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Cuestión previa nº 1

La pretensión de una teoría científica o filosófica es ser verdadera. Por ello, debe aclarar previamente lo que entiende por “verdad” y enunciar los criterios que permiten reconocerla.

150 comentarios

  1. Una cuestión previa. En su libro da una definición de filosofía que me parece muy estrecha. La encomienda el estudio de la inteligencia y de las creaciones culturales. Eso es reducirla a Teoría del conocimiento y filosofía de la cultura.
    Además, da una visión demasiado cientificista de la filosofía. La filosofía es una actitud general ante la realidad, un modo de vida. Es plantearse problemas más que intentar responderlos. Aunque no está en esta tesis, ¿no podríamos comenzar dando una definición de filosofía que fuera más amplia que la que da en la página 27?

    • La filosofía -al igual que la poesía, el arte, la política-, la religión- son actividades humanas que tienen un contenido difuso, cambiante a lo largo de la historia. Cada una de ellas constituye una tradición de experiencia -filosófica, poética, religiosa, etc.-que va asimilando muchas cosas. ¿Las pinturas de Altamira son arte? ¿El Cantar de los Cantares es un texto poético o religioso? Como experiencia, la filosofía implica una búsqueda del conocimiento, un deseo de ir lo más lejos posible en la profundización de la realidad. Al comienzo de esa tradición lo opuesto a la filosofía era la ignorancia o la mera opinión o la mitología. Ahora, después de muchos siglos, la oponemos a las llamadas “ciencias particulares”. Es cierto que ese “amor a la sabiduría” ha ido estableciendo “demarcaciones” científicas. La filosofía se ha quedado sin demarcación clara. Me parece justificado determinar su contenido y, atendiendo a la tradición filosófica, creo que la definición que he dado recoge lo mas peculiar de su historia. Es un conocimiento de segundo nivel, que se eleva sobre la ciencia y aprovecha sus conocimientos y que se caracteriza por estudiar la fuente de toda actividad humana (la inteligencia), sus límites y posibilidades, el estudio de sus diferentes creaciones (desde la ciencia a la religión), y los criterios de evaluación de todas esas actividades. Como me parece que la función esencial de la inteligencia es dirigir bien el comportamiento, la filosofía termina en una ética. Un ejemplo: la economía es un actividad humana. La filosofía debe aclarar la génesis de la actividad económica, la índole de sus conceptos, los criterios de evaluación (científicos y morales). SIn duda puede haber otras definiciones de filosofía. Para mi esta tiene dos ventajas: es sintética y operativa. Recoge una visión general del ser humano y de su relación con la realidad, y permite saber a qué atenerse.

      • Desde mi punto de vista la filosofía es un método de conocimiento y como tal no tendría por qué centrarse en unos campos en concreto, ¿por qué no iba a estudiar la filosofía cualquier asunto por muy nimio que parezca? La verdad se esconde detrás de todo. En el Parménides de Platón se preguntaba el joven Sócrates si también había ideas de pelo y de basura, y Parménides le respondió que el pelo y la basura también eran objetos dignos y tan importantes para hablar como los grandes temas.
        Y si hay unos temas más afines a la filosofía como el de la inteligencia, la cultura o el concepto de verdad, que en el mundo de las ciencias vendrían a englobarse en la psicología o la sociología, se debe a que en este terreno no existen ciencias duras y por lo tanto la filosofía tiene aún poca competencia.
        Por otro lado, no veo por qué la filosofía tiene que terminar en una ética, me parece una visión quizás demasiado pragmática. Sería como decir que la ciencia termina en la técnica. El hecho de que ambas sean la parte práctica de estas vías de conocimiento no tiene por qué entronizarlas, me recuerda a cómo la NASA echa mano de los resultados prácticos a largo plazo de sus misiones para dar sentido de su existencia, como si el conocimiento de por sí no fuera lo suficientemente interesante.

        • Tal era el lema de William James: una idea debía juzgarse por su productividad. Cuando le preguntaron a Michael Faraday para qué servía su trabajo él respondió: “¿para qué sirve un niño?”.

        • Respuesta a Luis Hernaiz. No entiendo bien qué quieres decir cuando hablas de método.

          Comparto contigo que todos los campos lo sean de la filosofía, que no creo que se oponga a las ciencias si no que más bien las comprende, de modo que la ciencia es algo así como una delegación de la filosofía.

          Si he entendido bien lo que JAM explica en la página 27 de su libro, la Filosofía se ocupa de todo pero partiendo de la Inteligencia como fenómeno: 1º La inteligencia, 2º La cultura, 3º los mundos privados, 4º Los mundos compartidos, 5º las evaluaciones de todo ello. ¿Queda algo?

          Por otra parte me da que la inteligencia y la ética son inseparables: La inteligencia es el conjunto de procesos que permiten dirigir la acción. Dirigir exige evaluar las opciones (siquiera mecánicamente). Si la ética es la ciencia encargada de esa evaluación, de dirimir cual es la buena acción. Entonces, si el conocimiento (que es una acción) es interesante por sí mismo o no, es asunto que ha de dirimir la ética.
          Desde otro punto de vista, si la ética es la ciencia de la felicidad, es decir de la buena vida, es decir del buen modo de actuar. Es entonces la inteligencia la que se pone al servicio de la ética, y es la ética la que pone a la inteligencia a conocer mejor y a gestionar las emociones para actuar del mejor modo.
          Me parece que ética e inteligencia son dos perspectivas del mismo bucle.

          • Cuando me refiero a la filosofía como método de conocimiento quiero decir que es una vía para acceder a la verdad que tiene sus propias reglas. La guía de teléfonos es básicamente información, conocimiento, pero un conocimiento que aunque bastante acertado no se ha obtenido siguiendo ni la vía de la ciencia ni la de la filosofía. Por otro lado, cuando apuntaba a que la filosofía no tiene por qué terminar en la ética simplemente quería decir que no me gusta del todo la noción de “terminar” porque da la sensación de que la ética (que en este contexto la entiendo simplemente en su versión práctica) es más importante que la filosofía, esto es, que la parte teórica que la sustenta. Me recuerda al pragmatismo de William James que defendía básicamente que una idea debía juzgarse por su productividad. Cuando a Faraday le preguntaban para qué servían sus descubrimientos respondía: “¿Para qué sirve un niño?”. Lo que quiero decir es que tanto la filosofía como la versión práctica de la ética son igual de importantes. Pero me temo que al meterme en estas pequeñeces hago cierta la sospecha de Wittgenstein de que la mayoría de las disputas filosóficas se basan en discusiones lingüísticas por eso me parece un gran acierto la idea de J.A. Marina de crear un diccionario básico que delimite los conceptos principales que estamos manejando.

            • Te agradezco la perspectiva de ver la ciencia como método, pero me gusta más la definición clásica de “amor por la sabiduría”, así en general, que lo abarque todo. Prefiero que los métodos sean eso, los procedimientos que los amantes de la sabiduría diseñan y emplean para conocer mejor: El dialéctico, el fenomenológíco… y el científico (incluso el supersticioso si me apuras).

              Por otra parte creo que es mejor considerar lo útil o lo productivo en un sentido amplio. Es productivo el conocimiento si produce la satisfacción de conocer, es útil si me lleva a otros conocimientos…Así que le doy la razón a William James.

              ‘Importancia’ me parece que es un término relativo. Importante ¿para qué? o ¿para quién?

              Si la pregunta crucial es “¿ahora qué hago?” pues la ética es la encargada de dar la respuesta… aunque la respuesta pueda ser en algún caso conocer por conocer. Así que la ‘filosofía desligada’ sería en este caso la respuesta de la ética práctica.(no sé si lo he liado mucho, intento abreviar)

              Te invito a leer a Wittgenstein al revés: `la mayoría de las disputas lingüísticas son en realidad discusiones filosóficas’.

              Estoy de acuerdo con lo del diccionario.

            • (no sé si es posible, pero me gustaría que el moderador suprimiese el comentario anterior y este paréntesis, con esta redacción creo que me explico un poco mejor)

              Te agradezco la perspectiva de ver la filosofía como método, pero me gusta más la definición clásica de “amor por la sabiduría”, así en general, que lo abarque todo. Prefiero que los métodos sean eso, los procedimientos que los amantes de la sabiduría diseñan y emplean para conocer mejor: El dialéctico, el fenomenológico… y el científico (incluso el supersticioso si me apuras).

              Creo que en la brecha que se abre entre el estímulo y la respuesta reside la pregunta que funda lo humano: ¿y ahora qué hago?
              La ética intenta dar una respuesta global a esa pregunta. Queremos darnos una buena vida ¿que hacer para ello?. Pues bien, en la medida en que la filosofía y la ética ‘teórica’contribuyen a una buena vida (a mi todavía me gusta llamarla felicidad) son útiles o prácticas o importantes…Así que le doy la razón a William James. Si a Faraday o a otros les hacen felices sus descubrimientos pues para eso sirven, esa utilidad tienen, ¿puede ser algo más productivo?

              Sí creo que es más importante la ética práctica. Si uno puede tener una buena vida con menos filosofía ¿qué problema hay? (no es un condicional retórico) Pero si la ciencia o la filosofía no contribuyen a una buena vida ¿?

              En varios sitios se ha puesto en conexión el conocimiento y el lenguaje, no puedo aportar mucho, pero te invito a leer a Wittgenstein al revés: la mayoría de las disputas lingüísticas son en realidad discusiones filosóficas.

              Estoy de acuerdo con lo del diccionario.

  2. Tiene sentido considerar que la pretensión de una teoría científica o filosófica es ser verdadera. Sin embargo, la historia nos muestra que la “Verdad” no existe como tal en lo que respecta a las teorías. La historia de la ciencia (que tradicionalmente ha creído posible llegar a la verdad) no es más que la sucesión de teorías que han ido siendo desechadas por alguna u otra razón. Por lo tanto, a lo que se puede aspirar en el terreno de la ciencia es a que, de forma provisional, una teoría sea considerada como aceptable. Mucho más difícil parece esta concepción en el terreno de la Filosofía, donde está extendida la idea que las afirmaciones de un filósofo no son más que su opinión (esta es la dificultad del trabajo en equipo que aquí queremos superar).
    De ahí que se hayan buscado sucedáneos de “Verdad” que intentan superar esta limitación inicial: algunos ejemplos que conocen todos los estudiantes de 1º de Bachillerato serían: la verdad entendida como correspondencia, la verdad como coherencia lógica, la verdad como consenso, o incluso la sorprendente verdad entendida como utilidad. Estas verdades, pese a que no pueden calificarse de la Verdad absoluta, tienen su sentido en determinados contextos. Estoy pensando, por ejemplo en el tema del consenso en el terreno de la ética o la política. Pero ninguna de estas verdades puede atribuirse ser la Verdad.
    Otra cuestión muy diferente es cuál debe ser la actitud del filósofo o del científico ante su teoría. Si propongo un pensamiento filosófico, por ejemplo, en el terreno de la ética, con la idea que ese pensamiento es simplemente una propuesta subjetiva sin ninguna posibilidad de realidad, nunca será presentada o incluso defendida como lo que es: mi propuesta (que yo considero verdadera). Pero será necesario, tal y como afirma la tesis inicial, definir de forma clara qué entendemos por verdad.

    • Lo que llama teoría “aceptable” es lo que llamo “grado de verificación”. Atendiendo a lo que dices acerca de la historia de las teorías científicas, es cierto que el concepto “Verdad”, así, con mayúsculas, es una “idea límite”. Hay sólo un acercamiento progresivo. En este momento, por ejemplo, la física de las altas energías está mejor verificado que la teoría de cuerdas. ¿Sucederá lo mismo dentro de veinte años? No lo sabemos. Tienes razón y no la tienes al decir que una teoría científica no puede ser la Verdad. En primer lugar, la verdad de una teoría no puede demostrarse directamente, sino sólo mediante experimentos puntuales, que si están bien diseñados deben permitir la “falsabilidad” de la teoría, es decir, mostrarnos que la teoría es falsa. La teoría que sale indemne de mayor numero de pruebas es por el momento la mejor verificada. Creo que en filosofía no se ha llegado a un acuerdo porque se ha pecado de individualismo y de prepotencia. Los grandes filósofos han querido elaborar una visión completa del mundo. Tal vez tengamos que ir poco a poco. Este proyecto va en esa dirección.
      Creo que también puede haber “criterios de verdad” en el campo ético, y ya tendremos ocasión de debatirlo. No pueden ser los mismos que en la ciencia, porque esta se dirige a lo que hay, mientras que la ética se interesa por lo que sería bueno que hubiera. Pero en este terreno también podemos establecer algunos criterios seguros,
      Has mencionado alguno de los criterios que utiliza la ciencia . No estaría mal que hiciéramos una relación de todos ellos. El criterio de utilidad no es válido salvo en un caso. La aplicación técnica de una hipótesis científica la da fuerza. Si los cálculos me permiten construir un puente, su exactitud está mejor verificada que si el puente se hunde.
      .

      • Respecto a que la ética no debe tener los mismos criterios de verdad que los de la ciencia porque se basa en lo que debería haber en lugar de lo que hay, creo que siendo cierto, no sólo es aplicable a la ética sino a todos los resultados prácticos de la filosofía. Por ejemplo, en el campo de la política o de la educación las ideas filosóficas también se basan en lo que deberían ser y por lo tanto esta característica no es exclusiva de la ética.

        • En efecto, todas las ciencias prácticas pueden tener un aspecto “científico puro”, que estudia lo que hay, y otro “práctico”, que estudia lo que sería bueno que hubiera y como conseguirlo. Un ejemplo: la medicina. La patología es una ciencia teórica, la clínica es una ciencia práctica. En derecho, hay una ciencia que estudia la estructura de los sistemas normativos existente, otra la que trata de la evaluación de las leyes, la aplicación del derecho o la idea de justicia. En ética sucede algo parecido: tiene un doble criterio de verdad. Cuando estudia las morales existentes históricamente se rige por los criterios de la historia o de la antropología. Cuando quiere elaborar una ética universal, ha de apelar a otros criterios.

    • La verdad de una afirmación puede cambiar a lo largo de la historia, pero eso ocurre porque el enunciado que se emite refiere a sistemas complejos de enunciados cuyos términos varían.

      Las afirmaciones de la mecánica newtoniana acerca de la masa eran ciertas en relación a otros supuestos que son los que se han falsificado (por eejmplo la independencia del tiempo y del espacio) . Cuanto más atómico sea un enunciado, es decir sus términos de enunciación se refieran a objetos más elementales y bien definidos, más fácil será asignarles un valor de verdad. En el límite, con todas las condiciones de contexto controladas, podremos asignar valores de verdad o mentira a los enunciados, al menos a su mayoría, Eso es lo que ocurre en lossistemas axiomáticos de las matemáticas, donde se puede demostrar de forma categórica la verdad o falsedad de algunas afiramciones. Aún así los sistemas formales también tienen limitaciones (teorema de Gödel) y hay enunciados indecidibles sin salir del sistema.

      Ante la imposibilidad de definir con precisión todas las relaciones de un enunciado con el resto de enunciados posibles, la definición de verdad se complica, pero siguie siendo útil. No todos los enunciados tienen un grado de verdad equivalente. En particular, será más verdadero aquél que sea más compatible con una mayor número de enunciados potenciales (potenciales y, al menos provisionalmente, verificados).

      Para los filósofos que adoptan una actitud realista, aunque no sea un realismo ingenuo, existe la obligación de compatibilizar los diferentes enunciados, mientras que para otros con una visión construccionista, la realidad es creación de los mismos enunciados. En el primer caso, la compatibilidad entre enunciados será un valor a perseguir, en el segundo, incluso una imposición tiránica.

      En el mundo de la física, hay varias teorías exitosas que llevadas a su límite fracasan y no son compatibles. La priemera actitud de intentar acercarse a ella impulsa una labor de integración que pueda dar lugar a otra teoría más comprensiva (compatible con un mayor número de enunciados considerados verdaderos). Se establece así una dinámica evolutiva que genera nuevos enunciados y desecha los antiguos. Es el ejemplo de la teoría cuántica y la teoría de la gravitación, que precisan unificarse en teorías más abarcadoras, como la teoría de cuerdas u otras para ser compatibles. A su vez la síntesis genera nuevos enunciados que modifican las teorías constituyentes.

      • Estoy de acuerdo con lo que dices, si te he interpretado bien. Para ser verdadera, una afirmación tiene que ser coherente con las verdades aceptadas. Pero para comprobar esa coherencia no basta con la tesis inicial, sino que hay que desplegar todas sus consecuencias para comprobar si estas son también coherentes con otras verdades. ¿Es esto lo que sostienes?

        • Exacto, lo que además añado es que esta tarea sólo tiene sentid si se adopta una perspectiva realista. Si se cree que todo vale (ya sé que muy pocos sostienen esta afirmación tan extrema) o que le observador crea la realidad al obvservaral, este esfuerzo de “conciliación” sería inútil

          Hay dos dimensiones en las que se examina el grado de verdad de un enunciado, el de verificación del mismo con la realidad, que sería una dimensión vertical y la de coherencia con otros enunciados considerados verdaderos, una dimensión horizontal.

  3. Tengo una objeción de principio: la ingenuidad de su plenteamiento. Los filósofos han estado discutiendo durante 2500 años si existía la realidad, si en caso de que exista podemos conocerla, y en caso de que la conocieramos cómo podriamos saber que estábamos en lo cierto, y usted comienza por dar por evidente que la realidad existe, que es sistemática, y que podemos conocerla. Corre usted mucho. Por otra psarte, me parece una osadía negarles la categoría de filósofos a Nietzsche, Kierkegaard o Heidegger.
    Vayamos a los argumentos. Toda filosofía, como toda ciencia, se basa en un acto de fe. Creo que la razón es mejor que la poesía. Creo que la ciencia es mejor que la religion. Creo que mi mitologia es mejor que la suya. La busqueda de un principio absoluto no ha funcionado. Usted y los cientificos creen que la ciencia es el supremo grado de conocimiento, y lo fundan en realidad en que permite prever los sucesos y aplicar técnicamente los conocimientos. Eso me parece un “pragmatismo” total. Llaman conocimiento a lo que permite una aplicación práctica. De acuerdo, pero los resultados prácticos pueden ser de muchos tipos. Para resumir mi posicion cito a Paul Feyerabend,”Los logros de la ciencia moderna parecen importantes sólo si ya se ha aceptado una cierta visión de la naturaleza y un cierto propòsito de conocimiento. Sin embargo, hay muchas visiones así, y cada una de ellas ha engendrado culturas con “resultados” y con “conocimiento” que guían y dan contenido a las vidas de mucha gente. El hecho de que nuestros intelectuales de tendencia científica hablen de un progreso glorioso que las elimina no cambia la situación; sólo revela la falta de respeto que muestran los intelectuales por las formas de vida diferentes a las suyas. Por eso, creo que hay que corregir las primeras tesis:
    1.- Toda posible teoria se basa en una creencia no justificada. Cada creencia impone sus criterios de justificación, luego no hay manera de mostrar la superioridad de una teoría sobre otra.

    • Si afirmo que para que salga el sol mañana, debo sacrificar seres humanos, estoy cometiendo un error, ya que el sol sigue saliendo cada día, y, sin embargo hemos dejado de hacer sacrificios humanos. Así, sí existen teorías superiores a otras, e incluso puede haber teorías que tengan una justificación. Otra cosa muy diferente es que podamos hablar de Verdad absoluta e irrefutable.

    • Esto promete ponerse interesante. Gorgias ha entrado en liza con toda la artillería desplegada. Me parece muy bien. Responderé hoy a los argumentos, y dejaré para otro día comentar la mención que hace a los que he llamado “filósofos subjetivos”. Estoy de acuerdo en introducir esa nueva tesis, con una corrección. Los filósofos han buscado un principio absoluto del conocimiento, sin encontrarlo. No se puede demostrar todo. Hay, en efecto, que hay que aceptar algo sin posibilidad de justificarlo. Si llama a eso fe, estoy de acuerdo. Es verdad que hay un cierto pragmatismo en cuanto digo. El conocimiento no es un deseo platónico de sabiduría, sino la herramienta para sobrevivir que tienen –en mayor o menor medida- todos los animales. Permite interactuar con el medio. Inevitablemente nos tenemos que fiar de nuestros sentidos. Venimos con esa fe “de fábrica”. Si tropiezo con una puerta, no puedo dejar de creer que esa puerta es real. Los hindúes de estricta observancia tienen otra fe: afirman que la realidad sensible es una ilusión, y que la única realidad absoluta es la conciencia, el Absoluto. Dicen que lo saben por experiencia, pero es una experiencia que yo no he tenido.
      Sucede que cuando reflexiono sobre el conocimiento sensible, tropiezo con problemas elementales y con problemas complejos. El mas elemental es que mis sentidos pueden engañarme. Las ilusiones ópticas son un caso extremo. Uno más elaborado nos lo proporcionan la física y la fisiología. Nosotros vemos colores, pero en la realidad no hay colores. Hay solo ondas electromagnéticas. Antes de que apareciera la vida sensitiva en la Tierra, no había colores, porque son un fruto de la percepción. Este es un buen ejemplo de cómo funcionamos. Todo lo que recibimos de la realidad, lo recibimos a nuestra manera. A partir de esa subjetividad irremediable, intentamos ir conociendo lo que es la realidad. Nunca podremos convertir nuestro conocimiento es una copia de la realidad, sino en una representación “ficticia”, más o menos acertada, de ella. El científico es como un sastre que estuviera haciendo un traje a medida para un cliente del que sólo tiene referencias a través de otras personas.
      La fe en el conocimiento sensible es inevitable y a la vez es poco de fiar. Propongo que la nueva tesis quede así:
      1.- Toda posible teoría se basa en una creencia no justificada en la veracidad de nuestros sentidos.

      • Para JAM y Gorgias. Los resultados de las afrirmaciones de la ciencia con pretensión de verdaderos, ¿sons superiores a otros? Pues…en valor de verdad sí, en principio y casi por dfinición. En cuanto a sus consecuencias prácticas, propongo una situación:

        Puedo diseñar experimentos en los que hay un sistema físico que realiza una transición. Imaginaad que hay dos resultados posibles, uno que está acorde al “sentido común” y otro que sigue leyes físicas que son contraintuitivas para el lego (¡y de esas hay muchas!) para ponerlo dramàtico . Ponemos a unos sujetos que han de pulsar el botón A y el B según crean que va a ser el resultado. Si aciertan les dan 100 €, si no, les cae un jarro de agua fría.

        El que más gente crea en la opción de sentido común, no va a evitar que se mojen. Aunaque este mojarse no fuera en la “realidad externa”, su sensación sería de mojarse versus la prevista.

        Tengo una historia que me impactó al conocerla. Una persona en Suiza adquirió la malaria sin haber viajado a ninguna zona infectada. Se pudieron acotar posibles causas y parece que un Anopheles le picó en el aeropuerto de Ginebra. No parece que su falta de percepción del hecho le librase de sufrir la enferemdad. Claro que ello pudo ser una súbita creación de su inventiva que incluye una causa a posteriori. Peor francamente, este tipo de argumantación al final lelva a ser mucho más complicada que la alternativa de que hay una realidad externa, sea cognoscible en parte o no.

        Adelantándome un poco a futuras argumentaciones, ya el problema de considerar lo interno y lo externo me parece a mí una fuente monumental de problemas. Si el Hombre está EN la realidad y és el msimo real, dividir entre lo interno y lo externo parece segregarlo o alienarlo del mundo del que foram parte. Con el pretexto de no separar lo observado del observador, se hace todavía más, se elimina lo observado, todo es observador.

      • Esta referencia a los sentidos como final, me preocupa un poco. Estoy de acuerdo con lo que se quiere decir, pero entendiendo:

        a) Que nuestros sentidos no son lareferencia última, de nuevo la verificación cruzada con otros enunciados es necesaria. Nuestro sentidos son víctimas de ilusiones ópticas de forma inevitable. Sabemosque lo son porque podmos verificar con otras experiencias: medir la longitud de un segmento que parece más largo y ver que es igual
        b) de la misma manera, nuestros sentidos están en una “realidad aumentada” culturalmente por nuestros aparatos (podemos “percibir” longitudes de onda invisibles) y nuestras teorías, que también son instrumentos
        c) los sentidos no son sólo pasivos, proactivametn interpretan lo visto, están en relación con módulos superiores de la inteligencia que “rellenan Huecos” de percepción y/o priman una interpretación posible en caso de ambigüedad

        • Creo que estamos diciendo lo mismo. Los sentidos son la ultima referencia, pero no son de fiar. Por eso hay que corroborarlos. El caso de las ilusiones ópticas es muy ilustrativo. Veo que una linea es mayor que otra. Pero mido (que es también una percepción) y compruebo que son iguales. La medición me parece una percepción con mayor fuerza que la percepción inicial. Es muy buena la observación de que mediante la técnica hemos conseguido una realidad aumentada. ¿No te parecería más exacto decir “una percepción aumentada”? La realidad es siempre la misma. Por último, es verdad que en la percepción intervienen conocimientos superiores. Percibimos desde la memoria. Y eso hace, en efecto, que “primemos” unas interpretaciones sobre otras. Por eso, precisamente, no podemos fiarnos del todo de la percepción. ¿Estarías de acuerdo en conceder a la percepción una “fiabilidad bajo sospecha”?

          • Toda la razón del mundo, una percepción aumentada. Si he hablado de “realidad aumentada” ha sido en referencia al término que se utiliza en el mundo informático (“augmented reality”), no por su significado literal.

            Incluso lo de aumentada se debe entender no sólo en el sentido de ver más, sino de ver de una forma más inteligente, sería como una “empowered perception” (A veces cambiar de idioma permite captar una matiz).

            Es interesante, sin embargo que por la conexión con zonas de procesamiento no sensorial de las áreas visuales, la percepción no es nunca óptica sin más, es una percepción suplementada, censurada, comentada. Cuando vemos un objeto, el mero hecho de percibir sus contornos, es posible pro las hipótesis de alto nivel que hacemos sobre la imagen. Por eso los ordenadores que perciben con sensores “ingenuos” ven una imagen compleja, pero no perciben los objetos como nosotros.

            • Es cierto que en la percepción funcionan unos mecanismo “bottom up”, de abajo arriba, y otros mecanismos “to down”, de arriba abajo. Un ejemplo muy claro es la percepción de la escritura. Nos es imposible percibir el grafismo GATO sin leerlo. en este caso,la información Top down es poderosísima.

          • Precisamente porque la percepción es una “fiabilidad bajo sospecha” nacen la filosofía y la ciencia para reducir en lo posible la sospecha.

    • ¿Se podrán jerarquizar entonces todas aquellas teorías basadas en la misma creencia injustificada, es decir, todas aquellas vertidas dentro del mismo marco y que comparten criterios de justificación?¿no se trata aquí de buscar una “creencia no justificada” común?

      • Curiosa pregunta, que no se si interpreto bien. Hablas de jerarquizar las teorías que se basan en la misma creencia injustificada. (No sé si querías decir esto, pero me ha parecido muy intrigante) Si se puede hacer una ergometria de las evidencias, supongo que sería posible hacer una “ergometria de los errores”. Sería el envés oscuro de aquella. Cuantos más criterios vulnerara sería más errónea. Me parece coherente. Podriamos hacerlo.

        • Pues la verdad es que no había pensado en una ergometría de los errores. Podríamos probar.

          Se trataba en realidad de una respuesta a Gorgias que decía en su post:
          “1.- Toda posible teoria se basa en una creencia no justificada. Cada creencia impone sus criterios de justificación, luego no hay manera de mostrar la superioridad de una teoría sobre otra.”

          Y me parecía que la conclusión era errónea. De las dos premisas cabe concluir que no se pueden comparar dos teorías basadas en creencias distintas, pero al menos se podrán evaluar las teorías enmarcadas en una misma creencia ¿no?

          Por otro lado usted responde: “1.- Toda posible teoría se basa en una creencia no justificada en la veracidad de nuestros sentidos.”

          Es decir busca una creencia no justificada en la que podamos estar de acuerdo.

          En la linea de lo expuesto por varios de los participantes, se trata pues, cuando puedan disputarse la verdad dos sistemas, buscar otro que los integre.
          De nuevo parece que no podamos estar seguros de la verdad, pero podemos confiar en una dinámica verificadora, en un continuo afinamiento del conocimiento.

        • Una ergometría de los errores es un gran acierto. No sé si las mentiras podrían incluirse en los errores.

  4. Y añado:

    Toda teoría debe conocer los límites del lenguaje desde el que se postula.

    Que no nos frene la imposibilidad de alcanzar consenso sobre el absoluto, ya que una visión total de “la verdad” tan acertadamente entrecomillada no es que quede fuera de los límites del lenguaje cognoscible, es que directamente ni siquiera existe la posibilidad de extrapolar los diferentes lenguajes formales o informes, como el escrito, el matemático o el plástico entre sí. Existe une especie de creencia, que roza la leyenda urbana conceptual, que consiste en comportarnos como si la analogía fuera posible, como si pudiéramos llegar a los mismos conceptos desde diferentes lenguajes y parece ser que solo los códigos son analógicos. Al convertir por ejemplo “El Quijote” a dígitos, simplemente obtenemos una suerte de Quijote encriptado. Podemos hablar durante horas o incluso hacer un magnífico poema inspirado en un cuadro de Pollock, pero no podemos extrapolarlo al lenguaje escrito. Para este experimento colectivo alrededor de una creación que nos crea, entiendo que utilizaremos la lengua y no me parece mal como actitud tener muy en cuenta la existencia de lo incognoscible, precisamente para no caer en la tentación de crear un artefacto sustitutivo de la cosa en sí. Dicho esto, tampoco podemos cortocircuitarnos en las grandes preguntas, puesto que la idea misma de una filosofía o una ciencia implica una ignorancia esencial y un anhelo de superarla, esté o no a nuestro alcance por un lado vencer esa ignorancia y por otro compartir ese conocimiento.

    • Planteas un problema de extraordinaria importancia. La relación de la verdad con los diferentes lenguajes. El problema surge sobre todo entre el lenguaje natural y el lenguaje matemático. Lo que se piensa matemáticamente no puede pensarse en otro lenguaje. Cuando se utilizan términos o expresiones físicas en otros asuntos (por ejemplo, cuando se habla de relatividad, o de incertidumbre, o del caos) suele hacerse un uso espurio de esos términos, porque fuera de las ecuaciones en que se han formulado esas palabra no significan nada. Un ejemplo más sencillo: el concepto de espacio. La geometría habla de espacios de n dimensiones o de espacios curvos. ¡Y qué decir de la manida epresión “espacio-tiempo”! Nada de eso tiene sentido en el lenguaje natural. Pero esto es sólo una maravillosa demostración de la inteligencia humana. Somos capaces de crear los lenguajes que necesitamos para pensar las cosas. La historia de las matemáticas es un ejemplo sublime. Cuando los matemáticos se dan cuenta de que el lenguaje matemático que tienen no les permiten resolver ciertos problemas, inventan uno nuevo. Así sucedió con el álgebra, el cálculo infinitesimal, la geometría analítica, el cálculo de matrices, los números transfinitos, etc. Si alguno de vosotros sois matemáticos, sería estupendo que nos hicierais progresar en este tema. Por eso, no es verdad que el límite de nuestro lenguaje sea el límite de nuestro pensamiento, porque la inteligencia crea lenguajes nuevos si los necesita. Va, pues, mas allá del lenguaje.

      • Estoy completamente de acuerdo en que el límite de nuestro lenguaje no es el límite de nuestro pensamiento. Cuando Wittgenstein nos sugiere callar después de acotar el terreno de lo cognoscible, se refiere a un determinado lenguaje común a una parte de la ciencia, la filosofía y cualquier otra faceta del conocimiento. La información verificable que nos transmitimos es vastísima, incluso gugeliana, pero no infinita. El lenguaje es sin duda prodigioso, pero como bien reconoces, necesita, en ocasiones, saltar a otro universo conceptual, con otras reglas semánticas, para no chocar de bruces con su propia limitación.
        Por eso antes me refería a los límites del lenguaje desde el que formulamos una teoría en concreto.
        La pretensión de una teoría científica o filosófica es ser verdadera. Por ello, conociendo los límites del lenguaje desde la que es formulada, debe aclarar previamente lo que entiende por “verdad” y enunciar los criterios que permiten reconocerla.

        Reconozco que le expresión “conociendo los límites” es poco afortunada, incluso fea, seguro que se puede mejorar.
        Al fin y al cabo, el lenguaje matemático utiliza el símbolo de infinito con una naturalidad pasmosa, mientras que los sistemas filosóficos tiemblan de inquietud ante el concepto de Dios y caen al cajón de la subjetividad. Intento hablar desde el lenguaje común, verificable por todos nosotros, pero conociendo esos límites a veces tengo que prescribir el uso de otras formas de comunicación/ expresión. Por poner un ejemplo menos difícil que el de “absoluto”, me remito al concepto de “talidad”, el cual es relativamente fácil de comprender haciendo un dibujo con tinta china y sin embargo requeriría un grueso y árido volumen de texto escrito en prosa solo para arañar un significado parcial.

        • “Mejor si no lo hubiera escrito”. Tu has dicho, Jose Antonio, que solo después de escribir sobre un tema sabes lo que piensas sobre el. Seguramente el limite de mi pensamiento no sea mí lenguaje, pero el limite de la expresión de mi pensamiento si lo definirán los lenguajes que sea capaz de manejar o inventar. Por otro lado el alcance del mismo dependerá de la capacidad de descodificación de los receptores. Hasta que llegue el cable de Ray Kurzweil, balbucearemos nuestras ideas lo mejor que podamos, lo que no ha sido poco teniendo en cuenta el nivel de civilización alcanzado, en lo colectivo y las cotas científicas, filosóficas y artísticas, en lo individual. De todas maneras asumida esta limitación, me sumo a este experimento que me parece tan fascinante como impredecible.

          • Pues bienvenido al club, porque yo también creo que es impredecible. Es cierto que no podemos afirmar que conocemos algo hasta que lo hemos expresado en algún lenguaje. Esto es muy desasosegante. En algunas ocasiones, puedo decir que conozco una cosa, pero que sólo a través del lenguaje soy consciente de ello. Esa fue la constatación de Sperry en sus operaciones de “split brain”. Al separar los dos hemisferios, el sujeto sólo era consciente de lo que sucedía en el hemisferio lingüístico. Puedo querer u odiar a una persona sin ser consciente de ello hasta que no “me lo he dicho”. En otras ocasiones, sin embargo, no hay posibilidad de conocer nada fuera de la expresión, porque el conocimiento se basa en expresiones anteriores. El mejor ejemplo, la física. Sólo puedo pensar en el bosson de Higgs a partir de ecuaciones anteriores. Otra veces, el lenguaje va por delante de la comprobación. Es conocida la afirmación de Dirac: Mis ecuaciones con perfectas, pero no sé a qué se aplican. Todo esto me produce una gran admirción por la flexibilidad de la inteligencia, que usa el lenguaje unas veces como culminación y otra como comienzo.

        • Con las matemáticas ocurren cosas curiosas. Los axiomas se proponen como verdaderos, pero a partir de ahí, hay muchoss entes que se proponen construyéndolos. Claro, entoces su propia construcción es garantía de realidad.

          Ahora bien, las estructuras resultantes, aunque originadas por nuestra actividad, presentan propiedades inesperadas o permiten relaciones no previstas. Hay un cierto nivel de “descubrimiento” incluso en Matemáticas.

          • Creo que este tema ya ha salido en otro sitio. Los sistemas formales tienen una objetividad ideal, no real. Conviene llamarla “objetividad” para señalar que una vez pensados se oponen al sujeto porque en su definición incluye su propia legalidad. Por ejemplo de la definición del triángulo podemos deducir toda la trigonometría.

            • Hay un problema ubicuo de lenguaje con el todo y la parte. Cuando se opone ficción y realidad parece que las ficciones no sean parte de la realidad, cuando de hecho son procesos reales, producen efectos fisiol´´ogicos, orientan la acción. Quizás deberíamos adoptar la nomenclatura informática y hablar de realidades virutales. Toda realidad virtual tiene un soporte físico y unas reglas.

              Los mundos son perspectivas, creaciones, acotaciones específicas, pero están en la única realidad y son partes de ella. Es que si no, se nos cuela por la puerta trasera la idea de que hay tantas realidades como mundos, que ya sé que tú no dices, pero que es una postura muy defendida hoy en día.

              Con eso de la parte y el todo se´ producen muchas confusiones, es como si dijeras que una persona se compone de órganos y cuerpo. Me parece que no hay contradicción en admitir que todo es material, que el problema es un concepto pobre de materia, al que le cuesta incorporar realidades relacionales en lugar de sólo objetos.

              Una persona vive en su mundo, pero interactúa y se ve afectada por toda la realidad, sea percibida o no en su mente.

  5. Empiezo esta aventura un tanto asustada porque leo mucho nivel, en las cuestiones que el Sr. Marina plantea y en las aportaciones del resto de participantes, y la verdad, no sé si voy a estar a la altura.
    Me veo incapaz de dar un significado único de VERDAD. Podría decir, y simplificando mucho, que cientificamente hablando algo es verdad, cuando es demostrable. Juridicamente, un hecho será verdad, cuando resulte probado más allá de toda duda “razonable”, y filosoficamente hablando, no creo que haya un significado de verdad… y es que, estoy en un momento, en el que creo que la verdad absoluta no existe, todo es relativo…

    • Lo importante es que al terminar no estés ya asustada. La verdad absoluta no existe para la inteligencia humana. Pero eso no nos condena al relativismo. Hay afirmaciones mejor corroboradas que otras. No todas las opiniones son iguales. Por eso debemos medir el grado de verdad que tienen, su fuerza.

      • El relativismo es una peste que ha infectado a la filosofía del siglo XX. Sólo hace falta llevar las ideas a la práctica para ver que unas son mejores que otras. Las teorías físicas al aplicarlas a la técnica nos han llevado a la Luna, en cambio ¿a dónde nos han llevado las teorías sobre fantasmas?
        Creo que el relativismo se ha alimentado de varios malos entendidos. La Teoría de la Relatividad, que a pesar de su nombre es lo contrario de lo que parece, se basa en absolutos como la velocidad de la luz y la idea de que en todos los lugares del Universo las leyes físicas funcionan igual, y si se llamó Teoría de la Relatividad se debe a que las unidades gravitatorias (o aceleradas) tienen un espacio-tiempo independiente al de otras unidades.
        El relativismo también se nutre de teorías como la incompletitud de Gödel que algunos entienden como una negación de la verdad absoluta y por tanto una vía abierta al relativismo, cuando lo que demuestra es que matemáticamente los axiomas no se pueden mantener en conjunto por sí mismos, no son un Barón de Münchhausen que se sujeta en el aire tirándose de sus propios pelos. El hecho de que matemáticamente no podamos acceder a una verdad absoluta no significa que no podamos caminar indefinidamente en esa dirección.
        Hay además otros motivos que han contribuido al relativismo en el siglo XX: los grandes sueños filosófico-sociales del siglo XIX que cuando fueron puestos en práctica en el XX condujeron al mundo a un desastre. La popularización de la democracia y su sacralización: el hecho de que cada persona tenga una idea igual de respetable que otra (y útil en una votación) no significa que sus ideas sean igual de buenas. Y por último el resquebrajamiento de la verdad absoluta que representaban las ideas religiosas en occidente.

        • Tal vez haya que añadir el haber pensado que toda verdad, para poder ser considerada tal, debe ser absoluta. Para fundarla se buscó un principio, una verdad apodíctica, de la que derivar todo. La pretensión estaba condenada al fracaso. Una teoría progresiva, evolutiva de la verdad, considerada como un grado de verificación, nos permite salvar el escollo. No hace falta un principio absoluto, sino un proceso de “verificación” (verum facere) de hacer verdadera una afirmación. Me parece un a experiencia a la vez humilde y magnífica.

        • Todos los factores que citáis como causas del auge del relativismo me parecen ciertos, pero además, sociológicamente se ve impulsado por el marketing y por algunas corrientes psicológicas. “Sé tu mismo”, “Busca la verdad en tu interior”, “Si quieres puedes” son mantras que pueden ser positivos en un momento como palanca, pero tomados literalmente colocan al individuo como centro del Universo y garantes últimos de verdad.
          A veces esta vuelta a uno mismo se fusiona con un “naturalismo” que propone que la sociedad es la que nos corrompe, que el niño es naturalmente bueno. Lo mismo los pueblos primitivos a los que se mitifica, como a las “antiguas sabidurías milenarias”. Entonces, el propio desarrollo más que una construcción se convierte en un “retorno”, en una “liberación”. Esta ideología está detrás de muchas psicoterapias. Una cosa es atender, conocer y utilizar las propias emociones y otra pensar que son nuestro oráculo: “liberacion emocional”, “sigue tu intuición”, “la verdad profunda”. “Lose your mind and come to your senses” dijo un conocido piscoterapeuta (Perls) cuyos discípulos tienen en mi ciudad un montón de consultas. No está mal como ejercicio, pero tomado como consigna vital tiene consecuencias perniciosas.

          En nuestro país, salidos de una dictadura todavía se confunde el rigor y la disciplina con el autoritarismo. Quizás esto es también uno de los factores que influye en nuestros malos resultados educativos.

          • No creo que el individualismo cree relativismo. Las sociedades más individualistas, como la escandinava, no son nada relativistas. allí la ciencia o la democracia gozan de muy buena salud.

            • No tengo expereiencia directa de la sociedad escandinava. Puede que sea individualista, pero dedica considerables recursos al Estado de Bienestar y a proteger al débil. Yo no critico a las sociedades que respetan y valoran lo individual. Mi crítica iba más a esas ideologías en las que como “todo ya está dentro” del individuo, no hay más que desplegarlo y eliminar los obstáculos a “la realización personal”.

              Ví un video en Youtube con un diálogo entre Caludio Naranjo y José Antonio Marina en el que subyacía un poco esa polaridad. Ni qué decir tiene que yo en esa situación estaba del lado de José Antonio (y no por hacerle la pelota).

  6. Considero positivo que en la nueva tesis planteada no se haga referencia a la igualdad de todas las teorías, sea cuál sea, y esté fundamentada en lo que esté fundamentada; ya que esto significaría que todas las posturas u opiniones son igualmente válidas, lo que imposibilitaría cualquier razonamiento. Quitar a todas las opiniones todo el valor tiene como consecuencia dar a todas las opiniones todo el valor, sea cuál sea esa opinión.

  7. Comparto con AMZ la sensación de susto. Y comparto con usted que “todo trabajo de investigación lucha para alcanzar la verdad”. Ahora bien, dado que no pensamos en abstracto sino en situación, y que en el momento presente se considera verdadero todo lo que es conforme a la situación histórica del espíritu de una época determinada, nos vemos arrastrados al relativismo. Y creo que hay una buena dosis de relativismo en las primeras aportaciones. Al proponernos escribir un libro entre todos ¿no se mete usted en un jardín? ¿Podemos de verdad colaborar intelectualmente y aprender a pensar juntos? A diferencia de la experiencia científica donde pensar en equipo ha funcionado, la experiencia filosófica es exclusiva: cada pensador empieza de nuevo desde su subjetividad sirviéndose de materiales que los filósofos anteriores han elaborado pero, a la vez, sin plantearse radicalmente lo que usted propone: discutir proposición por proposición hasta conseguir una definición aceptada por todos ¿De verdad cree usted que es posible? Usted nos anima a pensar todos a la vez. Pero cada cual pensará por su lado ¿podemos construir una filosofía unificada como trataron de hacer los filósofos positivos vieneses en su enciclopedia de las ciencias unificadas? ¿hasta qué punto es necesaria? ¿No incurriríamos en un totalitarismo, en un pensamiento único? Tengo la impresión de que la filosofía está más cerca de la poesía, de la inventiva individual, de la hermenéutica –como mucho-, que del tipo de consenso filosófico verificativo que usted propone. A diferencia de la ciencia, parece que la clase de filosofía que se hace depende de la clase de hombre que se es. Y no acabo de ver que esto pueda corregirse. Seguiré colaborando, sin embargo, con todo el entusiasmo.

    • Los problemas prácticos sólo pueden resolverse mediante la acción. Vamos a ver si es posible esa filosofía compartida. Creo que sí. No nos sirve el precedente de los diálogos platónicos, porque están amañados. ¿Pretender un sistema único de filosofía es caer en el pensamiento único? En cierto sentido, sí. Lo mismo que sucede con la ciencia. Las cosmogonías son plurales y maravillosas, pero la teoría del Big Bang es más verdadera. Sin embargo, a partir de las verdades científicas (y filosóficas), cada uno puede y debe inventar su vida, y, si me apuras, elaborar su propia “filosofía subjetiva”. Vuelvo así al asunto pendiente desde uno de los primeros post. Cada uno de nosotros construye su propio mundo, en el que se interesa y descubre significados. Interpretaciones, que diría Rilke. Todos estamos en la misma realidad, pero cada uno vivimos en nuestro propio mundo. Si reflexionamos sobre él, si intentamos aclararlo, expresarlo conceptualmente, articularlo en una visión del mundo, estamos haciendo “filosofía subjetiva”. Diciendo “mi versión de la realidad”. Algunas de esas ideas pueden exportarse a otros mundos personales. Lo que pienso es que en temas que afectan a la vida de los demás, debo fundarme sólo en verdades compartidas, universales, justificadas. En mi vida privada, puedo seguir en mi mundo. Y contar su experiencia, porque, en este sentido,cada vida es una experiencia metafísica, un modo de resolver el problema del existir. ¿No le parece que así quedan a salvo el valor de lo universal y el valor de lo privado?

      • “Tu versión de la realidad” es lo que buscamos en tus libros y lo que a cada uno nos ayuda a formarnos la nuestra. Lógicamente, también la tuya se ha beneficiado de la de otros filósofos. Es interesante la inversión de papeles que has propuesto, pero al final creo que mas que una creación compartida, tendrás que escribir ” El bucle prodigioso 2.0″

        Una pregunta: cinco filósofos que te hubiera gustado que te hubieran propuesto (o te gustaría que te propusieran) este ejercicio.

        • Esto es un ensayo de “El bucle prodigioso 2.0”. La lectura es un antepasado no tecnológico de lo mismo. Todos tenemos que contar con la obra de otros filósofos. EL problema es ¿por qué siendo tan geniales no consiguieron nunca ponerse de acuerdo? Hay dos posibles respuestas (al menos). No estaban filosofando sobre la realidad, sino sobre su propio mundo, (es decir, sobre su manera previa de entender la realidad, interpretación que puede funcionar como si fuera la realidad misma) o no acabaron por ponerse de acuerdo en el punto de partida, y cada uno eligió uno distinto. ¿Conseguiremos salvar estos dos escollos?
          Respectp a los filósofos con quien me hubiera gustado colaborar: Aristóteles, Spinoza, Kant, Husserl y Sartre.

      • Aquí hay fragemntos que no me cuadran con otras cosas que has dicho. Cuando hablas de vivir en un mundo propio, se entiende que te refieres a las propias concepciones, la pesrpectiva única desde la que vives. Pero esa la que és única. Aunque sea una figura de lenguaje, si dices que cada uno de nosotros vive en su mundo individual, se puede entender que cada uno vive en su realidad. Ojo, hay mucha gente que dice precisamente eso, pero como yo creo haberte entendido que tú (como yo) creemos que la realidad es única, lo apunto por si acaso.

        Realidad que, como nos incluye y supera, no obliga a un pensamiento único, aunque invalide algunas afirmaciones

        • La distinción entre “realidad” y “mundo” es muy sencilla, y muy útil. Creo que viene de la biología. Von Uexküll dijo que todas las especies animales vivían en la misma realidad, pero que su “Umwelt” era distinto. El mundo de un murciélago no es igual que el mundo de un vencejo. Pero la torre que encuentran en su vuelo es la misma. Todas la personas que están esperando a que se abra el semáforo viven en la misma realidad, pero cada una de ellas lleva su propio mundo: su memoria, el modo de sentir su cuerpo, sus proyectos, sus creencias, los intereses que le han hecho estar ante el paso de peatones. Por supuesto, esos mundos se solapan en gran medida, y por eso podemos comunicarnos, pero tienen una parte diferente y por eso resulta a veces imposible entenderse. Un fanático confunde su mundo con la realidad y por eso es dificílisimo debatir con él. El pensamiento se caracteriza porque sabe distinguir -o al menos lo intenta- ambas cosas.

          • Me parece que hay una serie de capaz aquí: realidad, mundo(¿s?), mundos personales. Quizá sería útil hacer una distinción más. Partamos del acuerdo que existe una realidad (cambiante), en la cual vamos construyendo el mundo (humano), ahora bien hay diferentes ideas de mundo compartidas (culturales), y dentro de ellas muchísimos puntos de vista (algunos más cercanos al centro de una tradición, algunos más cercanos a las fronteras).

            Puesto de tal modo, creo que podemos acordar que todos confrontamos la realidad desde un punto de vista situado en el mundo. Esto permite entender (y creo que Merleau-Ponty hace un caso muy interesante al respecto) que todo punto de vista, por su situación, presupone un punto ciego. Esto es verdadero para todos los puntos de vista.

            Ello no nos arroja a una atomización inevitable de puntos de vista, sino a entender sensatamente que la objetividad a la que podemos aspirar es una “objetividad situada” (me parece que el término es de Weber). La búsqueda de dicha objetividad situada hace indispensable la apertura hacia el ámbito de lo intersubjetivo (un diálogo que busca relativizar el relativismo).

            Hasta ahí lo dejo de momento.

  8. Ahora mismo veo por mi ventana todo el campo nevado, lo cual para mí es una verdad absoluta, ya que percibo la realidad tal y como la veo, y eso no hace falta que me lo acrediten científicamente o jurídicamente, si es verdad que me lo podrán poner en duda, pero solo mas aya de la razón de percibir la autentica realidad. Por tanto creo que la verdad es el hecho probado hasta su punto máximo. Pero claro esto siempre dentro de una sociedad moral y ética.

    • Sin duda, tenemos que referirnos a la percepción como última fuente de verificación. Pero a sabiendas de que puede no ser suficiente. En vez del ejemplo de la nieve, ponga el ejemplo del sol. Todos vemos que se mueve, pero la astronomía nos dice que quienes nos movemos somos nosotros, no el sol. ¿Cual de estas afirmaciones tiene mas fuerza de verdad? Sin duda, la astronómica. Durante mucho tiempo se pensó que no había microbios, porque no se veían. Más ejemplos. Mi amigo Carlos Castilla del Pino estudio profundamente las alucinaciones. En esos fenómenos se tiene una clarísima evidencia de la realidad de lo que no se está percibiendo. Respecto al paisaje nevado. ¿Por qué sabe usted que no es una alucinación? Muy sencillo. Le preguntaría a alguien ¿ves lo mismo que yo? Saldría al exterior y tocaría la nieve, para que el tacto corroborara a la visión. Ese es un fenómeno elemental de verificación que se repite metodológicamente en la ciencia. Necesito verificar la percepción.

    • Víctor, eso de que la verdad más absoluta es la individual ¿no implicaría no equivocarse nunca?

      La verdad más cercana a cada una de las individuales sería una verdad promedio, Si formulamos una pregunta acerca de algo que se puede contestar como cierto o falso, ¿cuál es el promedio?

      Tampoco parece lo contrario ,que la verdad sea “democrática”. Puedes proponer que algo verdadero y verfiicable tiene mayor potencial de ser aceptado intersubjetivamente, pero la inversa no es cierta. La mayor parte de los pobladores de la Tierra creían que la tierra era plana en un momento determinado de la Historia.

  9. Verdades que parecían incuestionables hace unos siglos, o incluso tan solo hace unas generaciones, no lo son para la generación actual. La buena noticia de la pregunta que nos plantea el profesor Marina es que seguimos creyendo que podemos discernir entre lo que es verdad y lo que no lo es. Capacidad, por cierto, en entredicho porque “tu verdad puede no serlo para mí”. Volver a plantearnos el significado de “verdad” me devuelve a la infancia. Entonces y ahora, la verdad es algo que necesitamos para relacionarnos con los demás y no acabar hechos un verdadero lío nosotros mismos. La verdad filosófica o científica (en realidad, todo aquello que merece ser calificado como “verdad”), no es algo que yo invento y me pertenece; más bien, se trata de un auténtico descubrimiento. Las verdades que nos inventamos no duran mucho. Una señal inequívoca de la verdad es su persistencia y universalidad.

    • Por supuesto, la historia de la ciencia ha ido desechando afirmaciones que parecían verdaderas. Por eso podemos decir que ha progresado mediante el descubrimiento de los errores. ¿Ha sucedido así en filosofía? Unos post antes, Esteban decía que sí. También lo creo, pero no lo hemos aprovechado. Seguimos sintiendo tal admiración por las proezas intelectuales de los grandes filósofos, que no nos preocupamos por saber si era verdad lo que decían. En una ocasión le planteé esta cuestión a Ferrater Mora, y me dijo que la pregunta por la verdad de un sistema filosófico no era una pregunta pertinente. Creo que hay que distinguir una “historia de la experiencia filosófica”, es decir, del modo como gente extraordinaria se ha enfrentado a problemas complejísimos, y una exposición de los “logros” filosóficos. Por ejemplo, todos decimos que la historia de la filosofía son notas a pie de página de la obra de Platón. De a cuerdo. Pero ¿alguno de ustedes se declararía platónico? ¿Creen en el cielo de la ideas?¿Piensan que conocer es recordar?¿Opinan que el pensamiento es purificación?

      • Lo de las notas a pie de página de Platón siempre me ha parecido una frase sospechosa. Reconozco que Platon también, un poco.
        Hablando de reducir, creo que hay una frase de Marañon que dice que “Toda la historia del progreso humano se puede reducir a la lucha de la ciencia contra la superstición” ¿Como se valida un planteamiento filosófico? ¿Tiene que ver con eliminar los componentes personales, ideológicos o mitológicos? ¿Una filosofía validada no es casi una religión?

        • No, en todo caso una filosofía NO VALIDADA es una religión. ¿Cómo se valida una teoría filosófica? Esta es la cuestión que estamos dilucidando. Pienso que cuando la filosofía se refiere a la realidad, debe someterse a los mismos criterios de las otra ciencias. Cuando se refiere a lo que “sería bueno que hubiera”, debe someterse a los criterios éticos,que son diferentes. ¿Seremos capaces de encontrarlos?

    • Acabo de incorporarme, aunque desde el lunes he visitado la página. También “asustada” del nivel. Un nivel que merece, pero que no está acorde con mi formación. No soy filósofa, sino jurista. El comentario al que respondo me ha traído a la cabeza una cuestión que siempre me ha surgido: “La verdad y la historia”. ¿Quién sabe cuál es la “verdadera verdad” de la historia? Hay cosas que podemos comprobar, pero otras no y en cambio las contamos como verdades absolutas. No obstante, de vez en cuando las noticias nos informan de que aquello que creíamos irrefutable ya no lo es (“Científicos de tal … han demostrado que …”). Y desde la óptica jurídica, casi podría decir que no hay ninguna verdad (o muy pocas). Es un terreno en el que resulta claro que todo depende del lado del que uno esté (demandante o demandado), de lo que quiera o tenga en ese momento que defender … Y la propia interpretación de las normas, variable indefinidamente! Espero, no obstante mi ausencia de formación filosófica (estoy sólo vinculada a ella porque la necesito para vivir), poder aportar algo, aunque sean “preguntas” que puedan ayudar a dirigir el debate. A propósito de la duda sobre la viabilidad del proyecto, creo que aunque es difícil, sólo si todos seguimos esta generosa iniciativa con entusiasmo, podremos llegar a buen puerto.

      • Pues para no tener formación filosófica, has planteado dos problemas muy complejos: la verdad histórica y la verdad jurídica. Te propongo que nos ciñamos a tu especialidad, la verdad jurídica. ¿Por qué no sigues pensando en este asunto? Muchos juristas pretenden que hay una Ciencia del Derecho, pero, a mi juicio, sólo hablan de una Ciencia de las legislaciones, Algo así como la Ciencia de la historia del arte. Otra posibilidad es la evaluación de las leyes. ¿Son justas o injustas? Esto remite a los criterios éticos. Por último, la verdad de la interpretación de las leyes. Esto es la hermenéutica jurídica. ¿Qué interpretación es la verdadera? Hace tiempo escribí un estudio sobre el razonamiento jurídico y me pareció un tema difícil. O sea, que vale la pena tratarlo.

        • Perfecto. Pensaré sobre la verdad jurídica. Hace un par de años participé en un trabajo con otros compañeros sobre la prueba en el derecho de autor (la prueba es un medio indiscutible en derecho para tratar de conseguir la verdad). Me encantaría poder leer su ensayo sobre el razonamiento jurídico. ¿Dónde está publicado?

        • He pensado un poco sobre este tema y es dificilísimo. Intentaré seguir reflexionando (quiero leer “Ética a Nicómano”, una de las muchas fuentes…), pero puedo comentar la que a mí me parece que es hoy día una “interpretación verdadera”, aunque no siempre nuestros tribunales siguen esta regla. Según el artículo 3.1 del Código Civil, como criterio de aplicación de las normas jurídicas, “las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas”. Por tanto, no parece que haya una “única interpretación verdadera de las leyes”, sino que ésta debe cambiar para ser verdaderamente justa en función de estos criterios.

          • El planteamiento me recuerda mucho al de la interpretación musical. Veré si desde ahí puedo aportar algo.

          • El problema del verdadero significado de un texto nos introduce en el tema de la “hermenéutica”, de la interpretación. Lo trataron los teólogos medievales, que se enfrentaban a la interpretación de los textos bíblicos. Para resolver los múltiples problemas que planteaban afirmaban que se podían interpretar literalmente o espiritualmente (y en este caso, de forma alegórica, moral o mística). La interpretación es difícil por algo que tendremos ocasión de ver cuando tratemos del lenguaje. El significado no está en una frase de la misma manera que el agua en una botella, que si te doy la botella te entrego al mismo tiempo el agua. Una frase es un conjunto de pistas a partir de las cuales tengo que reconstruir la intención del emisor (que a veces no es muy clara). En eso, los lenguajes formales son más perfectos que los naturales, pero plantean otros problemas. En el caso de la interpretación del significado de una ley, algunas veces precisar el verdadero significado es muy difícil, por eso a veces hay que apelar a los principios del derecho para aclararla y a la jurisprudencia. Un tema muy interesante, sobre el que nos vendría muy bien que siguieras pensando.

        • En la “verdad histórica” me parece que sucede algo curioso. Tanto los hechos más antiguos que estudia la arqueología (me tomo la licencia de considerar historia a la prehistoria a pesar de no tener escritura), como los hechos más cercanos al presente son los que más potencial tienen de estudiarse científicamente. Es un caso en el que los extremos se tocan. En el caso de la arqueología porque es más fácil demostrar que los postulados son “más ciertos” ya que suelen ser muy globales y genéricos, del tipo ¿conocían la agricultura? Y en el caso de la historia más reciente porque hay cantidades ingentes de información que pueden ser rastreadas para validar una teoría frente a otra.
          Por otro lado, creo que la “verdad histórica”, la jurídica o cualquier otra de este tipo simplemente engloban lo que se conoce en ese campo, pero no requieren de un método especial de búsqueda de la verdad distinto al de la ciencia o la filosofía y sus versiones prácticas. A veces se habla de la “verdad histórica” como de un ente con cierto marchamo mágico, cuando en realidad engloba las teorías científicas, filosóficas y un montón de hechos heredados culturalmente que no dejan de ser verdades absolutas que nadie ha puesto en solfa.

  10. El relativismo es una consideración importante cuando se trata el tema de la verdad: el relativismo ético y cultural.

    • Pilar, para enriquecer el debate, ¿nos podrías explicar por qué es importante?

    • Creo que te refieres al concepto de relación y dependencia de los fenómenos entre sí. Gran parte del conocimiento parte de esa premisa. Lo que pasa es que utilizamos relativismo para referirnos a una suerte de “relativismo horizontal” donde se pierde el sentido de la perspectiva para dar el mismo (ningún) valor a cualquier teoría formulada. El relativismo entendido “a la manera” postmoderna, parte de una buenísima actitud inicial basada en la tolerancia y una actitud de no agresión entre las ideas, pero sin quererlo derrapa hacia el terreno de la tibieza y la laxitud, aparte de alejar de sí, cualquier posible evolución. De todas formas la filosofía postmoderna, no es la caricatura en la que la convierte su uso superficial.

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