La OCDE y la Sociedad del Aprendizaje

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El informe de la OCDE “Knowledge Management in the Learning Society. Education and Skills”, del año 2000, trata de la gestión del conocimiento en la Sociedad del Aprendizaje, la educación y las destrezas.

El rol de las escuelas en la economía del aprendizaje: se presentan grandes desafíos para la educación, particularmente a la hora de desarrollar el aprendizaje para toda la vida para todos, y la colaboración con otras organizaciones que aprenden, teniendo en cuenta la diversidad de los procesos de aprendizaje entre sectores y entre países y culturas.

La agenda educativa para el aprendizaje a lo largo de toda la vida tiene una serie de rasgos comunes a todos los países

-El aprendizaje tiene lugar en diferentes contextos, no solamente dentro del sistema educativo formal

-El aprender a aprender, las destrezas metacognitivas y las meta-competencias para hacerlo se convierten en fundamentales para el sistema educativo. Y no se pueden enseñar de un modo didáctico, se deben modelar

-La forma del trabajo y los patrones de empleo están cambiando. Ahora que la gente cambia de trabajo con mayor frecuencia que en el pasado y que la vida de las destrezas particulares se acorta, la educación y la formación se hacen más necesarias en el mismo entorno laboral, como complemento a la educación formal previa. Esto genera una demanda de nuevas formas de educación y formación que no sean caras y que sean fácilmente accesibles, y esto puede cambiar la función y la estructura de escuelas y universidades

-Mejores guías y consultoría

-Una involucración más productiva de las TICs como mediadores de conocimiento

-Un sector privado en expansión, especialmente en la Educación Superior, donde los temas de calidad se plantea

-La reforma de la educación terciaria, en parte para que responda mejor a las necesidades

-Y para satisfacer las necesidades de los nuevos clientes

-Una mejor integración en escuelas y comunidades

-Una enseñanza de los valores sociales más sistemática

-Y la capacidad para descartar el conocimiento obsoleto

El informe plantea cinco cuestiones, y sugiere posibles respuestas a ellas:

-¿Qué conocimiento (e innovación) es probable que se necesite y por quiénes en los sistemas educativos del futuro?

-¿Cuáles son las mejores maneras de producir, mediar, diseminar y aplicar ese conocimiento?

-¿Qué acciones es necesario que se tomen para incrementar la capacidad del sistema educativo para una producción, mediación y aplicación del conocimiento exitosa, y qué infraestructura puede ser necesaria para apoyar y sostener esta capacidad?

 -¿Cómo puede hacerse esto para asegurarnos de que los sistemas educativos son eficientes y efectivos y consiguen los nuevos objetivos y funciones que es posible que se establezcan para ellos?

-En particular, ¿Cómo pueden influir y apoyar todos estos desarrollos a la “escolarización del mañana”?

El sector educativo tiene mucho que aprender sobre la manera en la que el conocimiento se crear, transmite y aplica en otros sectores. Debe hacerlo en primer lugar para fortalecer las condiciones globales sobre gestión del conocimiento en escuelas, universidades, etc. En segundo lugar, solamente aprendiendo de la experiencia de diferentes organizaciones y diferentes entornos pueden los educadores afrontar los desafíos de ofrecer un aprendizaje para toda la vida que prepare a los estudiantes para las economías del conocimiento de altas destrezas en las que trabajarán.

Una de las cuestiones que trata este informe es el del Capital Social. Considera que el  Capital Social es especialmente importante en la Economía del Aprendizaje porque el aprendizaje presume interacciones en las que el respeto mutuo y la confianza son esenciales. Si se ven erosionadas, poco se puede aprender, y el capital intelectual existente puede empezar a desaparecer. El Capital Social juega un papel importante en la Economía del Aprendizaje, porque éste no es solamente un proceso técnico, sino social.

Las escuelas pueden ayudar a generar y sostener el capital social. La posesión por parte de los estudiantes de capital social contribuye, como el capital cultural, al logro educativo. Y es importante que las escuelas proporcionen a los estudiantes en desventaja capital social, como medio para elevar los niveles de desempeño cognitiva, y de esta manera proporcionarles algún tipo de protección frente a la exclusión social. Si el capital social en general declina, como Putnam señala, entonces todos los estudiantes necesitan que la escuela enriquezca su capital social. En parte, esto puede hacerse a través de la enseñanza de la ciudadanía, especialmente cuando esta se asocia a la participación activa. La capacidad de las escuelas de generar y sostener capital social puede depender del carácter y calidad de las alianzas que entablan con familias, personal y comunidad.

 

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