¿Para quién trabajo?

(El Confidencial)

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para-quien-trabajoComo saben, el Ministro de Educación me ha pedido que elabore un ‘Libro blanco de la profesión docente’. Comentaristas precipitados han deducido de ahí que yo estoy haciendo el programa educativo del PP. Hay dos razones que hacen esta afirmación disparatada. La primera es que el ministro se enterará del contenido del libro cuando esté acabado, y tal vez no le guste ni a él, ni al Gobierno. En eso, Méndez de Vigo ha mostrado un respeto ejemplar a la independencia de los que estamos redactando el documento. La segunda razón es que trabajar para un gobierno democrático no es trabajar para el partido en el gobierno, sino para la sociedad. Por eso, todo lo que resulte –y, por supuesto, todo lo que podamos saber mi equipo y yo– está a disposición de todos los partidos.

En Estados Unidos hay una figura que siempre me ha admirado: el llamado ‘amicus curiae’. Son personas que voluntaria y espontáneamente ayudan a los jueces presentándoles documentación sobre temas en litigio que pueden ayudarles en sus deliberaciones. Me gustaría ser un amigo de los partidos políticos o de los sindicatos en temas educativos. ¿Por qué? Porque si queremos poner la educación a salvo de vaivenes  políticos, hay que sacarla de la política.

Desde esta postura de “conector”, hago una propuesta a los partidos políticos que, sin duda, no va a gustar a ninguno, porque va exigir algunas cesiones a todos. Esta es la esencia del pacto. En España no tenemos cultura de la negociación, porque siempre se la ha considerado un traición, una debilidad o un “cambio de chaqueta”, pero lo cierto es que es la única manera pacífica de coordinar opiniones o intereses contrapuestos.

Una oposición sólo garantiza las competencias necesarias para ingresar en la profesión, no el desempeño

La situación de nuestro sistema educativo es la siguiente. Tenemos una ley (laLOMCE) técnicamente mala, que todos los partidos de la oposición se han comprometido a cambiar, y que ha provocado el rechazo de casi todos los implicados. Sin embargo, esa ley está ya en funcionamiento en primaria y en los cursos impares de secundaria. Esto plantea un dilema sin salida perfecta: es malo mantenerla, pero también es malo suspenderla. Cambiar una ley a la mitad de su aplicación produce muchas problemas. ¿Cuál me parece la solución menos mala? Que antes de las elecciones todos los partidos se comprometan a tres cosas muy sencillas:

            1.- Firmar un Pacto de Estado sobre educación en el plazo de un año a partir de las elecciones.

            2.- Elaborar una Ley de Educación bajo las directrices de ese pacto, que pudiera servirnos para veinte años.

            3.- Mantener la actual ley hasta que esa nueva ley estuviera aprobada.

Todos tendrán que hacer concesiones. El PP a retirar su ley cuando llegue el momento, y a los demás a esperar ese momento y hacer los deberes previos. Supongo que alguno dirá que poner un plazo y un plazo tan corto para algo tan complejo como un Pacto de Estado es un disparate. Pues a mí, en cambio,  me parece una propuesta muy sensata. Y tal vez fuera más sensato todavía comprometerse a hacerlo en seis meses. Todo está discutido, todo está pensado, sólo hace falta decisión de hacerlo.

Los problemas educativos en España tienden a hacerse crónicos. Llevamos decenios queriendo mejorar la escuela, queriendo evitar el abandono escolar, queriendo mejorar la Formación Profesional, queriendo prestigiar la profesión docente… Y podemos seguir así hasta el fin de los tiempos. La expresión “ad calendas griegas” debería sustituirse por “ad calendas hispanas”. Nunca se conseguirá un pacto si no hay previamente una fecha acordada para firmarlo. Si he titulado mi último libro ‘Despertad al diplodocus’ es porque conozco al personal.

Noticias del libro blanco

La elaboración del libro blanco sigue su marcha, como pueden comprobar en la página web del proyecto. He pedido ayuda a muchas personas e instituciones. Por supuesto a los sindicatos, pero solo me han respondido dos de ellos. En la prensa han aparecido comentarios atribuidos a líderes sindicales, que prefiero considerar “apócrifos” porque estoy convencido de que no han podido decir lo que aparecen diciendo. No creo que sea verdad que hayan dicho que “en España no hay profesores malos porque todos han pasado una oposición”. Una oposición sólo garantiza las competencias necesarias para ingresar en la profesión, no el desempeño. Y, en segundo lugar, en España hay 140.000 docentes que no son funcionarios y de los que también hay que ocuparse. Vuelvo a pedir la colaboración de todos.

Me parece imprescindible tratar el tema de los “profesores interinos”. Es grave y urgente hablar de él. ¿Hay alguien que pueda y quiera ayudarme enviándome información, documentación, y propuestas? Tendrá que hacerlo con rapidez, porque tenemos muy poco tiempo. Pueden hacerlo a través de la web del proyecto.

What remains unknown is the priorities of pro-homework-help.com/ the general public

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