Aportaciones de un orientador

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ALGUNAS IDEAS PARA LA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN

En primer lugar, lleguen a un acuerdo real y sincero de todas las fuerzas políticas del país para elaborar esta ley de educación. Todos se lo agradeceremos infinitamente. Así como se mantienen reuniones larguísimas para llegar a acuerdos sobre otros temas hasta que se levantan de la mesa con un consenso, tómense el tiempo que necesiten para esto, días, semanas, meses… no les importe, pero levántense de la mesa con una ley de educación para el país que todas las fuerzas políticas suscriban y, más aún, defiendan. Que cada cual ceda lo que tenga que ceder. La tarea lo merece.

No olviden enlazar con esta ley aspectos de la educación de nuestros niños y jóvenes siempre olvidados como son las relaciones entre televisión, cine e internet y la educación de los jóvenes. En el concepto tradicional de educación, tal vez resulte chocante que una ley de educación (no solo de enseñanza) se ocupe de esto, pero no pierdan de vista que es estos ámbitos donde se sitúa el desarrollo de la educación de nuestros jóvenes en la actualidad. Esta es la cruda realidad. Necesitamos una ley para el siglo XXI.

Una reforma más sin revisar profundamente la formación del profesorado nos llevará a un nuevo fracaso, especialmente en la E.S.O. Salvando a muchos profesores y profesoras de esta etapa, hay demasiados biólogos, físicos, filósofos, ingenieros… que se han visto obligados para vivir a coger la profesión de profesor, sin aptitudes y actitudes para ello. Si alguien ejerce de profesor debería ser -en la mayor parte de casos posible- porque lo elige, porque lo desea, porque quiere educar.

Muchos niños tienen dificultades para progresar en la escuela. En el mismo momento en que se detecte que esto es así deberían ponerse en marcha medidas para afrontarlo y no dejar que el problema se haga cada vez mayor, el niño se desmotive cada vez más y la inadaptación crezca. Contemplen medidas adecuadas para esto, pero no como simples recomendaciones, sino reguladas, revisadas, exigidas y dotadas con los recursos personales y económicos necesarios. Y, por favor, ¿por qué no revisan el concepto de “alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo” e incluyen de una vez por todas a todos los alumnos que tienen desfases académicos significativos, que también tienen “necesidades específicas de apoyo educativo”? Pregunten a cualquier profesor del segundo o tercer ciclo de la Primaria o de E.S.O. y verán que no estamos llamando a las cosas por su nombre.

La educación debe llegar a tener el protagonismo social que necesita. No es necesario apuntalar con leyes la figura de autoridad del docente. Es el docente el que tiene que ganar ese status, ante el alumnado, sus padres y el resto de la sociedad, con su ejercicio profesional. Bastará con tomar medidas que pongan de manifiesto que la enseñanza es una actividad muy importante para el progreso de nuestra sociedad: dotación económica suficiente, prioridad para el Gobierno, infraestructura adecuada, reconocimiento social de las buenas prácticas (reales) de los docentes…

Alguien debería ocuparse de las situaciones extremas que se viven todos los días en muchos centros educativos, especialmente de Secundaria: graves faltas de respeto al profesorado, insultos, agresiones verbales y físicas, acciones para impedir el normal funcionamiento del centro y de las clases, absentismo escolar permitido por las familias… que terminan siendo consentidas por todos (la primera, la Administración, que no quiere saber de ellas) con el argumento de que “hay que sobrevivir” pero con el resultado real de la degradación de la actividad educativa.

Los currículos semiabiertos han fracasado en nuestro país. Dejen margen de maniobra pero marquen currículos completos de referencia. En muchos centros la tarea de concreción del currículo excedió a las posibilidades del profesorado y todo quedó en manos de las editoriales.

Y, por favor, no olviden consultar a los profesores y profesoras. Aunque es necesario que los pedagogos y psicólogos de la educación ofrezcan sus puntos de vista, quienes se enfrentan día a día a la tarea de enseñar son los docentes, no los asesores.

 

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