Filosofía como servicio público

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Al inicio de su visita a México, como invitado de las fundaciones Ética Mundial de México, Hombre y Mundo, y de la editorial Anagrama, para promover el libro El bucle prodigioso y dar una semana de charlas sobre el amor, el carismático filósofo español José Antonio Marina ofreció una conferencia de prensa que bien puede calificarse como revolucionaria.

En apenas una hora y al responder extensamente, sólo cuatro preguntas, Marina dio un brusco giro a lo que muchos pueden considerar como filosofía y, desde luego, a la utilidad que se le da. Marina convirtió a esta disciplina, que suele considerarse tan poco práctica como la poesía, en un artículo de primerísima necesidad para las personas y las sociedades.

Veamos, más que un imposible resumen, un extracto de lo que dijo.


A PENSAR EN SERIO

“Yo me tomo la filosofía muy en serio. Creo que en este momento, la filosofía es un servicio público, el mundo necesita la tarea del filósofo. Pero del filósofo serio. Estamos acostumbrados a que la filosofía es la exposición de las ideas que cualquiera tiene sobre el mundo. Eso es muy interesante pero es una especie de biografía conceptual.

“Cuando hablamos de filosofía estamos hablando de una cosa seria. Tenemos una cultura que va muy rápido, donde cambian mucho las cosas, donde no tenemos una visión general de lo que ocurre, donde hay conocimientos muy sectoriales pero muy poderosos, donde los movimientos políticos están adquiriendo modalidades muy confusas…

“Ante eso no sabemos cómo pensarnos, cómo criticarnos y definirnos. Para eso necesitamos saber cómo funciona nuestra inteligencia, el valor que tienen sus creaciones y qué tipo de diseño del futuro vamos a hacer.

“En este momento, por ejemplo, quién puede decidir cómo vamos a educar a nuestros hijos, qué les vamos a enseñar. Los políticos no, porque no lo saben; los científicos no, porque cada uno sabe de su ciencia; los sacerdotes no, porque ellos son religiosos; los padres de familia, pero si están desconcertados.

“Quién puede decidir cómo educar a los chicos. Es una tarea tremenda, la tiene que hacer alguien que pueda mantener muchos hilos conceptuales en la mano, y no se me ocurre que pueda hacerlo alguien que no responda a este nombre casi mítico que es el de filósofo.

“Nosotros tenemos que trabajar para explicar el presente, para ofrecérselo a los ciudadanos para que ellos vean posibilidades del futuro. Pero explicárselos bien y, por lo tanto, toda filosofía tiene que ser sistemática e integrar muchos saberes distintos para explicarlo a la ciudadanía que necesita tener ideas claras. Por eso digo que la filosofía tiene que ser sistemática, rigurosa y un servicio público.

“Necesitamos formas de convivencia que estén aclaradas por esa especie de saber de segundo nivel (los de primero, serían disciplina como la física, la psicología o la economía) que se asoma al balcón a ver qué se hace y que intenta dar una visión clara, conceptual, comprensible de todo lo que hacemos, como el amor, pero también la política, las nuevas tecnologías…

FILOSOFEMOS TODOS

“En El bucle prodigioso hago un resumen del sistema de filosofía que he intentado organizar en un estilo que ha podido desorientar a mucha a gente. Porque siendo un sistema muy estructurado, lo quise exponer en forma de ensayo, ese género que intenta estudiar un tema como si se fuera a hacer una tesis doctoral, pero escribirlo como si fuera una novela policiaca. Porque hay que atraer a la gente al terreno de las ideas.

“En el centro de lo que he elaborado en estos años apareció una noción de la inteligencia de la que yo mismo me sorprendí, que está siendo avalada por la neurología y que dice lo siguiente:

“La inteligencia humana hace un juego magnífico porque proyecta cosas que son irreales, pero esa irrealidad nos permite subir a su nivel. Por poner una metáfora, hagamos una grúa que se puede ir autoconstruyendo, que va creciendo y creciendo y, una vez que llega a arriba, me puede subir a mí.

“La cultura del ser humano es un proceso en el que el hombre crea cultura y la cultura crea al hombre para que suba a ese nivel. En ese sentido, tenemos que hacer proyectos ambiciosos, nobles y éticos, porque si no volvemos a la selva y lo que tratamos con este bucle ascendente y noble es salir de la selva.

“La gran tarea de la inteligencia es que nos está redefiniendo como especie. ¿Qué somos? Unos animales listos. ¿Qué queremos ser? Unas personas dignas. Ahí la ciencia no tiene nada que decir. Si le digo a un científico o a un biólogo que el ser humano es algo diferente, me dirá que sí, que somos más listos, pero le diré que hemos creado un proyecto muy raro porque queremos comportarnos entre nosotros como personas valiosas, independientemente de lo que cada quien haga, y eso es raro: ¿Cómo vamos a tener todos la misma dignidad? Queremos crear una forma de convivencia que nos permita comportarnos como si fuéramos todos dignos, dotados de derechos, responsabilidades y ésta es una tarea maravillosamente complicada de la inteligencia.

“Ojalá todos los ciudadanos se dieran cuenta de que son protagonistas y de que pueden ser también beneficiarios de esta gigantesca aventura de la humanidad que es intentar ir más allá de nuestros límites.

“Creo que los filósofos somos gente de frontera, de vanguardia, debemos estar donde están los grandes problemas. Tenemos una enorme posibilidad que nos proporcionan las nuevas tecnologías.

“Debemos mostrar que la filosofía no es una tarea hecha por genios aislados que cuentan su historia y que no entienden a los demás. Es muy apasionante porque es la manera en que personas concretas se han enfrentado a los problemas del conocimiento, pero luego nos sirve para muy poco. A mí no me gusta darles historia de la filosofía a mis alumnos porque les hago un lío. Les digo que son hombres que han luchado por conocer la verdad y ‘A ver si nosotros lo hacemos también ahora’. Con el libro (que tiene una discusión on line) quiero ver si podemos hacer eso, hacer filosofía en conjunto”.

PERO… LO HAN HECHO MAL

Los filósofos ya no son los críticos de los sistemas, se le hace notar a Marina. “Es que han perdido la seguridad en sí mismos… primero, los filósofos en el siglo pasado lo hicieron muy mal: Heiddeger fue aliado de los nazis; otros, como Sartre, admitieron que el régimen soviético era lo mejor que había. No tuvieron objetividad, se ideologizaron. El filósofo tiene que tener potencia crítica, no puede ser sectario, tiene que estar alerta para ver si se está equivocando.

“Lo primero que tiene que hacer el filósofo, y todo ciudadano… La primera lección de filosofía para todo ciudadano debería ser: ‘Cuando alguien te diga algo, pregúntale ¿y tú cómo lo sabes?’.

“Las sociedades sin esos poderes críticos son vulnerables porque las puede engañar cualquiera. Una democracia con votantes sumisos e ignorantes no es democracia. Los ciudadanos tienen que distinguir lo verdadero de lo falso, lo sectario de lo universal, la verdad de lo que es sólo probable.

“Y eso no sólo en la ciencia, también en la ética. No es verdad que la ética no se pueda justificar. La ética no es una serie de normas que nos vienen del más allá, sino lo mejor que se le ha ocurrido a la inteligencia humana para resolver los problemas de la convivencia. ¿Qué pasa con la vida, con los bienes y su reparto, con el poder, con la resolución de conflictos, con la familia, la sexualidad y los hijos? ¿Qué pasa con los débiles? Son conflictos que todo mundo ha tenido que resolver, y como son soluciones, se pueden comparar sus resultados, lo que resuelven.

“A ver, ¿por qué si la mayor parte de las culturas aprobaron la poligamia en este momento no hay más que cuatro culturas que la siguen defendiendo? Pues porque (las demás) se dieron cuenta de que no era una buena solución. No es compatible, por ejemplo, con la igualdad entre hombres y mujeres.

“La función de la inteligencia no es conocer, sino dirigir el comportamiento aprovechando la información y gestionando las emociones. Si se trata de hacer ciencia, la inteligencia te debe guiar a hacer buena ciencia, pero también la puedes dedicar a hacer buenas relaciones de pareja.

Frases que definen al filósofo español
(La filosofía es necesaria) porque, al menos como yo la entiendo, es el saber que nos permite comprender cómo somos, cómo es la realidad, qué hacemos, por qué hacemos lo que hacemos, cómo podemos evaluar lo que pensamos y lo que hacemos, qué sentido (significado o dirección) tiene o debería tener lo que hacemos. Un ejemplo: las matemáticas, la física, la química, la neurología, tienen sus propios criterios de evaluación. Pero ninguna de esas ciencias justifica expresamente esos criterios. Lo hace la filosofía de las matemáticas, de la física, etc.

La filosofía es un saber de segundo nivel, que se vuelve sobre la inteligencia y sus creaciones, para comprenderlas y evaluarlas. Por eso en este momento la filosofía tiene que ocuparse de las nuevas tecnologías, que, por cierto, plantean problemas apasionantes sobre la inteligencia humana. Para nuestra vida social y política también es necesaria la filosofía. Un filósofo posmoderno, Jacques Derrida, defendió que la “filosofía era un derecho humano”. La razón que aducía es interesante: los derechos humanos se basan en la filosofía y no podemos saber nada de ellos sin un conocimiento filosófico. Y, además, la filosofía nos cuenta el gran relato de la humanidad.
Fragmento de El bucle prodigioso (Anagrama)

Manuel Lino / El Economista

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