La religión y el estilo de vida europeo

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HOLOGRAMA 18.


La historia de las religiones es un buen ejemplo de las contradicciones de los seres humanos. Las ponen de manifiesto los títulos de dos libros de Karen Armstrong, a mi juicio la mejor especialista en este tema: Campos de sangre. La religión y la historia de la violencianarra la parte oscura de la religión. En defensa de Dios, la parte luminosa. La conclusión es que “creencias religiosas idénticas han inspirado acciones diametralmente opuestas”. (Campos de sangre 423).

Los problemas de la violencia religiosa estallan por dos razones. Primera, por la patrimonialización de la verdad absoluta. Que una creencia no sea una verdad absoluta no significa que no pueda tener una parte de verdad. La ciencia es muy humilde y sabe que la verdad es el conocimiento mejor verificado hasta ese momento. En cambio, el enfrentamiento no solo entre religiones sino entre confesiones de la misma religión (protestantes y católicos, sunnitas y chiitas) se basa en una idea soberbia y excluyente. Segunda, la unión de religión y política, que ha sido la norma antes de la modernidad. Cuando se unen ambas razones se acaba pretendiendo imponer por la fuerza la verdad absoluta. Aparecen las “buenas” dictaduras, deseosas de conducir por el buen camino a la humanidad. “El imperio de Constantino -escribe Armstrong- mostró lo que sucede cuando una tradición originalmente pacífica se asocia estrechamente con el gobierno: los emperadores cristianos hicieron cumplir la Pax Christiana tan agresivamente como sus predecesores paganos impusieron la Pax Romana. Las Cruzadas fueron inspiradas por la pasión religiosa, pero también fueron profundamente políticas: el papa Urbano II envió a los caballeros de la cristiandad al mundo musulmán para extender el poder de la iglesia en Oriente y crear una monarquía papal que controlara la Europa cristiana”.

Pero al mismo tiempo que imponía la sumisión ideológica, el cristianismo en Europa fomentaba una separación de la razón y la fe, como se ve en Santo Tomás. Al comienzo de la Suma Teológica explica la diferencia entre verdades científicas y religiosas. Aquellas tienen su fundamento en la experiencia, estas en la fe. Eso también sucedía en el pensamiento islámico, enormemente liberal en sus comienzos.  Averroes afirmó una teoría de la doble verdad: una derivada de la revelación y otra de la ciencia. Hubo un pensamiento crítico que heredaba la filosofía griega -transmitida en parte por los árabes-. El descubrimiento de Aristóteles supuso una “ilustración” medieval. La apelación a la propia conciencia de los teólogos protestantes. La confianza en la razón de los pensadores renacentistas, el descubrimiento de los derechos subjetivos por los teólogos juristas de los siglos XVI y XVII, la separación de la religión y la política defendida por los filósofos ingleses, el triunfo de la ciencia, todo apuntaba hacia lo que puede considerarse un logro de la religión cristiana: el laicismo. Dale K. Van Kley lo ha estudiado en su obra “The Religious Origins of the French revolution”. También la revolución americana estuvo promovida por pensadores cristianos, que, sin embargo, se empeñaron en separar la religión de la política. Jefferson escribió: “Creyendo, con vosotros, que la religión es un asunto exclusivo entre el hombre y su Dios, contemplo con solemne reverencia ese acto de todo el pueblo americano que declaró que su legislatura “no debería promulgar ninguna ley respecto al establecimiento de la religión o la prohibición de su libre ejercicio”.

Conviene llamar la atención sobre el hecho de que las dos revoluciones -la americana y la francesa- apelan a los “derechos humanos”, continuando un movimiento de convergencia que condujo a la Declaración de los derechos humanos de 1948, un esbozo de ética universal.

La “Ley del progreso ético de la humanidad” sostiene que cuando la sociedad se libera de la pobreza extrema, la ignorancia, el fanatismo, el miedo al poder y el odio al vecino, evoluciona espontánea y convergentemente hacia un modelo ético compartido. La historia de las religiones lo muestra. Al menos la historia de la religión europea. El pensamiento crítico, que fue impulsado en parte por la filosofía cristiana, alumbró la idea de derechos universales. De ellos se derivó la idea de que las creencias y prácticas religiosas eran legítimas siempre que se movieran dentro de los límites éticos. En este punto, aunque con muchas resistencias, la iglesia católica supo reaccionar en el Concilio Vaticano II, reconociendo que debía atender a normas que procedían de la sociedad.  La Constitución Dignitatis humanae trata de la libertad religiosa, un tema que difícilmente podía surgir del propio desarrollo teológico. El documento lo reconoce en su comienzo: “Los hombres de nuestro tiempo se hacen cada vez más conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el número de aquellos que exigen que los hombres en su actuación gocen y usen del propio criterio y libertad responsables, guiados por la conciencia del deber y no movidos por la coacción”.

Hay que recordar que la Declaración de los Derechos humanos ha sido el instrumento jurídico que mejor ha protegido a las religiones, al reconocer el derecho a la libertad de conciencia. A esa declaración apelan todas las religiones cuando son perseguidas, aunque la olvidan cuando se sienten triunfantes. “Pensar a la europea” no supone ir en contra de la religión, sino solo reconocer que tiene que plegarse a normas éticas superiores, que ella misma ha ayudado a formar. Humildemente podemos ponernos como ejemplo, por haber sido bestias precoces. Por eso, enseñamos al mismo tiempo que pedimos perdón. “Pensar a la europea” es buscar evidencias compartidas.  La Ilustración se encargó de ello. Su lema fue, como señaló Kant: “Atrévete a pensar”, y su objetivo: sacar a la humanidad de la infancia del dogmatismo. En la cultura musulmana mucha gente cree que necesita su propia Ilustración. Fátima Mernissi se queja de que una ortodoxia exagerada “ha amputado la historia del Islam, le ha privado del tránsito a la modernidad”. Zaki Nayib Mahmud, prestigioso intelectual egipcio, preocupado por la renovación cultural, sostenía que el obstáculo para la renovación del islam no era la religión, sino tres ideas espurias: la legitimidad del poder político arbitrario, la omnipresencia onerosa del pasado y la creencia en fuerzas que desafían la ley natural. Todas las ha mantenido la cultura europea, y de todas ha conseguido zafarse.

Necesitamos ampliar nuestra información para poder comprender y decidir.

De eliminar el fanatismo o el dogmatismo como obstáculo se encarga el pensamiento crítico, que no es la capacidad de razonar, sino de buscar evidencias compartidas y universales. Eso lo hace de manera ejemplar la ciencia, pero tengo la convicción de que la ética y el derecho también pueden hacerlo. En realidad, lo están haciendo. En su libro En defensa de la ilustraciónSteven Pinker critica a los “progresófobos”. Escribe: “Los intelectuales odian el progreso. Los intelectuales que se llaman a sí mismos “progresistas” en realidad odian el progreso”. Se resisten a aceptar las cosas que han mejorado a lo largo de la historia.

Me parece importante profundizar sobre la Ley del progreso ético, porque si como pienso es verdadera, nos proporciona un método para solucionar los graves problemas de nuestra convivencia: liberar a la inteligencia humana de los obstáculos que la oprimen, y confiar en ella. Los sapiens somos mas inteligentes de lo que muchos creen, aunque, por desgracia, aprendemos mediante el escarmiento.

POSTDATA. – LA RED SISTEMÁTICA. – Estos “hologramas” intentan resolver un problema que no se como resolver. Los textos científicos básicos de la ciencia (los artículos de Einstein sobre relatividad, o de Watson y Crick sobre la estructura helicoidal del ADN) ocupan pocas páginas. Pero los libros de humanidades son profusos. Los que he citado aquí ocupan miles de páginas. Citaré los que tengo a mano: Pinker: En defensa de la Ilustración (741 páginas). Armstrong: Campos de sangre, (575 p.), En defensa de Dios (448 p.) Van Cley: The Religious Origins of the French Revolution, (390 p.). Tengo muchos años y he tenido la oportunidad (para mi el privilegio) de leerlos. Pero no se puede pretender que todo el mundo lo haga. Sin embargo, necesitamos ampliar nuestra información para poder comprender y decidir. Haciendo filosofía sistemática en los periódicos intento conseguir que mediante lecturas semanales al cabo del año el lector haya leído un texto amplio de filosofía. Los enlaces sirven para poner de manifiesto el entramado sistemático de lo que digo a trozos. Confío en que el lector sobreviva.


  • FE DE ERRATAS

“En el articulo de EL MUNDO que remite a este Holograma (La religión y el estilo de vida europeo, publicado el 22.9.2019) cito a Hans Kühn, cuando en realidad me refería a Hans Küng. La cita esta sacada de Hans Küng, Una ética mundial para la economía y la política, Trotta, Madrid, 1999, p.105)

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