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Tesis nº 7

El cerebro humano es social. La inteligencia humana sólo puede desarrollarse en un entorno social.

7 comentarios

  1. El ser humano es un ser social que sólo puede ser social por diversas razones. La primera, y fundamental viene dada por el desarrollo alcanzado en el momento del nacimiento: es totalmente imposible que un niño recién nacido sobreviva, sin cuidados, ni siquiera unas horas. Esto, unido al instinto de protección, necesario como hemos visto para la supervivencia, crea vínculos afectivos. Necesitamos aprender de los demás, imitando las conductas que vemos (gracias a las neuronas espejo), y es esa imitación la que posibilita la creación de la cultura: cada grupo aislado, resuelve los mismos problemas de forma diferente, y las diversas generaciones van aprendiendo esos rasgos culturales. La socialización es absolutamente necesaria para llegar a tener un comportamiento típico humano, y por lo tanto, somos lo que somos en función de lo que hemos aprendido y de quién lo hemos aprendido.

  2. Creo que la socialidad del cerebro/ser humano se basa en la necesidad de protección frente a amenazas externas, es decir, en que favorece la perpetuidad de nuestra especie.

  3. Somos y hemos sido en la medida en que hemos sido pensados, deseados. Somos en el hecho de ser mirados por otros y de mirarnos nosotros entre otros y a otros en la necesidad permanente que tenemos de espejos.
    Somos y seremos si al ser pensarnos nos vemos en otros.

  4. Esta tesis, con la que estoy absolutamente de acuerdo, me permite hacer dos consideraciones. La primera, sobre los recién nacidos. Es maravilloso y milagroso ver cómo entran en el mundo social (“El bucle prodigioso”, 2012, pág. 77). Actúan por absoluto instinto y es impresionante su capacidad de imitar. Merece ser destacada especialmente en los primeros años (aunque se trate en este libro más adelante) lo referente al lenguaje (sólo por la imitación son capaces de comunicarse!). Su inteligencia se desarrolla necesariamente en este entorno; no sería posible de otra forma. La segunda, en relación con las redes sociales. Es la necesidad de relacionarse la que justifica su existencia. Al margen de sus disfunciones (algunos sólo están para ver y saber lo que hacen otros y no para compartir nada), estoy convencida de que cumplen una importante función social. Y en ese entorno de redes sociales, creo que el cerebro también “se activa”. En alguna ocasión leí que las personas que más aportan son los que tienen “más masa gris” (aunque no sé si será cierto…). Me ha llamado también la atención la cifra de DUNBAR (150). Aunque creo que siguen siendo “demasiados amigos”, es claro que al final sólo “interactuamos” con los mismos. También en las redes tenemos “nuestro círculo de amigos” con los que desarrollamos nuestra inteligencia humana (al igual que en la vida real). En definitiva, creo que el entorno social es además fundamental para que puedan desarrollarse las ciencias (entre ellas, la jurídica, como se indica en las páginas 85 y 86, al hablar del “espíritu objetivado” o de la “cultura institucionalizada”) y sólo en este entorno pueden desarrollarse la transmisión del saber y el avance del conocimiento. Esto que hacemos es una prueba de ello.

    • Comentario a los cuatro.
      En efecto, los humanos nacemos en un estado de indefensión y no podriamos sobrevivir sin el cuidado de otros. Pero somos seres sociales tambien porque nuestro cerebro necesita la interacción para irse construyendo. Es una potentisima máquina de aprender y aprende las pautas que tiene alrededor. Los niños lobos aprendieron pautas lobunas. Además, el niño, en un espacio prodigiosamente corto asimila logros que la humanidad ha tardado cientos de miles de años en conseguir. Especialmente el lenguaje.

  5. Debemos aprender, y el aprendizaje es, por necesidad social. Necesitamos al resto del grupo para aprender a convivir con ellos, para, posteriormente, pasar a ser quien enseña a los recién llegados. Esta transmisión de conocimientos también se realiza en el área de los valores, aunque esto pertenezca ya al ámbito de la ética.

  6. La inteligencia humana es producto de dos factores: el potecial biológico y el entorno donde nos hemos desarrollado, el primero dado por el desarrollo cerebral que poseemos, ya que en los primeros años de vida se forman las estructuras neuronales, siendo éstas las que posibilitan el desarrollo de la inteligencia. Si bien es cierto ese desarrollo del entorno crea estìmulos que favorecen el despertar de ésta inteligencia y le permite descubrir formas y funciones que colaboran en el desarrollo de la inteligencia, no cabe duda que el cerebro humano se desarrolla en dentro de un ambiente social, pero no podemos prescindir que no todo el mundo posee las facultades bàsicas para desarrollar su inteligencia solo en un entorno social. ¿Qué sucede con las personas que poseen problemas neurológicos, ciertas discapacidades mentales?

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