El ejemplo de Finlandia

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Dentro de nuestro proyectoj, seguimos con mucho interés el ejemplo de aquellos países que apuestan por la “Sociedad del Aprendizaje” y por políticas activas que la promuevan.

En el libro sobre la Sociedad de la Información y el Estado del Bienestar en el que retratan el modelo finlandés, Manuel Castells y Pekka Himanen analizan a la importancia de las habilidades de aprendizaje para poder manejarse en una Sociedad de la Información como las nuestras.

La sociedad de la información tiene una serie de rasgos estructurales comunes en todo el mundo:

-está basado en la generación del conocimiento y el procesamiento de información,

-está organizado en redes,

-su actividades clave están en red en una escala global, trabajando como una unidad en tiempo real gracias a la infraestructura de las comunicaciones y el transporte.

El rasgo más distintivo del caso finlandés es la combinación de la Sociedad de la Información y el Estado del Bienestar. Finlandia era un país pobre hasta hace relativamente poco. Pero, con ayuda de políticas públicas, reestructuración corporativa e innovadores individuales, apoyándose en el Estado del Bienestar (incluyendo el contrato social entre capital y trabajo) y la identidad legitimadora, se dio la vuelta a la economía.

El crecimiento económico se construye sobre el crecimiento de la productividad. La fuente última del crecimiento de la productividad es la innovación (productos, procesos e innovación organizativa). Y la Educación, financiación y cultura de la innovación se convierten en tres elementos clave tras esa innovación.

La base humana del sistema de innovación finlandés es la educación e investigación universitarias. La educación finlandesa está muy centrada en la tecnología. Tienen un gran número de estudiantes en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas)

El sistema educativo ha jugado un papel clave en el modelo finlandés: la gratuidad de las universidades, el salario del estudiante y los préstamos baratos para estudiantes han fomentado una cultura de la experimentación tecnológica. Todo esto junto a la enorme libertad académica de las universidades, sin programa pre-preparados para seguirse.

Los elementos clave del sistema de innovación finlandés son:

-una política pública de innovación muy activa,

-innovación en las empresas, facilitada por la acción pública,

-innovaciones hacker, apoyadas por la universidad.

 

BIBLIOGRAFÍA:

-Castells, Manuel y Himanen, Pekka (2002) “The Information Society and the Welfare Society. The finnish model”. Nueva York, Oxford University Press

 

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