Episodio 4x08
¿Puede haber guerra entre naciones democráticas?
Cuarta temporada: Destapando la gran estafa
El presidente Trump ha dicho que EEUU necesita Groenlandia y que por las buenas o por las malas, lo tendrá. Si invadiera la isla sería un evidente casus belli que enfrentaría a Estados Unidos y a la Unión Europea, que tendría que salir en defensa de Dinamarca. Sin embargo, ambas naciones son democracias consolidadas y muchos politólogos afirman que existe una ley histórica que asegura que nunca ha habido una guerra entre naciones democráticas.
La Teoría de la Paz Democrática postula que las democracias son menos propensas a entrar en guerra entre sí debido a normas compartidas de resolución pacífica de problemas, instituciones transparentes y la rendición de cuentas de los líderes ante los votantes, aunque también se critica por justificar intervenciones militares en países no democráticos, sugiriendo que las democracias son más pacíficas con otras democracias pero más agresivas hacia regímenes autoritarios, buscando una «paz perpetua» a través de la expansión democrática.
Pero Trump no tiene ideología más allá de su propio poder, del mismo modo que no tiene un sentido de Estados Unidos como objeto más allá de su propia persona. En esta vertiginosa disolución de los límites, hay poco que pueda frenar su hambre de poder ilimitado. Con los recursos de la nación más rica del mundo y el ejército más poderoso a su disposición, Trump reclama una licencia sin fronteras para volverse contra sus supuestos enemigos. A pesar de todas sus aspiraciones pacifistas, Trump ha recurrido a la fuerza. Su segundo mandato se ha caracterizado por amenazas agresivas y actos de violencia militar contra objetivos extranjeros, llevados a cabo sin informar al Congreso y mucho menos sin solicitar su aprobación previa.
Las democracias son los sistemas políticos más inteligentes, pero necesitan aprender más, porque la mayoría de los problemas con que nos enfrentamos necesitan más y mejor saber, no basta con voluntad política y autoridad.
Atribuciones:
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- “Battle in Space – Soundlufs
- “Dramatic Suspenseful Orchestral Trailer” – AudioZen
- “Star Spangled Banner” – gballx
- “Imperial Order” – SpaceStockFootage
- “March” – alexbird
- Entradilla y cierre: “The Comedy” deplaincask
- Música de fondo: “Dark Comedy” de AudioAgent
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«Si vis pax para bellum», decían los romanos. La paz se deriva de la fidelidad a u orden social e internacional que viene impuesto por el poder, y más concretamente por el poder militar. Esto explica la máxima acuñada por los romanos que encabeza este comentario. Ellos hablaban de «la paz romana», es decir, la paz impuesta por el imperio. La palabra «imperio» viene del verbo «imperar», que a su vez significa «acción de poder», es decir, ejercer poder. A lo largo de la historia, todos los pueblos han estado sometidos, de forma más o menos directa o indirecta, a la influencia de imperios y, curiosamente, la paz ha sido siempre más evidente en tanto los imperios eran más sólidos. Quiero decir que la paz ha sido casi siempre impuesta por quien tiene el poder, y cuando no ha habido un poder dominante, ha sobrevenido la guerra. Tristemente es así. Yo no creo en esa teoría de las democracias. Las Guerras púnicas tuvieron como protagonistas a dos repúblicas: Roma y Cartago, con capacidad para negociar la paz, pero la guerra no paró hasta que se impuso una de las dos. Decir que Estados Unidos no es una democracia plena me parece un tanto atrevido. Lo que pasa es que, a su vez, es un imperio y su vocación imperial monta tanto o más que su vocación democrática. La paz de la que ha gozado Europa Occidental desde 1945 ha sido «la paz americana» y ahora que este dominio imperial empieza a tener fisuras, la paz que hemos vivido a su amparo empieza a estar en duda. Por eso quieren nuestros dirigentes reforzar la OTAN y por eso sienten un cierto vértigo hacia Rusia, porque ya no se sienten amparados por la paz imperial.