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Episodio 3x01

La vacuna contra la insensatez

Una vacuna contra la persuasión suscitaría la producción de anticuerpos mentales

El tema de la estupidez me interesa desde hace mucho tiempo. En La inteligencia fracasada intenté responder a la pregunta que se formuló uno de los grandes psicólogos del pasado siglo, Robert J. Sternberg: Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas, (Crítica, 2006). Según mi Archivo, en el 2021 escribí un artículo sobre “inmunología mental” (El Panóptico 40). Trataba de aplicar al campo de la inteligencia humana el mismo modelo que utiliza la biología. El organismo ha desarrollado un sistema inmunológico para defenderse de agentes patógenos. La mente recibe también antígenos que alteran su buen funcionamiento. Los prejuicios, por ejemplo, cuya comparación con los virus resulta sugerente. Una vez que los virus se han instalado resulta muy difícil eliminarlos. Por eso, la mejor solución han sido las vacunas, que fortalecen las defensas del individuo para detectar y destruir a los invasores antes de que sean demasiado fuertes. ¿Podría suceder lo mismo en el dominio mental? Hace muchos años identifiqué un “síndrome de inmunodeficiencia social”, un fallo en el sistema defensivo de una sociedad, que la hace incapaz, por ejemplo, de detectar la corrupción y oponerse a ella.

Desde el Panóptico, se ve la necesidad de ampliar el campo y elaborar, junto a la Inmunología biológica, una Inmunología cultural, que se encargaría de reconocer agentes patógenos culturales

Lo que en términos coloquiales llamamos estupidez es en realidad una serie de fracasos de la inteligencia. La inteligencia fracasa cuando es incapaz de ajustarse a la realidad, de comprender lo que pasa o lo que nos pasa, de solucionar los problemas afectivos o sociales o políticos; cuando se equivoca sistemáticamente, emprende metas disparatadas, o se empeña en usar medios ineficaces; cuando desaprovecha las ocasiones; cuando decide amargarse la vida; cuando se despeña por la crueldad o la violencia; cuando se niega a aceptar la evidencia.

No solo fracasa la inteligencia individual, sino la inteligencia colectiva. En estos casos, la propia interacción provoca un abaissement du niveau mental, un empequeñecimiento de las posibilidades.

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Episodio 3x01: La vacuna contra la insensatez
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Únete 14 Comments

  • Andres Jiménez dice:

    Pertenezco a la generación de la leche en polvo y del queso americano. Soy jubilado nacido en el 49 y milito en una Asociación de Vecinos donde entre otras cosas administramos un economato social para la gente necesitada No sé si hago lo correcto al `pedirle un comentario sobre lo que está ocurriendo en el movimiento ciudadano, en mi ciudad que es Málaga van desapareciendo poco a poco las asociaciones de vecinos que en su día fueron protagonistas del cambio local que se producía a nuestro alrededor de mejora del espacio urbano así como de los equipamientos sociales. El otro día fuimos convocados por las autoridades municipales del Distrito y era lamentable el estado de avanzada edad de los participantes , el más joven tenía 73 años.
    Me pregunto constantemente a qué se debe esa desaparición y voy a ello.
    –Somos de una época y no hemos sabido atraer a gente más joven a trabajar eso si de forma altruista
    –Nuestras peticiones de mejora del espacio urbano y de equipamientos se ha ido resolviendo con el paso del tiempo
    y por tanto los objetivos generales de nuestra existencia no motivan .
    –Nos hemos visto afectados todos por una tendencia en la sociedad de no militar y comprometerse en nada que no sea más alla que su entorno individual o familiar.

  • OSCAR AGUSTIN CORBELLI MARCOS PITA dice:

    Buenos días,
    encontrar la felicidad es una decisión, según Ayn Rand, autora que me ha convencido de su posicionamiento sobre la virtud del egoísmo, en ese sentido de busqueda de la felicidad. Más que nada a nivel profesional.
    Espero ansioso la vacuna contra la estupidez humana (Marco Cipolla es una buena fuente, con sus leyes no?)
    Un saludo.

    • Amaya dice:

      Hola Óscar, yo soy del 77.
      Y me siento igual. Creo que sí es cierto que los objetivos según se van consiguiendo van cambiando. Y eso hay que tenerlo en cuenta. Pero siempre hay motivos y objetivos nuevos, basados en lo ya conseguido, en este caso se podría decir que directamente por esa generación, que es la de mis padres también. Y creo que mi generación entiende eso bastante bien. Hemos visto el esfuerzo de nuestros padres y lo mucho que ha cambiado todo gracias a eso. Y lo valoramos y lo hemos usado para conseguir otras metas. Sacarnos una carrera universitaria por ejemplo, leyes, avances tecnológicos, científicos…El barrio de mis padres no tiene ni 60 años. Se formó a raíz de una empresa importante a la que fueron a trabajar miles de jóvenes. Y formaron una asociación de vecinos, que todavía existe y en la que me temo que se sienten como describe usted. No había colegios, no había autobuses, ni tiendas…Lo hicieron todo a la vez que trabajaban, se compraban un piso y un coche, tenían dos o tres niños…Ese esfuerzo es para apoyarse. Supongo que conoce la frase de Arquímedes al enunciar la Ley de la Palanca: dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Creo que la historia avanza igual, en todas sus vertientes. Con un punto de apoyo y la capacidad de resolver los problemas nuevos. Con la capacidad de adaptación. Pues me temo que lo que pasa ahora es que en un tiempo muy corto hemos perdido el punto de apoyo. Y nuestra historia cercana. Una nebulosa de información no contrastada nunca será un punto de apoyo. Objetivos por los que luchar sigue habiendo. Pero no son capaces de tener una idea concreta de cuáles son. Incluso vuelven hacia atrás. Y a la vez son capaces de defender esto de forma individualista. Con verbos como: yo creo…, yo siento…, aplicados como si eso legitimase cualquier cosa que venga detrás. Un ejemplo claro para mí es que te digan: es que yo no creo en la ciencia. ¿Pero cómo no vas a creer en la ciencia? La ciencia es empírica, no es un dogma de fe. Y que te digan: ya, pero es que se equivoca. Y dices: claro, porque funciona con ensayo error y no deja de avanzar sobre eso ( como la vida). Y te contestan algo como: no puedes coartar mis creencias o mis sentimientos. Ponen su individualidad por encima de la ciencia y de toda la historia de la ciencia, gracias a la cual seguramente estamos todos vivos. Entonces, en fin, creo que las nuevas generaciones están en la nube de internet, que es inabarcable sin pensamiento crítico y que aunque tengan sus luchas no están bien enfocadas. Aparte de que todo es distracción pero muy vacío de contenido. No es malo meterse a Instagram. Pero si echas cuentas del tiempo que ves lo que te interesa y quieres ver y el tiempo que ves publicidad, cosas que el algoritmo considera (como si nosotros no pudiésemos decidir) que te interesan, otras que como alguien a quien sigues le ha interesado lo mismo te interesa a ti…Pues el tiempo no es infinito. A mí, así, no me merece la pena. Ya si tienes, como tienen ahora, 5 o 6 redes sociales. Pues su cabeza no da para más y su tiempo no da para más. Creen que tienen que cambiar el mundo pero no entienden cómo ni pueden organizarse enfocando un problema concreto. No tienen un punto de apoyo.
      También es cierto que algunos movimientos que veo aquí concretos y enfocados se organizan en Internet y luego a raíz de eso, fuera. Hay menos asociaciones de vecinos que estén enfocadas en los vecinos en general. Por lo que decía de que es más difícil ponerse de acuerdo en cuál sería el bien común. Que busque lo mejor para todos en general. Para eso hay que ceder en algunas cosas, y entender que el bien individual a veces no es el mismo que el común

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