exceso, las posibilidades de multiplicar nuestras realidades individuales. que están a la base de las verdades multiplicadas de la sociedad y forman parte esencial del bucle prodigioso.

    • Conocer mejor las propiedades de la piedra, de los materiales , no uniformiza, hace posible que podamos construir mejores edificios. Formas que no era posible realizar, son ahora factibles con materiales más resistentes y ligeros.

      Es verdad que en el camino hay concepciones que perecen,. La lluvia ya no es el pipí de los angelitos como me decían de pequeño, pero puedo imaginar muchas más cosas que entonces, incluso esa misma como juego. Eso de que la realidad supera la ficción no es ninguna exageración.

      Paradójicamente, aunque nuestra forma de vida se basa en una tecnología muy desarrollada, hay mucha prevención contra la ciencia por una imagen que yo creo que es distorsionada. La ciencia es una cosntrucción abierta y creativa, no un corsé.

  2. Para José Antonio Marina y Jasapski.
    1º: Para siempre no hay nada, creo, si es así, te puedo poner un ejemplo: Estoy vivo, por lo tanto, en ese tiempo transcurrido desde que nazco hasta que muero, en el tiempo que dura, sería una verdad… Y ahora, mi pregunta sería: ¿podrían decirme qué clase de verdad es?
    2º:Jasapski: estoy casi totalmente de acuerdo con tu comentario anterior, digo casi porque, más adelante te lo puedo poner en duda, mientras tanto, me parece enormemente interesante.
    No sé, estoy llegando a un término, en el cual, todo me parece relativo: espero no perderme…

    • Para no perdernos, tenemos que esforzarnos en utilizar los términos con la mayor precisión posible. El que estés vivo no es un verdad. La verdad es sólo un propiedad del pensamiento. Si yo digo que “Napoleón estuvo vivo” mi afirmación es verdadera. Si digo “Napoleón está vivo, mi afirmación es errónea (si no advierto que lo estoy diciendo en sentido figurado, por ejemplo)

  3. Si algo diferencia al hombre del resto de los animales es el logos (en su doble sentido de inteligencia y palabra), que le permite crear realidades y compartirlas. Me inclino a pensar que la realidad no es algo dado, sino que es una percepción particular que ha ido abriéndose paso generación tras generación y ha terminado acrisolándose en algunos aspectos y mudando en otros.

    La verdad no es un retrato más o menos fiel de la realidad. Lo que denominamos verdad es un retrato pintado a varias manos que la gente admite como válido porque les permite estar en sintonía y tener una especie de savía común que les alimenta al tiempo que armoniza o jerarquiza las diferentes aspiraciones.

    Las teorías científicas o filosóficas no son, pues, como los convidados a una danza árabe que paulatinamente le van quitando velos a la realidad hasta que esta se manifiesta; creo más bien que son convidados que van poniendo velos de diferentes formas y colores en función de la atmósfera de cada momento, de manera que la fiesta pueda seguir su curso siquiera con precaria armonía.

    No me queda más remedio que pensar que la verdad es relativa. Relativa en el espacio y en el tiempo, pues cada época y lugar ha establecido como su propia verdad aquello que mejor le permitía dominar el entorno y arbitrar las relaciones sociales.

    Me temo, por tanto, que a lo más que podemos llegar es a establecer es un concepto de verdad válido para nuestra época y nuestro lugar: Una verdad de occidentales del siglo XXI que los demás aceptarán en la medida que participen de nuestras circunstancias y que combatirán en la medida que les impidamos participar de ellas.

    • Como la verdad es el resultado de un proceso de verificación, sin duda progresará (lo que supone que se las supuestas verdades antiguas se revelarán como falsas -como la teoría del flogisto- o serán siendo verdaderas, pero superadas por una teoría más amplia- como ocurre con la leyes de Newton). Esto no es “relativismo” sino una constatación -no relativa- del proceso de la inteligencia. Por esto puede decirse que la verdad evoluciona en el tiempo, pero no cambia por el lugar en que se esté pensando. No hay una física argentina y otra australiana. Y mi idea es que tampoco hay una filosofía chilena y otra alemana. Cuando Heidegger dijo que el Ser hablaba en la lengua alemana, estaba diciendo una majadería.

      • Concedo que la sucesión de teorías es un reflejo del desarrollo de la inteligencia, pero ¿no podría ser que este desarrollo vienese determinado por los deseos y aspiraciones que en cada momento triunfan? Pongamos por caso el heliocentrismo. ¿Pudo ser su triunfo una consecuencia del deseo de poner fin a la cosmovisión teocrática medieval sustentada, en gran medida, por la física aristotélica y ptolemaica? Y ¿no sería posible que, en un intento de recuperar esta cosmovisión, la ciencia se esforzase por volver a dar una explicación geocentrica?

        De hecho ya se está dando: Juan Carlos Gorostizaga (profesor de matemáticas en la UPV) y Milenko Bernadic (doctor en matemáticas por la universidad de Murcia), han publicado el libro “Sin embargo no se mueve”, en el que defienden el geocentrismo. No estamos hablando de iluminados, sino de personas con una sólida formación académica. ¿Y si después de mofarnos de ellos hasta la saciedad, como ya se hizo con Galileo, resulta que dentro de tres siglos hemos de postrarnos de hinojos ante su preclara audacia?

        Lo que quiero decir con esto es que me resulta difícil discernir hasta qué punto las teorías científicas descubren la realidad o la inventan. Y si la inventan, me resulta harto complicado establecer una escala de validez que vaya más allá del hecho de que en un momento y en un lugar concreto funcionan o por lo menos convencen a un grupo lo suficientemente numeroso o poderoso.

        Por otro lado, aunque es cierto que no podemos hablar de una física chilena y otra alemana, no menos cierto es que podemos hablar de una filosofía árabe, de una filosofía india, etc. Porque teniendo cada una de esas culturas una idea distinta del hombre y de su papel en el universo, por fuerza las preguntas que se van ha hacer han de ser distintas, así como las conclusiones a las que lleguen.

        Lo mismo sucede con el lenguaje. En la medida que este estructura nuestro pensamiento, y que su aprendizaje determina que se activen unas áreas neuronales específicas para cada idioma (pudiendo dar lugar a diferencias sustanciales), pensar en un determinado idioma hará que estructuremos la realidad conforme a unas categorías previas determinadas y no otras. Y la verdad que yo busque habrá de estar en consonancia con esas categorías y no con otras.

        A mi me cabe la duda de si el método científico-experimental exportado por Occidente al resto del mundo es comunmente aceptado porque funciona o funciona porque es comunmente aceptado.

        • Las teorías no inventan la realidad. Inventan un procedimiento para representar la realidad de una manera mejor fundamentada. No conozco la teoría geocéntrica que mencionas, pero me parece absolutamente incoherente con lo que sabemos de astronomía. Creo que sí podemos saber si una teoría es aceptada por todos los científicos porque es verdadera, o es verdadera porque es aceptada por todos los científicos. Pues hay muchos modos de saberlo. Cuando Plank expone su teoría cuántica, nadie le hizo caso. Fue un proceso laborioso de corroboración lo que llevó a su aceptación. Respecto del lenguaje, es cierto que el lenguaje determina nuestro pensamiento, pero es igualmente cierto que nuestro pensamiento determina el lenguaje e incluso crea lenguajes nuevos para poderse expresar. Basta ver la historia de las matemáticas. No hay que caer en un escepticismo por desaliento. Ni tampoco es una falsa humildad. El “sólo se que no sé nada”, no era una afirmación sincera, sino irónica. Y repetirla no es humildad sino pasividad. Claro que sabemos muchas cosas. Respecto a la posibilidad de que haya una filosofía arabe o hindú, es porque tomamos la filosofía como producto cultural, al igual que el arte, o la religión. Son en realidad verdades privadas grupalmente aceptadas. La cantidad de fieles no añade nada a su verdad real. Son verdades mundanales. Desde esa perspectiva, resulta tan interesante leer a un filósofo musulman como a un místico de la misma creencia. Son fascinantes aventuras humanas…pero privadas.

    • Una pregunta: cuando no había nadie para enunciar verdades, ¿El Universo era caótico?
      En las sociedades tribales, ¿la velocidad de la luz deja de ser constante? Que la verdad absoluta sea un límite inalcanzable no quiere decir que se pueda elegir las verdades según nuestros gustos, modas, intereses de clase,…Julio César o fue asesinado o no lo fue. Estamos hablando de verdades, otra cosa es que se puedan fomentar unas opiniones y creencias en perjuicio de otras.

      • Caos y orden son categorías humanas que solo en presencia de hombres adquieren sentido.

        En las sociedades tribales la velocidad de la luz no es ni constante ni inconstate; es sencillamente intrascendente.

        Yo no creo que las verdades se elijan. Yo más bien columbro que las verdades se crean. Y que a aquellos que tienen el ímpetu, el ingenio o la audacia de transmitir al mundo una nueva verdad y conseguir que este la acepte son llamados genios.

        En cuanto al enunciado que propones “Julio César o fue asesinado o no lo fue”, cambialo por una pregunta y dime si hallar una respuesta es igual de sencillo: ¿Por qué murió Julio César? (Y no me vale “por un cese súbito de las constantes vitales”, me refiero a las causas que instigaron su asesinato)

        • Alguien visita mi casa cuando yo no estoy . Se acerca a la puerta y pulsa el timbre . Hay sonido? O el timbre no emite sonido porque no hay nadie en casa para oirlo?

          Yo pienso que el sonido sigue existiendo .

          • El sonido es una vibración del aire, se puede medir sin presencia humana, por ejemplo se puede grabar. Si luego escucho la cinta y lo oigo, sonó.

            De todas manera, aunque me veais “realista”, si hablásemos del mundo de las partículas pasan cosas complicadasras. Si no miras todo ocurre comos si pasaran muchas cosas a la vez, si miras, sólo pasa una. No os toméis literalmente lo de “mirar”, es para que se entienda. Lo que pasa en una medida es algo que todavía genera mucha discusión. Más que lo que passa, cómo hay que interpretarlo.

            Pero en el mundo “macro” nuestro de cada día la cosa es menos exótica.

            Pensemos que .se ha podido reconstruir la secuencia de formación del Sol, de los elementos químicos…y no estábamos ahí. Estamos recibiendo señales de las galaxias alejadas millones de añios luz que tal vez, ya no existan en su sistema de referencia.

            ¿Existía América antes de llegar Colón? (aunque no se llamase América) ¿Existía el mundo antes de nacer yo?

          • El sonido existe.

        • Cazadorentrecascabeles: lo de caos y desorden como categorías humanas es discutible, pero de todas maneras me he expresado mal, cuando he dicho caótico quería decir no sometido a reglas, azaroso. Yo creo que había reglas aunque nadie estuviera allí para enunciarlas.

          Lo de las sociedades tribales, tiene su miga, Aunque sus habitantes no lo sepan , probablemente, si dejasen de funcionar como ahora sus campos electromagnéticos, no estarían ahí para contarlo. O sea que no es tan intrascendente que la velocidad de la luz sea o no constante, (los campos electromagneticos se describen por unas ecuaciones que son invariantes por transformaciones que suponen la constancia de la velocidad de la luz)

          Yo no sé seguro si Julio César fue o no asesinado ni por qué, pero sí sé seguro que lo fue o que no lo fué y que una cosa excluye a la otra. Creo que estamos de acuerdo en un punto, las verdades no se eligen, no dependen de nuestros deseos ni creencias. Pero cuando dices que se crean, se me escapa el sentido que propones. Si es el de que elegimos sobre qué aspecto de la realidad vamos a realizar la pregunta y que lo hacemos con nuestros conceptos, estoy totalmente de acuerdo. Si te refieres a que podemos crear verdad en un sentido o en otro a voluntad, no estoy de acuerdo. Si te refieres a que podemos influir en las creencias en un sentido u otro, vuelvo a estar de acuerdo.

  4. Cuando alguien, muchos, pocos afirman, dicen que no hay una verdad absoluta completamente convencidos, la respuesta a lo contrario seria una verdad absoluta, es decir, la verdad absoluta es que no hay una verdad absoluta, por lo tanto existe.

    • Sí como los que dicen que todo es relativo, incluso que todo es relativo…O lo que dijo el cretense: “Todos los cretenses mienten”

    • Siento mucho no prestar mucha atención a lógica preposicional, pero tu argumento desprende cierto tufillo a tautología que me hace recelar de él. En el momento que desligamos los conceptos de la porción de realidad que encierran, con los conceptos podemos hacer juegos florales y trajes de lagarterana, pero la realidad ni se inmuta.

      • En la realidad no hay contradicciones, sólo hay contradicciones en las proposiciones. Y, es cierto hay afirmaciones lógicas que parecen inútiles, pero el que puedan formarse no es inútil, produce una estructura que permite operar.

        Por ejemplo la frase “la hierba es verde o el mar es rojo” es cierta lógicamente, Eso es necesario para que haya algo parecida a la suma y al 0 en las operaciones lógicas lo cual se necesita para afirmaciones mucho más útiles que esa .

  5. ¿No es ya verdad algo que puede serlo?
    ¿Algo que podemos elaborar, construir, un horizonte al que podemos llegar’?
    ¿No es verdad lo que en sí tiene la condición de posibilidad de ser?

  6. Antes que nada, quiero decir que estoy fascinado con el ejercicio. Y un tanto aterrado con lo que he tardado en entrar: ahora se me ha juntado la tarea. En fin, pasemos a la contribución.

    Ya se ha apuntado varias veces, pero me gustaría hacer hincapié en un punto:
    Dado que el fundamento es incomprobable, es preciso reconocer la debilidad inherente a cualquier afirmación con pretensiones de verdad. Ello no debería llevarnos a concluir (precipitadamente) que la verdad es imposible o que no hay más que puntos de vista igualmente válidos. Sobre ello ya se ha abundado bastante en las entradas anteriores.

    No obstante, me parece que debe hacerse explícito en la idea de verdad su ineludible provisionalidad. Es decir, que cualquier proposición de verdad debe, siempre y en todo momento, tener presente que puede ser tomada por buena sólo hasta que aparezca una nueva proposición más contundente y convincente. Esto abre al reconocimiento de los otros y de la dimensión intersubjetiva. Y de paso nos ayuda a ponernos en guardia contra actitudes dogmáticas.

    De nuevo, Merleau-Ponty tiene uns sugerencia interesante al respecto. En algún punto de “Lo Visible y lo Invisible” postula la necesidad de dos estrategias que llama “sobre-reflexión” (es decir una reflexión de la propia reflexión, de la propia situación desde la que se reflexiona) e “hiper-dialéctica” (un compromiso de volver siempre a contrastar el enunciado con la realidad). Me parece que de tan obvio, es fácil pasarlo por alto.

  7. Al hilo de todo lo dicho se me ocurre lo siguiente: Existen en nuestro mundo dos maneras de acercarse a la verdad. Tenemos por un lado la verdad positiva o cuantificable y por otro la verdad posible o deseable. La primera es la verdad desprovista de consideraciones morales, la verdad que atiende solamente a la suma de los hechos y es únicamente válida para los cuerpos inertes. La segunda considera la realidad no atendiendo a cómo es, sino a cómo podría o debería ser, a las diferentes posibilidades que la realidad contiene, estén presentes como acto o como potencia.

    La verdad positiva es la verdad útil para la ciencia. Con ella se pueden elaborar series de datos cuantificables y mesurables a partir de los cuales establecer hipótesis y predicciones. Al mismo tiempo, este tipo de verdad es una verdad reduccionista, pues se limita a documentar los fenómenos tal y como son, despreciando la parcela del conocimiento que se ocupa de cómo podrían llegar a ser.

    La verdad deseable, por su parte, es una verdad en camino, pues contempla un abanico de posibilidades que trascienden los fenómenos observables para adentrarse en la espesura de un bosque de hipótesis y posibilidades, que pueden materializarse o no.

    Al aplicar analizar los actos humanos de acuerdo con el primer tipo de verdad, se desatienden dos de los principales atributos del hombre: la voluntad y la libertad. Si llegamos a la conclusión de que se actúa de una determinada manera porque es imposible actuar de otra, estamos negando que la realidad ofrezca alternativas o posibilidades (con lo cual si no existe una realidad que posibilite el ejercicio de la libertad, tendremos que concluir que la libertad es solamente un concepto vacío). Así mismo, si la realidad ofreciese varias alternativas, pero nosotros nos viésemos abocados de manera instintiva o inapelable a elegir una, entonces sería la voluntad la que saldría de escena.

    Al ser la primera manera de acercarse a la verdad una manera basada en hechos, esta sí que puede tener un desarrollo absoluto en el espacio y lineal en el tiempo. Sin embargo, al estar la segunda inscrita en el reino de circunstancias y de las posibilidades, creo que pierde esa vocación universal, pues esta manera de acercarse a la verdad no es sino la de cada uno de los infinitos relatos que el ser humano puede tejer y componer con las piezas que la realidad misma le ofrece.

    Merced a nuestra insaciable vocación social (llamémosla logos) compartimos nuestros relatos y llegamos a establecer una jerarquía que resulta más adecuada o convincente para el desarrollo de la vida en común. En el momento que las circunstancias cambien (fundamentalmente por cambios en el ecosistema o cambios tecnológicos), cambiarán las piezas y se incrementará o reducirá el abanico de posibilidades, de ahí que sea necesario construir nuevos relatos que redefinan lo que podríamos llegar a ser en función de las nuevas cirsunstancias espacio-temporales.

    • En algún post he dicho que aunque toda la realidad se compora según las leyes de la Física y que para mí no hay nada más que entidades materiales y sus relaciones, la Física como corpus de conocimiento no es la única perspectiva posible de la realidad. Lo que sí digo es que debería ser compatible .

      No es verdad que la Física sea sólo válida para los cuerpos inertes. Se ocupa de TODOS lo entes. Precisamente por su vocación de teoría global, no se ocupa en particular de los seres vivos, inertes, naturales, artificiales, americanos, amarillos, cuadrados, microscópicos… Como atiende a los aspectos comunes de la realidad, es ciega a algunas particularidades que son relevantes para nosotros, Estas las podemos abordar mejor desde otras disciplinas. La Biología, por ejemplo se ocupa de una clase menor de entidades y tiene objetos propios de su disciplina: cromosoma, célula, etc. que permiten otro nivel de explicación sin tener que recurrir a las variables físicas elementales cada vez. Eso no quiere decir que la Física no sea relevante o aplicable, basta ver como ejemplo los tratados de Ecología al uso. La Psicología está más en precario, aspira a su propio nivel, pero no tiene claro su objeto específico de estudio, no se ha precisado aún qué debemos entender por psiqué. Pero que haya un nivel propio no quita que no sean relevantes otros: son pertinentes no sólo la Biología, sino también la Sociología, ya que probablemente nuestras mentes son objetos tanto sociales como individuales (y físicos, y biológicos)

      Hay una sola realidad que se puede abordar desde muchos niveles, Yo veo esos niveles como diferentes miradas a lo mismo, no como partes del objeto que se ensamblan. Cuando se dice que el Hombre es un ente biopsicosocial lo entiendo como unidad, no como que tiene tres clases diferentes de material.

      Seguro que hay muchas posibiiidades, pero no hay posibilidades que sean físicamente imposibles. Y si no, cambiamos la Física, que eso es lo que se ha venido haciendo hasta ahora.

      He pensado muchas veces que quzás la Psicología debería convertirse en Antropología, un locus de confluencia de saberes de todos los niveles aplicados a nosotros mismos. Probablemente saberes en bucle y a diferentes niveles. El reconocer el bucle impide que veamos la realidad con teorías planas, impide el reduccionismo. Es un paso más allá de la transdisciplinareidad.

  8. Precisamente la historia plantea problemas epistemológicos endiablados. El primero de ellos, cual es objeto de la ciencia histórica. Pasó de ser la historia de los personajes históricos, a la historia de la política, despues a la de las instituciones, más tarde vinieron los métodos cuantitativos, despues la historia de las mentalidades, la historia del vida privada. La primera mitad del siglo XX conoció las grandes síntesis históricas (Spengler, Toynbee, p.e.). Para unos se pueden encontrar causalidades históricas, para otros no existen. Un ejemplo de la dificultad de precisar el objeto de la historia. En La Cartuja de Parma, la novela de Stendhal, el protagonista, un joven bonapartista que quiere incorporarse al ejercito del Emperador, lo consigue cerca de Waterloo. Oye estruendo, soldados que se mueven, un caballo despanzurrado, el Emperador en un altozano con su estado mayor. Una explosión le deja sin sentido. Durante toda su vida, el protagonista se preguntó si lo que había visto era una batalla (solo habia percibido retazos aislados) y si era la batalla de Waterloo.
    ¿Qué es una batalla? ¿A qué escala debemos mirarla?¿Las experiencias de cada uno de los participantes? Las grandes magnitudes (participantes, muertos, heridos, balas disparadas, etc), la táctica empleada, las consecuencias? Ahora que estoy escribiendo una Historia de la cultura, me estoy dando cuenta de las enormes dificultades filosóficas que la historia tiene. Es un tema muy interesante.

  9. Mi pretensión en esta afirmación no es ninguna, simplemente la veracidad con que desempeña el dialogo ajustándolo a la realidad de la vida a la que nos vemos sometidos diariamente para bien o para mal, “la humanidad”.
    Debo dar todo mi apoyo al comentario de cazadorentrecascabeles del 18 de febrero a las 10,32 horas.

  10. Aunque ya se ha hablado de ello, me parece que hay dos temas que emrecen más atención:

    Uno es el status de la filosofía respecto a la pretensión de verdad. Mientras parece haber consenso en que la ciencia pretende construir teorías falsables y que hay una cierta aproximación evolutiva a la verdad, se ha discutido en este foro acerca de la filosofía, Aún sin revisar exhaustivamente los argumentos, parece claro lo siguienet: la filosofía no sólo se preocupa de encontrar teorías verdaderas. Si sólo fuera así y se rigiera por los criterios de verificación, haría lo mismo que las ciencias, es más, sería una ciencia. La filosofía examina racionalemnte posibilidades que exceden lo verificable. Muchas veces le interesa más la generatividad, la utilidad, el esclarecimiento de un campo nuevo que la pura verdad verificable. De ahí que, como han dicho muchos, el acuerdo en filosofía sea más difícil que en ciencia.

    El segundo es para los intervinientes que expresan su acuerdo con el hecho de que las teorías científicas evolucionan en el tiempo y su valor de verdad puede ir aumentando. Muchos han expresado que esa provisionalidad y carácter dinámico, demuestra que no hay una verdad absoluta universal, eterna y completa. Me gustaría que se añadiera que sí hay verdades absolutas. Un ejemplo son las verdades matemáticas y el otro son verdades que refieren a hechos específicos verificables. Ejemplo: “el dia tal cogí el metro” o “nunca estuve en Moscú”.

    • De acuerdo contigo en el segundo párrafo, pero el primero no sé si lo entiendo:

      Vivimos en la realidad y queremos/necesitamos conocerla. Creo que conviene una definición de filosofía como el intento de tener una explicación global, integrada de la realidad, con el hombre como centro de interés, desde donde se conoce y para quien se conoce.
      La ciencia me parece una sección delegada de la filosofía, con un método bastante fiable que garantiza un progresivo acercamiento a la realidad.
      Creo que estamos llamando filosofía al intento de, partiendo de lo que sabemos, rellenar los huecos para acercarnos a esa explicación global. Y claro, ahí tenemos menos armas… y peores, lo cual no empece para que la filosofía tienda a la verdad y busque métodos cada vez más fiables… (claro, en aquellos campos en los que los encuentra acaba en ciencia y se repliega un poco más para rellenar los huecos que todavía quedan)
      Seguramente ocurre que la necesaria actividad generativa, que inventa posibilidades no esté suficientemente compensada con la actividad evaluativa y de poda. Me ha parecido que JAM señalaba en varios lugares que ese es el camino que quiere emprender, que este es el camino que está emprendiendo.

      • Creo que me has entendido muy bien y que estamos de acuerdo, al menos yo subscribo lo que dices. Lo que admito es que yo soy un poco pesimista en cuanto a la posibilidad de acuerdo en filosofía, precisamente porque traspasa lo verificable y porque hay intereses muy diversos.

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