Crowd

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La palabra crowd (multitud) está de moda. Internet ha propiciado un nuevo tipo de relaciones sociales y de cooperación. Piense en Wikipedia. ¿Quién la ha elaborado? Decenas de miles de personas, que han ido produciendo, refinando, criticando, perfeccionando el contenido. Es una creación compartida, una muestra de crowdwisdom, es decir, de sabiduría compartida, que emerge de la unión de muchas inteligencias individuales. En 2004, James Surowiecki escribió un libro titulado La sabiduría de los grupos: por qué los muchos son más inteligentes que los pocos y cómo la sabiduría colectiva da forma a los negocios, economía, sociedades y naciones. Por su parte, Howard Rheingold escribió Smart Mobs: The Next Social Revolution es decir, las multitudes inteligentes y la próxima revolución social. Según Rheingold, los “smart mobs” son un indicador de la evolución de las tecnologías de comunicación y son estas las que otorgan poderes a las personas.

Otro término que hace referencia a la multitud es crowdsourcing, acuñado por Jeff Howe en junio de 2006 en un artículo de la revista Wired, “The Rise of Crowdsourcing” (El ascenso del crowdsourcing). El crowdsourcing es un modelo de producción y resolución de problemas. Normalmente, los problemas se difunden a un grupo de personas desconocidas mediante una convocatoria abierta para que estas los solucionen. Los usuarios sugieren soluciones y también revisan las soluciones para encontrar errores o mejorarlas. En algunos casos, este trabajo está bien recompensado. En otros, la única recompensa es el prestigio, o la satisfacción intelectual. Las soluciones de crowdsourcing pueden ser de aficionados que trabajan en su tiempo libre, o de expertos o de pequeñas empresas que eran desconocidos para la organización que expuso el problema.

Otra novedosa presencia de la comunidad es el crowdfunding, la posibilidad de que muchas personas, con pequeñas contribuciones, colaboren a la realización de un proyecto. Así puede tenerse la satisfacción de participar en proyectos grandes aunque se tengan muy pocos medios. Si quieren participar en uno, les invito. En la fundación que presido hemos puesto en marcha, desde hace ocho años, la Universidad de Padres, un programa para ayudar a los padres en la complicada tarea de educar a sus hijos en un mundo vertiginoso. Un grupo de especialistas en aprendizaje, apasionados por la enseñanza y la investigación, ponemos a disposición de los padres los mejores programas para que niños y adolescentes amplíen su talento gracias a la educación. La neurociencia nos dice que el talento no está al principio, sino al final de la educación, y queremos aprovechar esta buena noticia. Si quiere hacer posible este gran proyecto –y de paso, que sus hijos se beneficien de él, matricúlese aquí: www.universidaddepadres.es, Ahí les espero.

Revista Tiempo. 05 de junio de 2.014

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