José Antonio Marina: “La equidad es compatible con la excelencia”

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Entrevista publicada en el diario El Mundo

El filósofo y profesor José Antonio Marina sostiene que pensamos no sólo para conocer, sino para actuar, y que el talento es, por tanto, «la inteligencia actuando de manera adecuada, brillante y eficiente». No triunfa el que es muy inteligente, sino aquel que toma las mejores decisiones y elige bien las metas: «El talento es el acto de invertir bien la inteligencia», señala. «Esta inteligencia puede cultivarse a través de una educación adecuada». De todo esto habla en su nuevo libro Objetivo: generar talento. Cómo poner en acción la inteligencia (Conecta), un libro optimista pero que, al final, saca conclusiones algo desesperanzadoras sobre la organización de la sociedad y sobre los políticos.

Suscribe la Ley de Abrecht: «Las personas inteligentes unidas en una organización suelen tender hacia la estupidez colectiva». ¿España, en conjunto, suele tomar malas decisiones?
Sí. España no ha tenido nunca talento político y por eso hemos tenido una historia tan convulsa y hemos perdido tantas oportunidades. Tuvimos una buena etapa, en la Transición, porque se eligieron bien las metas, al acordar de forma consensuada que había que seguir adelante. Después, hemos planteado metas que fragmentaban y hemos adoptado como política la cronificación de los problemas. Llevamos demasiado tiempo con problemas educativos… ¿De verdad no se pueden resolver? Necesitamos una nueva inteligencia política que sepa qué hacer con todo esto, que sepa cómo gestionar el futuro.
¿Se ha hecho de Ciudadanos? El otro día estuvo en un acto educativo de Albert Rivera y Luis Garicano.
No. Ni de ningún otro partido. Subrayó mi total independencia porque quiero trabajar para que la educación esté por encima de las ideologías. Elaboré el Libro blanco de la profesión docente por un encargo del Gobierno del PP y, cuando el debate de Educación para la Ciudadanía, me acusaron de ser el filósofo de Zapatero, a quien no conocía.
¿Se queda con la excelencia que defiende el PP o con la equidad por la que apuesta el PSOE?
Ambas son compatibles. Tenemos que ir a un socialismo de las oportunidades y a una aristocracia del mérito. En la educación obligatoria, la equidad es fundamental. La procedencia socioeconómica tiene una gran importancia en los resultados educativos. Por eso, la excelencia debe empezar, en muchos casos, por una ayuda socioeconómica a las familias y una protección especial desde Infantil. En cambio, al pasar a la educación voluntaria, la excelencia adquiere protagonismo. Por ejemplo, me parece sensato que, en los dos primeros cursos universitarios, las becas vayan ligadas fundamentalmente a la situación económica del alumno, pero que, a partir del tercero, la calidad de los resultados sea un factor preponderante.
El mundo ha cambiado mucho en poco tiempo, pero no parece que lo haya hecho la universidad. ¿Hay un desfase entre la formación con la que salen los estudiantes y las nuevas habilidades que se demandan?
Sí, hay un desfase. La Ley de Revans dice que, para sobrevivir, las personas, las instituciones y las sociedades necesitan aprender, al menos, a la misma velocidad en que cambia el entorno. En el caso concreto de la universidad, en España estamos muy retrasados. Hay universidades mucho más activas en EEUU y Reino Unido.
¿Nuestro sistema educativo sabe cómo sacar el máximo partido a la inteligencia de los alumnos?
Sabe cómo hacerlo pero no lo hace. Ni el sistema ni los profesores están preparados. No lo están, en primer lugar, porque los currículos son disparatados y, si los profesores están obsesionados con los currículos, no pueden enseñar a pensar a los alumnos. En segundo lugar, porque no tenemos formas de personalizar la educación. Y no es un problema de dinero, porque la tecnología permite que haya distintos ritmos de aprendizaje.
En el libro habla mucho de la memoria. Existiendo internet, ¿hay que aprenderse la lista de los Reyes Godos?
La lista de los Reyes Godos, no, pero la tabla periódica de los elementos, sí. La memoria es el órgano del aprendizaje, no se puede aprender nada si no es de memoria.Está desprestigiada por ignorancia y esto nos ha producido unos daños educativos colosales, porque se entiende que es simplemente repetir las cosas y no es sólo eso.
«Lo que distingue al virtuoso del mediocre sólo se debe al trabajo». ¿Para qué es importante el esfuerzo? ¿La letra con sangre entra?
No, la letra con entrenamiento entra. La inteligencia se amplía mediante la repetición de hábitos bien dirigidos. Toda buena enseñanza es entrenamiento.
En el libro habla de lo importante que es controlarse e inhibir los impulsos. La famosa investigación de Walter Mischel mostraba cómo a los niños que son capaces de esperar y resistirse a la tentación de una golosina les iba mejor de mayores.
Todo nuestro sistema de consumo está fundado en suscitar deseos muy fuertes y que desaparezcan inmediatamente para ser sustituidos por otros. La impulsividad está creciendo y es más importante que nunca reconocer que la primera función de la inteligencia ejecutiva es que hay que frenar el impulso para poder analizarlo.
¿Qué ha hecho el Ministerio de Educación con su ‘Libro blanco’?
Ahora todo está paralizado. En lo único en que estamos es en ese chismorreo del pacto.

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