Replantear la Educacion

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Este informe de la UNESCO, del año 2015, considera que la educación debe responder a los desafíos relacionados con el desarrollo sostenible y los problemas globales (medioambientales, intolerancia, violencia, marginación). Por eso, repensar el propósito de la educación y la organización del aprendizaje, nunca había sido tan urgente.

La educación por sí sola no puede aspirar a resolver todos los retos del desarrollo, pero un enfoque más humanístico e integral puede y debe contribuir a alcanzar un nuevo modelo de desarrollo.

A la vista de la realidad actual, que cambia tan rápidamente, necesitamos repensar los principios normativos que orientan las políticas educativas, sobre todo, el derecho a la educación, y la educación como bien público. De hecho, en el discurso educativo internacional es normal referirse a ella como derecho humano y como bien común. Esto está bastante aceptado en la educación básica, pero no existe mucho acuerdo sobre su aplicación en la educación y formación post-obligatorias.

¿Hasta dónde abarca el derecho a la educación, y su concepción como bien público, en la educación no formal a informal? Los autores del informe proponen que tanto la educación como el conocimiento –entendido como la información, comprensión, habilidades, valores y actitudes adquiridas con la educación- deben ser considerados bienes comunes. La creación de conocimiento, así como su adquisición, validación y uso, son comunes a todo el mundo, como parte del esfuerzo social colectivo.

La noción de bien común nos permite superar la influencia del aspecto de teoría socioeconómica individualista inherente al concepto de “bien público”. Se enfatiza un proceso participativo para definir qué es un bien común, lo que obliga a tener en cuenta una diversidad de contextos y concepciones de bienestar y ecosistemas de conocimiento. El conocimiento forma parte de la herencia común de la humanidad. Dada la necesidad de un crecimiento sostenible en un mundo cada vez más interconectado, la educación y el conocimiento deberían ser considerados bienes comunes globales. Esta idea tiene implicaciones para los roles y responsabilidades de las distintas partes interesadas.

Inspirados por los valores de solidaridad y justicia social que emanan de nuestra común humanidad, los interesados en la búsqueda colectiva de un desarrollo humano y social sostenible e inclusivo, deben de cara al fomento de la educación como bien global común:

– destacar el papel de la sociedad civil y otras alianzas en la educación

– fortalecer el papel del Estado en la regulación de los bienes comunes

– fortalecer el papel de las agencias intergubernamentales en la regulación de los bienes comunes globales.

En este sentido, debería ser tarea de la UNESCO, como laboratorio global de ideas, mejorar nuestra comprensión de las grandes posibilidades que implica el avance tecnológico para la educación y la sociedad. Hemos entrado en una nueva fase marcada por rápidos cambios e innovaciones científicas y tecnológicas, que puede ser vista como utopía o distopía. Pero lo cierto es que tenemos la oportunidad de usarlo de una forma justa, emancipatoria y sostenible. Hacerlo posible será la tarea de la educación del futuro, de ahí su crucial importancia.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-UNESCO (2015) “Replantear la Educación. ¿Hacia un bien común mundial?” París, Publicaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

 

 

 

 

 

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