El profesor Marina defiende la educación como generadora de talento

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José Antonio Marina ha ofrecido una charla dirigida a partes casi iguales a profesores y alumnos.
El IES Brianda de Mendoza continúa celebrando su 175 aniversario y lo hace de forma brillante. En este caso, invitaba al profesor José Antonio Marina que divirtió al numeroso público que asistía a escucharlo intercalando chistes y anécdotas en su disertación sobre la educación, en la que defendía que se debe enseñar para que los alumnos desarrollen su talento, lo que les permitirá alcanzar sus metas.
“Debemos pensar que hay que enseñar a los adolescentes para que rediseñen su cerebro, nosotros, los maestros, podemos ser los entrenadores, pero sois los adolescentes los que debéis diseñarlo” expresaba Marina que continuaba defendiendo que de esta forma adquirirán los alumnos talento.

“El talento es capaz de elegir metas y movilizar todos los elementos necesarios para conseguirlas. El talento es posterior a la educación, antes solo hay biología” defendía Marina. Por eso, hacía mucho hincapié en la necesidad de que los profesores enseñen a los alumnos.

“Debemos ser conscientes de que los profesores somos un cuerpo de elite y empezar a enseñar, porque de lo contrario aparecerán entrenadores personales que enseñarán, porque ahora hay entrenadores para todo” declaraba el ponente. Defendía que hay que prepararles para que puedan enfrentarse al mundo actual, que tiene unas características muy cambiantes.

“Es necesario que seamos conscientes de que en los trabajos que haya a partir de ahora, habrá que estar en permanente formación. Cada cinco años, habrá que reciclarse y para eso, tenemos que prepararlos, enseñarles a formarse y fomentar que lo hagan” propugnaba Marina. Enumeraba cuatro características del mundo al que tendrán que enfrentarse los alumnos de ahora.

“Éste es un mundo globalizado, con mucha competencia, con tecnologías y ciencias avanzadas y que ofrecerá grandes oportunidades a quienes tengan las capacidades y marginará a quien no” relataba, de ahí que instara a enseñar esas capacidades, para hacer al alumnado competitivo y desarrollar su talento.

Marina, en su charla, apostó por varias cosas que hay que enseñar como a no tener miedo, a ser capaces de decidir, a fomentar la cultura del esfuerzo… “Tenemos la obligación de enseñarles. ¿Quién tiene que hacerlo?” cuestionaba Marina y se respondía: “Quien enseñe debe tener un conocimiento general, con conocimiento crítico, porque a quien no tiene pensamiento crítico le toman el pelo y es muy desagradable que le hagan eso a uno” argumentaba. Y resaltó la necesidad de que sean docentes los que diseñen un sistema educativo y no los políticos.

Aderezó su discurso con chistes, bastante graciosos (el público se carcajeó en múltiples ocasiones), y anécdotas. También, hizo de profesor cuando incluía en su charla una clase sobre “enamoramiento”, que cumplía un papel de parábola, capaz de extrapolar el análisis de este sentimiento a otros conocimientos globales.

El salón de actos del IES Brianda de Mendoza se llenó para escuchar al profesor.
Aprendizaje y nuevas tecnologías

Marina dedicó parte de su discurso al aprendizaje gracias a las nuevas tecnologías. “No soy tecnófobo, pero hay una verdad incontrovertible: un burro conectado a internet, sigue siendo un burro” argüía, quería defender que los buenos alumnos lo son más con nuevas tecnologías, pero además estas permiten que las personas que aprenden a diferentes velocidades puedan estar en las mismas aulas.

Explicaba esto: los alumnos que aprenden más despacio pueden llevar su ritmo y no descolgarse, pero también, quienes aprenden más deprisa no se descuelgan tampoco. Así, defendía que se pueden hacer programas adaptados a cada uno. En este sentido, indicaba que es importante motivar a los alumnos.

Divertido, Marina señalaba que hay que motivar a los alumnos sobre cosas que no les interesan y eso no es fácil. “No podemos despertar deseos nuevos, así que tenemos que motivar en los que tienen. Esto es una mala noticia. La buena noticia es que tenemos herramientas para hacerlo” decía Marina que indicaba que hay que conseguir la felicidad de los alumnos: motivar dando premios.

Para conseguir la felicidad de otros, tenemos que saber qué es. Su definición: “La felicidad es la armoniosa satisfacción de nuestras tres necesidades: queremos pasarlo bien, necesitamos sentirnos vinculados y reconocidos por otras personas y todos tenemos necesidad de sentir que progresamos”.

Así, propugnaba que los profesores traten de enseñar haciendo que lo pasen bien, darles ánimo diciéndoles que lo han hecho bien y reconocer que están progresando. “Esta es la astucia demagógica, unir la motivación a un premio, felicitación o reconocimiento de progreso” resumía. También, indicaba que los docentes deben ser resolutores de problemas y que colaboren todos los profesores juntos, no de forma aislada cada maestro. “Un centro educativo entero es el que educa” aseveraba.

Apostaba Marina también por la participación de los padres, que es algo que trata en la universidad de padres, donde los progenitores se matriculan según la edad de su hijo y se les orienta sobre los aspectos donde deben hacer hincapié en cada momento. Y, por supuesto, apostó por la innovación en la educación escolar.

Concluía, asegurando que los recortes perjudicarán. También, que tenemos buenas escuelas, pero estamos estancados. “Los profesores debemos formarnos más, porque las cosas están cambiando mucho” y añadía que “hay profesores excelentes y un montón de caraduras y somos nosotros los que debemos exigirnos más y decir la cantidad de cosas que se están haciendo muy bien y que no se dan a conocer” terminaba Marina.

Laura Rincón. Guada Qué

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