La Sociedad del Aprendizaje

Imprimir

Repetimos sin parar que hemos entrado en la era del conocimiento, pero desde el punto de vista práctico donde hemos entrado es en la “sociedad del aprendizaje”. Las sociedades deben aprender, o resignarse a fracasar. Aprender es el recurso de la inteligencia para sobrevivir y progresar en un entorno cambiante. Cuando esos cambios eran lentos, una etapa breve de formación servía para toda la vida. Pero nos encontramos inmersos en un cambio acelerado, lo que exige aprender continuamente, velozmente, a lo largo de toda la vida. La alternativa es quedarse marginado. Por eso estamos asistiendo a una “espectacular revolución del aprendizaje” (Michael Fullan), a una “explosión del aprendizaje”(Franklin Covey).

El término “Sociedad del Aprendizaje” ya fue empleado por Robert Hutchins en un libro de 1968 titulado precisamente así. En él venía a decir que, en el siglo XXI, la educación podría al menos llegar a ser lo que debe ser. Aseguraba la necesidad que tenemos todos de vivir en una Sociedad del Aprendizaje. Y señalaba que la Sociedad del Aprendizaje sería la que tendría éxito a la hora de transformar sus valores de manera que el aprendizaje, la realización personal, la humanización, se convertirían en objetivos y todas las instituciones se dirigirían a ello. Todo dependía, a su juicio, de la transformación de los valores. Todo lo que la tecnología puede hacer es proporcionar la oportunidad. En la transformación de valores, la educación juega un papel importante.

Joseph Stiglitz (premio Nobel de Economía) y Bruce Greenwald, en un libro reciente sobre la creación de  la Sociedad del Aprendizaje”, defienden que éste debería ser uno de los principales objetivos de la política económica. Su creación dará lugar a una economía más productiva, con estándares de vida más altos.

Uno de los objetivos de la política económica debería consistir en crear políticas y estructuras económicas que mejoren tanto el aprendizaje como los efectos de éste; es más probable que la creación de una sociedad del aprendizaje aumente los niveles de vida a que lo haga el hecho de llevar a cabo mejoras pequeñas y únicas en la eficiencia económica

Existen dos preguntas básicas y cruciales para la investigación de este libro:

-¿Los mercados, por sí mismos, dan como resultado un nivel y un patrón eficiente de aprendizaje e innovación?

-Si no es así, ¿cuáles son las intervenciones convenientes por parte del gobierno?

La respuesta que dan a la primera pregunta es que no existe la presunción de que los mercados sean eficientes en la producción y diseminación del conocimiento y el aprendizaje. Más bien al contrario, no parece que se muestren eficientes para ello.

En relación con la intervención gubernamental, los autores señalan que el sector privado típicamente produce muy pocos bienes que generen externalidades positivas. Corregir esta distorsión del mercado requiere alguna forma de intervención gubernamental. El Gobierno tiene la responsabilidad de crear una “Sociedad del Aprendizaje”.

Lo que separa a los países desarrollados de los menos desarrollados no es solo una brecha en cuanto a los recursos, sino una brecha en cuanto al conocimiento. Así pues, un foco de atención central de las políticas de desarrollo debería ser cerrar dicha brecha, y eso significa mejorar el aprendizaje.

Bibliografía:

-Hutchins, Robert M. (1968) “The Learning Society” Middlesex, Penguin Books

-Stiglitz, Joseph E, y Greenwald, Bruce C. (2016) “La creación de una sociedad del aprendizaje”. Madrid, la Esfera de los Libros

 

 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*

© Todos los derechos reservados - Texto legal