“No es decente que la educación en valores cívicos sea alternativa a la religión”

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Diario de Teruel

En un país en el que se dice “te voy a dar una lección” cuando lo que quieren darte es un escarmiento no parece, de entrada, que exista demasiada querencia al aprendizaje. Y si además se han sucedido siete leyes educativas en el último periodo democrático desde la LGE de 1970 a la LOMCE de 2013, una media de una cada seis años es evidente además que nadie sabe muy bien qué hay que enseñar y cómo hay que hacerlo. “Uno de los problemas que hace que no progresemos es la ideologización de la educación, y los cambios de rumbo que esta provoca. Y la ideologización es a la educación como la mixomatosis al conejo. Acaba con ella”.

No lo dice cualquiera. Lo dice José Antonio Marina, Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia, catedrático de filosofía, autor de unos cincuenta libros que le han valido varios premios nacionales de ensayo y periodismo, fundador de la Universidad de Padres y una de las mayores eminencias en pedagogía de nuestro país.

Marina dio ayer una conferencia en Zaragoza -retransmitida vía streaming para Teruel- dentro del ciclo de Ibercaja Educar Para el Futuro con el título La Era del Aprendizaje. En ella sentó las bases de lo que él considera un periodo histórico singular, el que vivimos, en el que “estamos obligados a aprender continuamente, de forma que quien no esté dispuesto a hacerlo quedará irremediablemente marginado”.

Según Marina es vital para las futuras generaciones que los padres sepan dotarlas no solo de sólidos conocimientos, sino también de una filosofía de vida del eterno aprendizaje: “Tenemos que educar a nuestros hijos para un mundo que no tenemos ni idea de cómo va a ser. Las cosas cambian y se aceleran de un modo sin precedentes en la historia, y eso requiere un tipo de inteligencia que esté dispuesta a aprender durante toda la vida para saber adaptarse”.

Educar es ahora más complicado “porque el mundo es más complicado. Los niños están sujetos a otros estímulos, los padres a otras presiones, y a veces algo tan maravilloso como educar puede convertirse en motivo de angustia”.

Un completo disparate

José Antonio Marina denuncia que de poco sirve concienciar a los padres y apoyarles en la tarea de educar si después se encuentran con un sistema educativo “que es un completo disparate”. “Vivimos en la eterna improvisación”, asegura Marina. “La Lomce, como todas las leyes, tiene cosas buenas y cosas malas, pero no podemos permitir que se cambie la ley educativa cada dos por tres. La hemos vuelto a cambiar, media legislatura paralizada, no sabemos cuándo entrará en vigor, cuando lo haga no hay dinero para pagarla y para colmo la oposición ya ha anunciado que cuando llegue al poder volverá a cambiarla”. “Este baile no se puede permitir, es insoportable para todo el mundo, y un completo desbarajuste que nuestros chicos no se merecen”.

José Antonio Marina es autor del libro de Educación para la Ciudadanía (EpC) que editó la editorial SM, asignatura que fue suprimida tras generar una enorme polémica que el filósofo califica como “uno de los debates más tontos, infundados y estúpidos de la historia”.

El catedrático señala que “todo el mundo ha hablado de la asignatura sin haber siquiera ojeado el programa. Se dijo que era una defensa del matrimonio homosexual cuando no aparece ese término por ningún lado, se dijo que atacaba a la familia, cuando se remitía escrupulosamente al término de familia que recoge la Constitución Española. Se dijeron cosas tremendas como que la escuela no es el lugar para educar en valores morales. ¿Y entonces qué les enseñamos? ¿No vamos a poder decir a los niños que la mentira es mala, que la corrupción es mala?”.

José Antonio Marina, para quien no deja de ser curioso que la sustituta de la EpC en la Lomce Valores Culturales y Sociales en primaria y Valores Éticos en secundaria, “tenga un programa extremadamente parecido”, sostiene que es un terrible error equiparar la educación en valores y la religión. “La religión tiene sus funciones, muy respetables, pero no puede ser alternativa a la educación cívica. La religión tiene sus propias reglas, muchas afectan al conjunto de los ciudadanos pero otras solo a los católicos, por lo que no pueden ser alternativas. Afortunadamente la Ley permite que en los centros que quieran puedan cursarse las dos, y espero que muchos lo hagan”.

En cualquier caso la Lomce, también denominada Ley Wert, que fue aprobada en diciembre de 2013 con una enorme oposición política, social y educativa, no ataca los auténticos lastres que el sistema tiene en opinión de Marina.”Todos los informes internacionales dicen que para mejorar un sistema educativo no hay que mejorar los programas, sino los profesores y los equipos directivos de los centros. Y la Lomce no se ocupa de esto”.

Marina va más allá: “En España se podría pasar de un sistema educativo mediocre, que es el que tenemos, a uno de alto rendimiento en el plazo de cinco años, y sin elevar el coste”. ¿Cuál sería la tecla? Para José Antonio Marina invertir en formar a los profesores y a los cuadros directivos. “En Valencia se han hecho experiencias de este tipo que en un solo año han arrojado resultados espectaculares”.

Una institución para aprender a educar desde casa

La Universidad de Padres (www.universidaddepadres.es) es una iniciativa creada por José Antonio Marina hace cinco años para “ayudar a los padres en una tarea agradable y estimulante, pero que puede generar frustración”. El ritmo al que cambia el mundo y la cantidad de nuevos estímulos a los que están expuestos los niños hace que haya que dotarles de inteligencia creativa y adaptativa. “El mundo dentro de 20 años dará muchas oportunidades, muchísimas más que antes, pero será absolutamente feroz con quien no las aproveche”.

Miguel Ángel Artigas Gracia.

 

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