PANÓPTICO

El panóptico

“Hay que seguir la pista del dinero”, se dice con frecuencia en las investigaciones policiacas

Sigo ese consejo, pero con poco éxito. Hace años que prometí a Jorge Herralde (Anagrama) un libro sobre el dinero. No he podido cumplir la promesa porque no he conseguido entender bien lo que es, a pesar de estudiar cuidadosamente lo que dicen los economistas. Tengo el convencimiento de que una parte de las crisis financieras que el mundo sufre periódicamente se debe a una falta de comprensión sobre el funcionamiento del dinero. 

Desde el Panóptico seguiré intentándolo. Pondré un ejemplo: todas las naciones están preocupadas por la deuda. Por eso resulta sorprendente leer en el voluminoso libro de David Graeber. En deuda. Una historia alternativa de la economía, que “la deuda se ha erigido en tema central de la política internacional, pero nadie sabe exactamente qué es ni qué pensar”. En Francia, país con una gran tradición de deuda pública están preocupado por el tema. Jean-Luc Melenchon y Alain Minc piensan que parte de la deuda nacional debe ser condonada o convertida en deuda eterna. Juan Ramón Rallo, en El Confidencial ha argumentado que no es posible condonarla por razones contables. Estoy de acuerdo, pero pienso que convertir la deuda en deuda eterna, es decir en una deuda que puede pagar intereses -en este momento 0- pero que no habrá que devolver nunca, evita ese problema. Me atrevo a predecir que se acabará haciendo.

Tengo el convencimiento de que una parte de las crisis financieras que el mundo sufre periódicamente se debe a una falta de comprensión sobre el funcionamiento del dinero.

Tampoco sabe nadie hasta donde puede endeudarse un país. Japón está en el 240 de su PIB, Olivier Blanchard, antiguo economista jefe del Fondo Monetario Internacional piensa que “estar obsesionado por la deuda publica es un error”. Y los defensores de la Teoría Monetaria Moderna piensan lo mismo. Uno de ellos -Stephanie Keldon acaba de publicar The Deficit Myth: Modern Monetary Theory and the Birth of the People’s Economy. Su tesis es contundente: un país que puede acuñar su propia moneda no deben preocuparse por el déficit.

Pero el tema de la deuda me interesa de una manera conceptual. El dinero es esencialmente una deuda. Aquí su carácter simbólico, ficticio, comienza a expandirse. Recuerden que hasta 1976, en los billetes españoles se podía leer: El Banco de España pagará al portador …..”  

A este respecto, hay una historia que me divierte mucho contar. Un pagaré sirve como moneda siempre que no se pague. Esta es la lógica sobre la que se fundó el Banco de Inglaterra. En 1694 un consorcio de banqueros hizo un préstamo de 1.200.000 libras al rey. A cambio, recibieron el monopolio real sobre la emisión de billetes. Es decir, podían extender pagarés por una porción del dinero que el rey les debía. Y venderlos a sus clientes. Es decir, todo el sistema monetario ingles está basado en una deuda no pagada. ¡La realidad supera la ficción! ¿Comprenden por qué estoy tan interesado y tan liado con el tema del dinero? Continuará.

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