Manuel de Puelles: Consenso y Disenso

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Como señala Manuel de Puelles (2007) en su artículo de la Revista de Educación en la que trata el pacto de estado en materia educativa, en 1978, se logró en España un pacto constitucional sobre la educación y, sin embargo, 30 años más tarde se habían promulgado nueve leyes de educación. Hoy se sigue demandando un nuevo consenso en educación.

Puelles distingue un triple nivel de consenso, siguiendo a Sartori (1987): el consenso procedimental, que hace referencia a las reglas del juego, a las normas que regulan las relaciones entre los poderes del Estado y a los procedimientos para resolver los conflictos importantes; el consenso básico, los límites que vienen dados  por los derechos y libertades públicas que actúan de valladar frente al poder (aunque están predeterminados por diversas concepciones del mundo y de la realidad, por valores que a veces resultan antagónicos); y finalmente el consenso político, el campo concreto de gobierno,  referido a la aplicación de diferentes políticas sobre las que resulta difícil, pero no imposible, llegar a un acuerdo. El nivel procedimental sería requisito sine qua non para la democracia, el nivel básico es deseable pero no imprescindible, y el político (que afecta a las políticas específicas de gobierno) incide en el terreno propio de disenso, que, al ser consustancial a la democracia, representa por sí mismo la pluralidad de ideologías, valores e intereses existentes. Puelles se pregunta cómo se conjugan los posibles consensos con el disenso. En las sociedades democráticas, la organización del disenso se lleva a cabo a través de la oposición. El disenso, señala, está en la base misma de la sociedad pluralista, y el gobierno democrático se basa el disenso, si bien cuando se parte del consenso básico y procedimental, el campo del disenso se circunscribe a las políticas específicas. De ahí también que el consenso político esté excluido normalmente del juego político de las democracias.

El disenso expresa la visión pluralista de las democracias liberales. El problema es cuando determinados asuntos inaplazables reclaman, desde una adecuada gestión de la cosa pública, un consenso sobre las políticas y demandan un Pacto de Estado, un consenso político. Es el caso de la educación.

De Puelles analiza en este artículo en primer lugar el consenso constitucional. A continuación, pasa a analizar las diferentes leyes orgánicas educativas y el problema del consenso.

Se pasa luego a analizar los diferentes intentos de pacto previo, y las razones de su fracaso:

-Fundación Encuentro, 1997

-Documento del Ministerio de Educación, entonces dirigido por MJ San Segundo, de 2004

– 20 de marzo de 2005, pacto sobre la educación en Cataluña, entre el  Gobierno de la Generalitat y 20 organizaciones de la comunidad escolar (pero  USTEC,el sindicato mayoritario de la escuela pública en Cataluña, lo rechazó)

– 3 de marzo de 2006, se firmaba en Sevilla un acuerdo en educación entre la Consejería de Educación, las principales organizaciones sindicales (CCOO y FETE) y la Confederación de Empresarios de Andalucía

-25 de abril de 2006, acuerdo entre la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura y las organizaciones de la enseñanza «para la mejora de la calidad en la educación del siglo XXI».

BIBLIOGRAFÍA:

– Puelles, Manuel de (2007) “¿Pacto de estado?: la educación entre el consenso y el disenso” Revista de Educación, 344, pp. 23-40

– Sartori, G. (1987) “Teoría de la democracia. I. El debate contemporáneo”. Madrid: Alianza.

 

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