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Tesis nº 15

El lenguaje interior me permite conocer lo que piensa, siente o sabe mi inteligencia generadora.

5 comentarios

  1. El lenguaje es más importante de lo que nos imaginamos, el lenguaje crea cultura. Cuál será en definitiva el lenguaje interior de las personas sordo mudas? hablo al respecto porque tenemos niños en el internado sordo mudos, ese lenguaje interior de estos niños no deja de ser desconocido para nosotros, pero sus códigos utilizados por los niños sordos reflejan la característica del lenguaje natural, lenguaje gestual, tienen una forma diferente de estructurar la realidad, una evolución diferente del juego y del lenguaje; pero sin embargo aunque no puedan hablar, exteriorizan su mundo interior, lo que sienten, aunque más lento pero desarrollan la inteligencia generadora.

    • Es muy interesante eso que comentas de los sordomudos. Puede haber estructuras protolingüísitcas en nuestro cerebro por la filogenia. Los bebés tienen capacidades conceptuales que no se conocían (experimentos de succión monitorizada) y la interacción con los cuidadores introduce en una coreografía de intercambos: miradas, sonrisas, etc que es la precursor de la conversación.

    • Has planteado un problema muy interesante. Los expertos en psicologia de sordos han tratado este asunto. En el lenguaje hay que distinguir el “significante” y el “significado”. En el lenguaje hablado (y escuchado) el significado es el sonido. En el lenguaje de los sordomudos es el gesto percibido visualmente. Los niños sordomudos captan con facilidad la noción de signo y por ello progresan con facilidad. En cambio, es mucho mas difícil en el caso de los niños sordo-ciegos, un problema terrible que por razones que no vienen al caso he tenido que estudiar. En ese caso, lo difícil es hacer comprender el niño la noción de “signo”. El primer caso del que tengo conocimiento fue el de Marie Heurtin, una niña sordociega que además parecía demente porque tenía ataques de furia descontrolada. Sus padres la entregaron al cuidado de unas monjas. Una de ellas, sor Marguerite consiguió hacerla comprender la noción de signo y a partir de ese momento no sólo aprendió con rapidez un modo de comunicarse, sino que fue capaz de controlar su propia conducta. Este es un ejemplo de cómo la filosofía tiene que buscar información en muchos sitios.

  2. La importancia del lenguaje interior está fuera de duda. Es de gran ayuda en el avance de la investigación y en la resolución de problemas. En el libro me ha gustado especialmente la referencia a la inteligencia social (a la creación compartida). La creación compartida es “provocadora” (de una idea surge otra, aparecen nuevos puntos de vista). Y la idea del entrenamiento es fantástica. Sólo se pueden adquirir hábitos de esta forma, entrenándose. Destaco esta frase: “me propongo un proyecto y, dirigido por él, me esfuerzo en adquirir las competencias necesarias para realizarlo”. Es decir, “me entreno” para conseguirlo. Todo es cuestión de entrenamiento.

    • Por eso he propuesto muchas veces que en vez de llamarnos “profesores” deberíamos llamarnos “entrenadores”. Entrenadores en matemáticas, en fisica, en literatura, en inglés, etc. La moda del coaching tiene su justificación. Lo malo es que nos viene de un terreno poco científico. Pero, aun así, deberíamos aprender de esos profesionales. Sócrates fue un “coach” filosófico.

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