¿Pueden los padres educar a sus hijos?

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Hace ocho años fundé la Universidad de Padres online para ayudarles en la educación de sus hijos. ¿Es que los padres actuales son más torpes que los de antaño? No, pero la sociedad se ha vuelto educativamente más compleja y, por lo tanto, la tarea de educar más difícil. Además, hemos entrado en la “sociedad del aprendizaje”, lo que quiere decir que los que no quieran o no puedan aprender van a ser los “nuevos pobres”. Todos estamos preocupados por el futuro laboral de nuestra juventud, pero conviene recordar que el término “empleabilidad” está siendo sustituida por el de “learnability”, “capacidad de aprender”. Mi sueño es que los programas de la UP fueran una especie de “seguro educativo” en un momento en que todas las naciones están en estado de emergencia educativa.

En la educación intervienen tres agentes principales: la familia, la escuela y el entorno próximo (los compañeros) y social (económico, cultural, religioso, etc.). Sobre los tres hay que actuar si queremos tener una educación de calidad. La influencia de la familia en el éxito o el fracaso escolar está científicamente comprobada, por lo que sin su concurso no se podrá mejorar la educación. Nuestro objetivo es que los padres conozcan lo que pueden hacer directamente para desarrollar el talento de sus hijos, es decir para que desarrollen al máximo sus competencias intelectuales, emocionales y ejecutivas (perseverancia, resistencia a la frustración, capacidad de mantener el esfuerzo, etc.). En cada momento del desarrollo del niño o del adolescente, hay que actuar de manera distinta porque surgen posibilidades distintas y también problemas diferentes. Por eso, en la Universidad de padres las familias se matriculan según la edad de sus hijos. No queremos decir vaguedades educativas, sino ayudar en la práctica cotidiana.

Pero los padres también pueden influir indirectamente en la educación de sus hijos, mejorando el entorno educativo que va a determinar cada vez más su educación: la escuela, los compañeros, el entorno social, las nuevas tecnologías. También queremos ayudarles a aprovechar las oportunidades que existen y evitar los riesgos.

Todo el mundo habla de la necesidad de un “pacto educativo”. Desde la Fundación nos hemos puesto manos a la obra y hemos elaborado unos “Papeles para un pacto”, que esperamos que facilite su consecución. Quienes forman parte de la Universidad de Padres saben que no sólo reciben información útil, sino que están colaborando con una institución investigadora y, eso es muy importante, con un proyecto movilizador de la educación. Pensamos que el interés de las familias es la energía que puede movilizar al resto de los agentes educadores. Por ejemplo, sólo si ellas se movilizan tendremos el “pacto educativo”. La escuela, es sin duda, el centro del sistema de enseñanza formal, pero su eficacia resulta limitada si no cuenta con la colaboración de los padres. Espero no dejarme llevar por el entusiasmo cuando pienso que si la Universidad de Padres continúa creciendo acabaremos por mejorar la educación española. En este momento tenemos abierto el periodo de inscripción, si quiere colaborar con nosotros puede hacerlo en www.universidaddepadres.es.

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