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Tesis nº 31

Las morales han intentado fundamentar la obligación en principios absolutos como Dios y la Naturaleza. Ninguna de estas soluciones ha tenido éxito. La definición de Dios depende de las religiones y, por lo tanto, no es universal. Y en el concepto de Naturaleza como principio normativo encontramos sólo lo que previamente hemos puesto en él.

5 comentarios

  1. Somos naturaleza, así que todas las soluciones que tomemos serán en este sentido naturales.
    Es verdad que la naturaleza no nos da normas del tipo “las relaciones heterosexuales son conformes a la naturaleza, las relaciones homosexuales lo son contra natura” pero también es verdad que todas las normas que nos demos partirán de lo que naturalmente somos.
    Como por naturaleza somos como somos, tenemos los problemas que tenemos. Inventamos para ellos soluciones que en la medida de su eficacia acaban o no triunfando (Fundamentar las soluciones en la religión o en una naturaleza deiforme es a su vez una solución que ha tenido y tiene una cierta eficacia… que se va perdiendo).
    Las normas que nos damos se fundamentan pues en la propia naturaleza del hombre pero no vienen dadas por ella, debemos crearlas.
    Insisto, cualquier solución a nuestros problemas, cualquier norma moral, será eficaz en la medida en que tenga en cuenta lo que naturalmente somos y lo que naturalmente podemos llegar a ser.

  2. Estoy de acuerdo en que somos naturaleza, pero en esa naturaleza caben muchas opciones éticas. Nuestra naturaleza no las predetermina. Era Sartre el que decía que en el hombre su existencia precede a su esencia, o sea que él creaba su propia naturaleza en el devenir de su vida (dentro del marco de lo posible, añadiríamos). Lo único no natural es lo imposible. Hay sucesos imposibles si realmente la naturaleza tiene leyes.

    • Caben muchas opciones éticas, pero creo que pueda ocurrir como en 2X=Y que tiene infinitas soluciones pero todas se reducen a una línea.
      Como somos algo más complejos que 2X=Y la cuestión se complica, pero encontraremos soluciones más eficaces en la medida que conozcamos las fórmulas que nos definen.

  3. Suelo distinguir entre “primera” y “segunda” naturaleza. La primera es biológica. Somos animales con un cerebro poderoso. La segunda es una “invención de la inteligencia”. Por supuesto la inteligencia en su funcionamiento neuronal es “primera naturaleza”, pero los resultados de ese funcionamiento -por ejemplo, los números transfinitos- no son naturaleza. Pues bien, respeto de nosotros mismos estamos intentando definir/construir nuestra segunda naturaleza. Para un científico la noción de dignidad no tiene sentido, porque no pertenece a la “primera naturaleza” que es la que él estudia. Forma parte de la “segunda”, que es una ficción, pero creo que una ficción muy inteligente.

    • Me parece bien la distinción “primera” y “segunda” naturaleza. Para construir eficazmente esa segunda naturaleza conviene conocer bien los materiales: la primera naturaleza.
      Usted defiende una idea de la inteligencia que comienza en la neurología y acaba en la ética. Pues eso. En base y condición de lo que somos construimos lo que podemos llegar a ser.

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