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Tesis nº 33

La dignidad humana ha encontrado su mejor definición operativa en el concepto de derechos prelegales (derechos subjetivos, innatos, derechos morales, o como quiera denominárselos) que a su vez han sido definidos como derechos humanos.

7 comentarios

  1. Una vez más, confirmo mi inmenso desconocimiento general y gran incultura para rebatir aspectos tan complejos y de tal magnitud. No obstante, el de dignidad es uno de esos conceptos que frecuentan mis inquietudes, motivo que me invita a reflexionar en voz alta y por escrito.

    Derechos… una palabra que me ha estado repicando el consciente, el subconsciente y el inconsciente casi toda la vida. ¿Puedo basar mi idea de dignidad humana en un concepto que no puedo abarcar? ¡Cómo cambia la perspectiva de un ser humano, según la edad y las circunstancias que le rodean! Hoy, cuando han confluido las noticias de la defunción de dos personas históricamente importantes (con resultados completamente contrapuestos respecto de sus acciones en la Tierra) como Margaret Thatcher y J.L. Sampedro, me pongo a rebuscar en el baúl de los recuerdos para tratar de sacar punta al concepto de dignidad.

    Desde mi punto de vista, el uso de la inteligencia llevó a los humanos, tiempo atrás, a la búsqueda de un argumento que tratara de defender, por un lado, o de cuestionar, por otro, las diferencias entre individuos aparentemente equiparables. Ricos y pobres, dominantes y dominados, capacitados e incapacitados… Creo que esa relación de poder fue siempre la base para establecer creencias ideológicas, derechos y obligaciones.

    La sociedad que yo he vivido desde mediados de la década de los sesenta hasta hoy ha tratado de imponer un concepto de derechos debido al que, a la vista de los resultados, yo me siento completamente engañado: ni todos somos iguales, ni todos tenemos los mismos derechos y obligaciones (subráyese obligaciones, por favor, palabra habitualmente olvidada). Además de educarnos para tratar de hacer las cosas bien, tendríamos que haber sido educados en una asignatura que nos permitiera conocer la maldad, el robo, la mentira y todo eso que se nos impuso como “malo”. Cuando se demuestra que lo malo se impone a la acción correcta, todo el sistema de derechos y obligaciones se viene abajo y, con ello, cualquier concepto de dignidad que se pretenda sustentar en ellos. La sociedad, como estructura de sustento lógico del grupo de individuos, se desmorona.

    Busquen los eruditos lectores qué sociedades ética o moralmente correctas, según principios que podamos transferirles desde el momento presente, han perdurado históricamente sin ser aniquiladas por otras más guerreras o agresivas.

    Por otra parte, actualmente estamos acostumbrados en gran manera a criterios de análisis basados en períodos de tiempo muy cortos respecto a la vida del Planeta y sus avatares, pensando (cuando menos en el ámbito popular) que tenemos una sapiencia magna por creer tener memoria y poseer artefactos que nos permiten recuperar y guardar información. Pero eso, a mi entender, es otra mentira: si tuviéramos memoria, si la legislación fuera igual para todos y existieran medios legales equitativos, bastaría que los fiscales se dedicaran a estudiar en las hemerotecas las noticias aparecidas y llevar a tanta gente pública a corregir sus desaguisados.

    ¿Qué tiene que ver todo esto con la dignidad? Simple, aparentemente: bajo los principios de mi educación y condicionado por el entorno que me rodea, mantendré mi dignidad procurando que ese entorno no afecte esos principios. Mi dignidad es un valor propio que nadie podrá arrebatarme, relativo a lo que yo quiero y me exijo de mí mismo, y que puede ser diferente del de cualquier otro individuo. El entorno y sus secuaces pueden dañarme de muchas maneras, como lo hacen a diario, incluso pueden obligarme a hacer cosas que yo no haría. Mientras la inteligencia de mi persona se mantenga fiel a esos principios (sin caer en la demencia o en alteraciones psíquicas), mantendré mi dignidad, a pesar de que, en algún caso, me viera obligado a actuar en contra de lo que haría en condiciones normales, puesto que creo que un animal puede sufrir alteraciones del comportamiento en condiciones anormales. Y yo, como mamífero de una especie altamente depredadora, no soy una excepción.

    Volviendo a la relación entre dignidad y derechos: a la vista de la insolvencia para llevar a buen término los derechos humanos en un sistema social aparentemente inteligente, mis principios básicos han sido modificados. El sistema es frágil, corruptible y corrupto; necesitamos crear nuevas unidades grupales que sirvan para dotar al individuo de derechos y obligaciones que se puedan defender y que LE puedan defender, que le permitan mantener SU dignidad de manera razonable sin sentirse constantemente agredido. Hasta que no lo consigamos, desde el punto de vista de mi educación e ignorancia, el individuo está en peligro, lo cual va en contra de lo que entiendo por inteligencia.

    Todo esto pasa, de nuevo, por considerar si existe un concepto de Derecho Universal aplicable a todos los individuos, o bien ese derecho es el devenir de la Historia por encima de cualquier decisión arbitraria y grupal de los Homínidos humanos.

  2. La formulación del principio de dignidad, como consecuencia de la formulación por parte de Immanuel Kant del imperativo categórica que instaba a no utilizar a un ser humano como un instrumento, sino como un fin en sí mismo, llega a su mejor expresión a través de los derechos humanos, tal y como hoy los conocemos. Sin embargo, los derechos humanos no nacen con Kant (ni tan siquiera con Locke, cuando propone en el siglo XVII el reconocimiento de la libertad de comercio y el derecho a la propiedad como principios inalienables). Los derechos humanos son tan antiguos como los propios seres humanos, pero no han tenido este nombre hasta hace bien poco. Desde hace siglos el hombre se ha preocupado del bienestar de los demás, de hacer justicia, aunque sea de forma egoista para no sufrir la desigualdad. Desde el Grup d’Educació de Amnistia Internacional Catalunya, (grupo al que pertenezco desde hace años) hemos creado un documento sobre la historia de los derechos humanos. Os pongo el enlace a la página para poder descargar su versión en pdf:

    http://www.amnistiacatalunya.org/edu/es/historia/pdf.html

  3. Ahora bien, desde la propuesta de Immanuel Kant, la vinculación a los derechos humanos se hace apelando al concepto de dignidad, que es un concepto abstracto y que nace desde el mismo momento en que es reconocido. Todos los seres humanos somos iguales en dignidad y en derechos. El Absolutismo, vigente en el siglo XVIII consideraba que los seres humanos éramos distintos los unos de los otros, en función de nuestro nacimiento. La Ilustración quiere acabar con esta desigualdad y triunfa la Revolución Francesa con el lema que todos conocemos: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Los derechos humanos son un paraguas para protegernos del horror de la discriminación y de la intolerancia. Por eso fue absolutamente necesario proclamar los derechos humanos en 1948 después de la terrible II Guerra Mundial y los crímenes contra la Humanidad que allí se cometieron. En el Preámbulo la palabra dignidad es uno de los elementos fundacionales de los derechos humanos, y en el artículo 1, vemos esa especie de homenaje a la Revolución Francesa y su lema: “Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

  4. No comparto la idea de algunos que consideran que los derechos humanos son el derecho natural eterno e inmutable al cual hacía referencia los Iusnaturalistas. Creo que los derechos humanos son una creación humana, y que, como tal, está determinada a ir avanzando a lo largo de los siglos.

  5. Existe la sensación que últimamente en temas de derechos humanos vamos retrocediendo. Tengo la sensación que mis padres fueron ganando derechos a lo largo de su vida (una vida muy dura) y que nosotros los estamos perdiendo si no luchamos por conservarlos.

  6. Respuesta a Gabriel. El concepto de “derecho” resulta complicado porque se ha naturalizado, casi “codificado”, con lo que se ha perdido la absoluta innovación que supone. En la naturaleza no hay derechos. Ni el león tiene derecho a comerse la gacela, ni la gacela tiene derecho a no ser comida. Los derechos son una creación de la inteligencia humana. El proceso, hasta donde llego, fue el siguiente. Los humanos somos seres conflictivos, y la más elemental manera de resolver los conflictos es la fuerza. Así ha sido durante milenios. No necesito el concepto de derecho si la fuerza es la última instancia. Es la decisión de no someter la vida a la fuerza, sino a valores abstractos (la paz, la justicia, la dignidad) lo que forzó a la invención del concepto de “derecho”. Es un sistema para proteger los valores y las normas. Me permiten hacer cosas que sometidos a mis solas fuerzas sería incapaz de hacer. Por ejemplo, estudiar, en el derecho a la educación. La evolución se ve con claridad al estudiar la propiedad. Durante milenios no hubo “derecho de propiedad”, sino, unicamente, “posesión”. Cada uno podía quedarse con aquello que tenía fuerza para defender. Cuando se reconoce el “derecho de propiedad” eso significa que va a ser defendido por la sociedad.

  7. No sé, pero si los derechos se naturalizan, que es lo que esta pasando, aparte de educar a nuestros hijos y formarles para un futuro mejor con posibilidades, abra que educarles para que puedan ser políticos, a que tengan poder de decidir sobre los demás, sean justas o injustas las decisiones que tomen. A sabiendas que eso hará que el sistema sea incapaz de soportarlo, haciendo que la convivencia de unos con otros sea imposible, pudiendo dar lugar a conflictos bélicos “la guerra”, La destrucción de nosotros mismos.
    O resolvemos el tema del poder, o todo en lo que creemos y nos hace ser mejores quedara desahuciado.

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