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Tesis nº 16

El habla interior permite a la inteligencie ejecutiva dar órdenes a la inteligencia generadora.

4 comentarios

  1. Sí, pero no estoy muy seguro de que lo que le dice no venga (aunque no la agote) de la inteligencia generadora. Podría ser el taquígrafo y cronista de todo el “caldero”, el que recoge la opinión sintetizada a partir de muchas y le da orden temporal en el curso de una acción. El destilador del curso de acción, más un coordinador que un dictador.

  2. Todo esto introduce el espinoso tema del ‘yo”. ¿Quién habla cuando hablo? ¿Uno o muchos? Creo que aunque el yo fuera una ficción es una ficción útil. En mi opinión hablo yo aunque no conozca todo de mí y me parece que los lacanianos exageran cuando dicen que son “hablados” más que hablar

    • Jasapski, en tus dos post has demostrado una gran agudeza para detectar los problemas. En efecto, el lenguaje interior es uno de los modos que la inteligencia tiene de poner sus productos “en estado consciente”. Hay otros: por ejemplo el deseo, o los sentimientos, o las imágenes. La inteligencia ejecutiva actúa sobre esos contenidos conscientes.Los bloquea, los acepta o pide una nueva versión. Pero, además de esa voz que procede de nuestro dinamismo espontáneo, hay otra voz que procede de nuestro dinamismo aprendido, Por ejemplo, la voz de la conciencia que, en efecto, suele ser fruto de la educación o la presión social. Todos tenemos la experiencia de un “debate interior” entre lo que deseamos hacer y lo que pensamos que debemos hacer. En el modelo de inteligencia que manejo, esa segunda voz es la ejecutiva, porque una de las funciones ejecutivas es poseer un criterio de evaluación para juzgar las ocurrencias de a inteligencia generadora.
      Respecto del “yo”, voy a darte mi solución para aclararme en un tema esquivo, porque el yo hay que conceptualizarle a distintos niveles. Hay un organismo que actúa. Ese es el yo como sujeto activo, no reflexivo. Hay un sujeto que, ademas de sentir y actuar, reflexiona sobre el propio comportamiento. Y el lenguaje inventa la palabra “yo” para designar el origen de las ocurrencias y de las decisiones que tiene el propio sujeto. Así pues, el “yo” -tal como lo entiendo- en una palabra que designa un concepto: a saber, el que el sujeto encuentra al reflexionar sobre sí mismo como origen de acontecimientos mentales y físicos. El niño tiene que aprender a usar el “yo”. Los niños muy pequeños hablan de si mismos en tercera persona.

  3. Estoy muy de acuerdo con tu solución, y como ya se ve que el plano de la Física siempre está presente para mí, añado lo que una vez le dije a alguien, que soy un trozo del universo que se cree “yo” y que esa creencia me funda y me hace posible como “yo”. No, si al final voy a ser budista !! Sólo que para mi el yo está cargado de ventajas y para los budistas es una ilusión de la que hay que desprenderse. Eso les ocurre por creer en la reencarnación. Para mi desgracia, creo que de aquí a unos años ya me voy a librar de ese yo y me voy a disolver en el resto.

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